Lunes 6 de Abril de 2020

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Tiempo y espacio. ¿El fin del aula como concepto educativo?

En el caso de que exista el después, lo será en tanto y en cuanto, los ámbitos se modifiquen a razón de la pausa, interpuesta forzosamente para evitar las concentraciones, las aglomeraciones y las aproximaciones con el otro. Nos debemos educar en otra concepción del lugar que ocupamos entre el yo y el nosotros. Sí hablamos de educación, precisamente, será una de las actividades que deberá ser en lo inmediato, repensadas y readecuadas en virtud del espacio en la que desarrollábamos la misma.

“Que devuelvan algo del saqueo que le hicieron al pueblo”.

Los bancos ( galicia, santander rio, frances, macro, etc) entre el 2016 - 2019 ganaron: $ 424.534 millones de pesos el equivalente a 420 mil viviendas y 2 millones de puestos de trabajo.Esos mismos bancos durante el 2019, ganaron mediante las leliq (letras de liquidez del bco central) ganaron: 2120 millones por día, por día.

Desprecio.

No debe haber forma tan cruel y por ende perversa, de odiar, por parte de quién se dice proteger, cuidar (en el sentido colectivo, que proviene de los gobernantes como guardianes, desde la República de Platón) o quién tácita o implícitamente da a entender que lo hace, que humillar, denigrar, y agraviar al otro, tratándolo como un inferior, desde tal cima en la que ficticiamente escala el despreciador. Es cómo sí diésemos solamente, desde la obligación de gobierno, el pago (siempre escaso, al límite de la marginalidad) a término, privándolo de dignidad, de respeto, de solidariad, haciéndole sentir que sólo nos queda, el supuesto imperativo humano que nos hace superior, de alimentarlo, para mantenerlo biológicamente en vida, brindándole, todos los días que así lo mantengamos, mes a mes, el veneno de nuestro odio, convertido en desprecio. Brillando el gobernante, en su mediocridad, por tenerlo, debajo de la alpargata, tirándole peor que a un perro sarnoso, el hueso duro de roer, al viejo pelagato, que no tiene ni futuro, ni expectativa, ni mucho menos fuerza o energía para hacerse respetar y engrandecer al despreciador con el ínfimo aliento.

Es todo mentira.

Supongámoslo por un breve instante. Nada de lo que te han dicho, incluso de lo que yo te este comunicando en este momento, tiene asidero alguno o mojón certero emplazado en lo conocido como realidad palpable. No podemos salir de nuestras cárceles, las corporales, las del hogar y las mentales, porque afuera, ya no hay nada, en verdad nunca hubo, pero la ficción en la que nos hicieron creer y que afanosamente creímos, se está evaporando, difuminando y consumiendo, lenta y definitivamente, tal como muere un alveolo pulmonar ante una afección grave.

Libro mata aislamiento y aburrimiento. Mejora la salud y evita colapso virtual.

Propuesta para que el gobierno en esta contingencia sanitaria, distribuya en forma gratuita al menos un libro (preferentemente de un autor del país o el lugar en donde se distribuya, de forma de poder generar incluso una mayor relación posteriormente) a todas y cada una de las unidades familiares en donde se haga presente mediante la distribución de alimentos u otros enseres. Así cómo el estado se las ingenia, para estar presente educando a distancia (sin que todavía se tenga un cronograma del retorno al aula como concepto que tal vez también el virus ponga en crisis) la presencia cultural, debiera ser un elemento tan decisivo como capital en tiempos en donde la cuarentena o confinamiento, agudiza comportamientos de aislamiento y donde no pocos, a contrario de la propuesta oficial del “nos salvamos o cuidamos todos”, puedan decodificar erróneamente que la pandemia se resolverá mediante el apotegma del “sálvese quien pueda”.

¿Y la baja o tope de sueldos del personal jerárquico del Poder judicial?

Tras la muy acertada decisión del Gobernador Gustavo Adolfo Valdés, de poner un tope en el poder ejecutivo de hasta pesos cincuenta mil de cobro de salario (nobleza obliga el Intendente de Curuzú Cuatiá, José Irigoyen, días atrás hubo de ser el primero en determinar que parte de su sueldo y de sus funcionarios iría a un fondo para mitigar la emergencia sanitaria) se espera desde la ciudadanía toda, el gesto al menos simbólico de las autoridades del Poder judicial (como todos el menos democrático de los poderes, dado que no se eligen por voto popular y conservan prerrogativas no republicanas) para que pongan también un tope a sus ya siderales ingresos que no son alcanzados por el impuesto a las ganancias y que tienen ante este escenario, una larga “vacancia” o no se constituyen en un servicio esencial como el médico, el de seguridad, el logístico, hasta tanto continúe la amenaza de la pandemia.

De la batalla de Pago Largo a la batalla del puente.

“Dígnense nuestros políticos interrumpir sus cálculos para reflexionar y aprendan de una vez que con dinero se tiene de todo, sí, excepto costumbres y ciudadanos”. (Rousseau, J. “Discurso sobra las ciencias y las artes”. Pág. 25)

LOS DOMINGOS

Con la cuarentena ya no sabemos qué día es hoy. Un relato para recordártelo. Con gustito a domingo.

La tecnología y su aporte frente al Coronavirus.

Más allá de la dramática y a la vez trágica situación que vive la comunidad mundial toda, ante el avance de este virus corona, del cual a la fecha existen muy poco conocimiento, al punto tal de no contar con una vacuna específica para tratar la complejidad por la que atraviesan cientos de miles de seres humanos; es una necesidad ineludible entender que rol juega la tecnología y el aporte que brinda en estos tiempos de peste, como hace tiempo no se veía en el mundo.

Es el sistema sanitario, estúpido.

Paulatinamente las miserias se dejan ver en el pináculo de la clase dirigente, al ritmo de aumento casos y de la imposibilidad de respuestas inmediatas ante el falso (catalogado como tal) enemigo invisible, que en realidad es la capacidad de mostrar desnudo a los gobernantes, que dejan al descubierto la desinversión en salud y la falta de reacción y dinámica política, que plantea el aislamiento y el cierre de fronteras, a riesgo de inmovilizarnos en guetos, en archipiélagos de excepción en donde transformamos los puentes en muros, al prójimo en enemigo, al otro en el rival a desplazar en busca de atesorar, por las dudas, el respirador que nunca tendremos a disposición.