Jueves 2 de Julio de 2020

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La posibilidad de la ética en la postmodernidad por ANA DE LACALLE

Desde la antigua Grecia la ética se ha fundamentado en alguna compensación para el hombre virtuoso ¿Es posible la ética en un mundo en el que ya "no hay Dios" que legitime desde su trascendencia unos valores u otros?

La política en la pintura. Entre “Las Meninas” de Velázquez y el “Guernica “de Picasso.

Así como Thomas Lawrence manifestó la consigna “La filosofía en la Pintura”, haremos lo propio con respecto a la dimensión política. Se propone un pacto lúdico, donde usted, ante las obras mencionadas, dirá cuál le gusta más por las razones o sinrazones que fuesen y nosotros desde nuestra conjetura, le diremos que vemos de su gusto o cómo se traduce su elección estética en una opción política.

NO PIENSES MAL DE MÍ, de Noelia Barchuk

Un relato de corte sensual. Una historia para despertar las fantasías...

TECNOLOGÍA CUÁNTICA

LA REVOLUCIÓN 4.0 DEL SIGLO XXI

La perspectiva jurídica o pseudo legalista, a fuerza de la excepcionalidad sanitaria, está matando la política y a sus integrantes, los ciudadanos.

La irrupción de la pandemia, generó por sobre todo el certificado de defunción de las ideologías y de las perspectivas geopolíticas. Tanto en oriente todo, como en occidente completo, de izquierda a derecha, pasando por el centro, la respuesta ante el Covid, fue única, absoluta y totalitaria. Lavado de manos, aislamiento y distancia social. Represión, vía normativa, de quiénes, por alguna razón, se corrieron un ápice de las respuestas unívocas y medievales, emitidas desde el poder.

Solicitud a Lenin Moreno.

La pandemia del COVID19 se extiende entre toda la población, pero muy especialmente entre los pueblos indígenas en razón de las pésimas condiciones de vida y salubridad a los que han estado históricamente sometidos.

¿Hasta cuándo durará el contrato de alquiler de Sergio Massa?

El aceleracionismo que imprimió la pandemia, para que los artífices del fenómeno Alberto Fernández, muestren el verdadero rostro del Cristinismo en sucesión (la post-cámpora) genera las primeras reacciones estertóreas y por ende emocionales y no razonadas en el plano de lo político. Ciertos sectores independientes que oscilan entre la tilinguería, el cipayaje, la defensa proba de cierta institucionalidad, la necesidad romántica de una definición de lo democrático, de acuerdo a que lado de la grieta uno se ponga o posicione, pueblan editoriales y llegaron a rutas, plazas y calles para expresar el deseo que la energía denunciatoria ante el presidente reciente se traduzca en el momento electoral, en esa ancha avenida del medio (cómo una de las posibilidades) en la que el actual Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, se viene acendrando políticamente, desde que abandonara el cristinismo primigenio tras haber nacido como uno de los predilectos de Néstor (previa recomendación de ex presidente Duhalde).

SOBREVIVIR A LA CRÍTICA, de Noelia Barchuk

La mirada ajena sobre el trabajo propio. Las aventuras y desventuras de confiar en el juicio de los otros.

El profesor de derecho que no leyó a Foucault.


Quiénes trabajamos en teoría del estado, observamos, apoyados por todas y cada una de las estadísticas consultadas desde un tiempo a esta parte, como la mayor parte de la ciudadanía occidental, no separa ni distingue, es decir no cree en la independencia de los poderes, sobre todo del judicial con respecto al ejecutivo. Lo que parece o figura claro y conciso en la academia, o en los recintos cerrados en donde se cosifica al saber, se traduce como oscuro, escondido y difuso en la arena pública, en los aforos, en las plazas y en los espacios comunicacionales, en todas sus vertientes y versiones. Ejerzamos o no la docencia formal, lo cual no constituye el derecho de mandar a leer a alguien como forma agazapada de agraviar o menospreciar al otro (en su comprensión, discernimiento e interpretación), debemos volver a las fuentes, para corresponderse, con aquello que han pensado y redactado nuestros predecesores en tiempo y espacio.

Los límites que a vos te imponen los amos que vos votaste.

Sí entendiéramos, el fenómeno de lo humano, como lo biopolítico (un concepto muy de moda en la siempre condicionante Europa), la enfermedad de los cuerpos debiera ser el terreno excluyente, en donde jamás lo personal se convirtiera en político, por más que el cuerpo contagie. La pandemia, declarada por el organismo mundial que de acuerdo a los días que versa sus explicaciones, cambia de posiciones de su cientificidad, rompiendo de alguna manera el principio de no contradicción, afecta en verdad a la política (al nivel de ocupación de camas, a la saturación de un servicio esencial como el sanitario, que siempre será malo y escaso, y calamitoso en estados afectados por la corrupción de algunos y la indiferencia e ignorancia de muchos) más que a las mayorías a las que se dicen cuidar en grado sumo.