9 de marzo de 2026
¿Qué significa pensar?

No deben ser pocos los que crean y balbucean a partir de tal creencia que nuestra pretensión de pensar, habiendo fundado una escuela para ello (la correntina de pensamiento) no es más que un acto de petulancia, de engreimiento y de apropiación que no posee correlato o validez alguna con las instituciones establecidas ni con la cultura general o las corrientes mayoritarias. Es tiempo, en circunstancias de estar propiciando una nueva actividad en tal sentido, la de pensar, un seminario que tiene como disparador "pensar en tiempos de inteligencia artificial" dejar en claro, algunos aspectos fundamentales, y con ello, y por sobre todo, nuestras intenciones que provienen desde raíces ya planteadas por otros que habitaron esta tierra.
En la primera sesión de nuestra más reciente actividad, Juan Manuel de Faramiñón Gilbert lo dejó en claro, para pensar, además de las disposición, de las posibilidades de hacerlo y las posteriores ganas o deseos, se precisa aprender a hacerlo, y nada más atinente que formarse dentro de una escuela, que surge de una corriente, que se proponga tal finalidad. Y la respuesta, o las aproximaciones a la pregunta que da el título, ya se lo planteó en su momento, con las mismas palabras Martín Heidegger, bajo el siguiente artículo, que citaremos en síntesis, pero del cuál destacamos, unas sentencias previas, como las de "la ciencia no puede pensar". "El hombre puede pensar en tanto en cuanto tiene la posibilidad de ello. Ahora bien, esta posibilidad aún no nos garantiza que seamos capaces de tal cosa. Porque ser capaz de algo significa: admitir algo cabe nosotros según su esencia y estar cobijando de un modo insistente esta admisión. Pero nosotros únicamente somos capaces (vermogen) de aquello que nos gusta (mogen), de aquello a lo que estamos afectos en tanto que lo dejamos venir…Sólo si nos gusta aquello que,en sí mismo, es-lo-que-hay-que-tomar-en-consideración, sólo así somos capaces de pensar. Para poder llegar a este pensar, tenemos, por nuestra parte, que aprender el pensar. ¿Qué es aprender? El hombre aprende en la medida en que su hacer y dejar de hacer los hace corresponder con aquello que, en cada momento, le es exhortado en lo esencial.A pensar aprendemos cuando atendemos a aquello que da que pensar…Lo preocupante se muestra en que todavía no pensamos. Todavía no, a pensar de que el estado del mundo da que pensar cada vez más. Pero este proceso parece exigir más bien que el hombre actúe, en lugar de estar hablando en conferencias y congresos y de estar moviéndose en el mero imaginar lo que debería ser y el modo como debería ser hecho…Pero ¿de qué estamos hablando? Lo que hemos dicho, ¿no es únicamente una sarta de afirmaciones vacías? ¿Dónde están las pruebas? Lo que hemos traído a colación, ¿tiene que ver todavía lo más mínimo con la ciencia? Será bueno que, durante todo el tiempo que podamos, nos mantengamos en esta actitud defensiva en relación con lo dicho. Porque sólo así mantendremos la distancia necesaria para un posible impulso desde el cual tal vez uno u otro logrará el salto de que le lleve a pensar lo preocupante. Porque es verdad: lo dicho hasta ahora, y toda la dilucidación que sigue, no tiene nada que ver con la ciencia, y ello precisamente cuando la dilucidación podría ser un pensar. El fundamento de este estado de cosas está en que la ciencia no piensa. No piensa porque, según el modo de su proceder y de los medios de los que se vale, no puede pensar nunca; pensar, según el modo de los pensadores. El hecho de que la ciencia no pueda pensar no es una carencia sino una ventaja. Lo preocupante, en este tiempo nuestro que da que pensar, se muestra en que todavía no pensamos. Todavía no pensamos porque que lo que está por-pensar le da la espalda al hombre, y en modo alguno sólo porque el hombre no se dirija de un modo suficiente a aquello que está por pensar. Lo por pensar le da la espalda al hombre. Se retira de él reservándose en relación con él. Pero lo reservado (Vorenthalten) nos está ya siempre presentado. Lo que se retira según el modo del reservarse no desaparece" (Heidegger, M. Conferencias y artículos, edición del cerbal. Barcelona, 1994). Nosotros no nos disponemos a pensar, para adquirir un certificado que nos valide en la acción de tal actividad y que con ello, tengamos la traducción en dinero contante y sonante, para recaudar desde la posición de un circuito académico o escolarizado. Tampoco filosofamos, a los únicos efectos de galvanizarnos en un rol tan poco trillado y tan exótico. Nosotros nos proponemos pensar, de allí que nuestros seminarios, no tengan la excelencia técnica de una edición presta a ser viralizada o la masividad para conquistar una supuesta legitimidad de masas o democrática. Seguimos la huella trazada, por Heidegger, Holderlin como tantos otros, y los autores que desde nuestra escuela que primero fue corriente, creemos que nos inspiraron en nuestro estar/siendo o estar situado, en nuestro aquí y ahora, de la tierra sin mal, de la corrientes marrón, en la que fuimos arrojados en el misterio del existir. La pretensión de pensar, es antes que nada, la disposición, la apertura. Por esta razón, propiciamos estos espacios, te llegan estas palabras y las invitaciones a que seas parte, que tan ruinmente desechas con tu indiferencia, cuando no con tus admoniciones y cancelación. Finalmente, tenemos la intuición que tal como lo expresó Heidegger la ciencia no piensa, y en tal perspectiva de la técnica/procedimental, la inteligencia artificial es un subproducto de ello, una instancia avanzada. Es lo que estamos pensando junto con otros que se disponen a hacerlo. Te volvemos a invitar a nuestra segunda sesión o ciclo del viernes próximo. Francisco Tomás González Cabañas.
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