Miércoles 22 de Septiembre de 2021

Hoy es Miércoles 22 de Septiembre de 2021 y son las 06:09 ULTIMOS TITULOS: Godoy Cruz le arruinó la fiesta a San Martín y se quedó con la victoria / Jóvenes voluntarios realizaron tareas de higiene urbana y difusión sanitaria en Florencio Varela / PabloTrapero ganó el León de Plata en Venecia / San Lorenzo defiende la punta en el clásico ante Huracán con todo el Ducó en contra / Scioli respaldó la continuidad de Fútbol para Todos y se diferenció de los dirigentes de Cambiemos / Independiente se dio el gran gusto y goleó a Racing ante su gente / Olimpo recibe a Sarmiento en Bahía Blanca / Atrapamiento y recuperación del alma / Messi marcó el gol del triunfo ante el Atlético de Madrid / El desmesurado universo de la literatura fantástica / Castro: "La victoria de Corbyn expresa el rechazo a las políticas de austeridad que afectan a los que menos tienen" / Sin escapatoria en la frontera sur de Hungría / Francisco criticó el sistema actual "que desplazó al hombre del centro y puso al dinero" / El jefe del ELN ratificó la disposición a negociar pero advierte sobre la reedición de una "coordinadora guerrillera" / Recordarán en Entre Ríos al milagrero Lázaro Blanco, a 129 años de su muerte / Argentinos recuperó la sonrisa y le ganó a Nueva Chicago de visitante / Nostalgia de las relaciones carnales / Scioli convocó a "ir hacia adelante a partir del 25 de octubre y no para atrás" / Macri prometió "universalizar un ingreso ciudadano" y fijó como meta el "hambre 0" / Ahora 12 superó los 30.000 millones de pesos en ventas /

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ÓSCAR SáNCHEZ

21 de junio de 2021

El día en que David Forster Wallace se “mojó”…

Introducción personal de Óscar Sánchez a la célebre charla del escritor en la Universidad de Kenyon en 2005, escrita 16 años después bajo el auspicio de Nietzsche, cuando afirmó aquello de "La realidad puede ser horrible, pero no insoportable"...

Cualquier médico o asistente de urgencias, sean “corrientes” o psiquiátricas, te lo puede decir: él ha visto cosas que ríete de los rayos Z más allá de Orión de Roy Batty. En esta Tierra nuestra pesa una carga incalculable de sufrimiento, y hay que ser un poco hipócrita, o un bocazas, para afearle a la Madre Teresa de Calcuta tener dudas de su fe o ser una fanática o una conservadora. A saber qué pensaríamos nosotros, cómo nos cambiaría vivir a diario en el centro de un infierno de gemidos, miseria y sábanas ensangrentadas. Yo mismo me encuentro fastidiado hoy, porque llevó un tubo que me perfora la nariz, atraviesa la garganta y alcanza el estómago, y eso que vivo en un país soleado, con sanidad gratuita, tengo un curro majo y puedo rodear a mis hijos de la cultura más avanzada. Pero me quejo, un poco para dar pena, otro poco de vicio, aunque en realidad mi trabajo de tragasables forzoso es en mi propio beneficio y termina en tres horas. De algo como eso trataba el famoso discurso pronunciado por el escritor David Foster Wallace en la Universidad de Kenyon (Gambier, Ohio) el 21 de mayo de 2005, titulado “This is water”. El que ya lo conozca, que me disculpe, pero hay que volver a él de vez en cuando, como un mantra, o una revelación de lo obvio, o una misa laica en un supermercado. Para muchos representantes de la French theory o para la pandilla izquierdosa de Michael Moore, un supermercado actual es una realidad espantosa, donde todo está envasado, procesado y colocado conforme a criterios de rentabilidad (o lo que casi es peor, de falsa felicidad, como las risas enlatadas de las series malas). Pero tanto unos como otros creo yo que estarán de completamente acuerdo en que la situación es inmensamente peor allí donde tales templos del consumo de mercaderías vistosas no existen o están casi vacíos (todavía habrá quien diga: “por lo menos allí se ve la verdad del orden del mundo sin engaños”, pero nadie preferiría un espejismo a un oasis, aunque sea un espejismo patrocinado por Apple...) Foster Wallace no llegó tan lejos. Él sólo quiso llamar la atención acerca precisamente de cómo emplear la atención, de para qué sirven los ojos, y también la mente, que para Aristóteles era “un poco todas las cosas”, aprovechando de pasada para criticar el estudio de las Humanidades, que parece que no, pero que bien pueden convertirse en otra forma de ceguera. No hay nada peor que la ceguera, la ceguera del alma -no me duelen prendas en utilizar el término- es el origen de la crueldad, del orgullo, de la violencia real o simbólica y de lo que más parece denunciar Foster Wallace, o sea del egoísmo. Es verdad que, en aquella fecha, frente a tantos estudiantes que buscaban divertirse, el escritor fue algo simplista, pero consiguió que a mitad de discurso las risas se apagaran. Naturalmente, se pueden escribir tomos y tomos de Historia de la Ética, con cada capítulo elaborado por un catedrático eminente de diferentes zonas del mundo, la edición pagada por algún organismo internacional o emporio transnacional, todo lleno de sutilezas, de notas al pie y de citas en varios idiomas, pero nadie lo leerá jamás. Como mucho, el investigador erudito que busque plagios, que se va a poner seguramente las botas. De modo que Foster Wallace, con su aspecto de bicho raro de la clase, de nerd o de Milhouse, fue simplista, pero al menos fue escuchado, lo cual es casi un milagro en la era del bromazo o del trompazo que en Youtube ostenta tres millones de visionados (a mis alumnos, la que más les gusta consiste en un tipo disfrazado de árabe que lanza una mochila a un grupo de gente y sale corriendo). Él ya sabía que lo que decía era obvio, ya lo apunté antes, y por eso el “this is water”... El cielo es azul, la madera es áspera, 2 y 2 son 4, la gente lo pasa mal, hay que salir de la propia pecera e intuir que todo es delicado, que de nada sirve ganar el mundo si pierdes el alma (Mateo 16:26)… Que sí, que todo esto es obvio: Foster Wallace, que algún tiempo después se suicidaría -yo creo que precisamente por exceso de escrúpulos-, haciendo como que “se mojaba” o "mojándose" de veras (“this is water…”) les coló a aquellos chavales recién graduados e incautos las verdades del barquero como si fueran nuevas. Sí, sí, es cierto, David aquel día descubrió el Mediterráneo, pero, por favor, escúchenlas otra vez, por si la ceguera, por si el alma…

https://www.youtube.com/watch?v=TwzEZPLisBM

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