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2 de febrero de 2021

En busca del “Albertismo irreductible”.

Pese a ser pocos los gobernantes provinciales que escapan a los extensos campos en que devino la Argentina a la actual “Peronia”, les aturden varias contradicciones que deben administrar en una carrera contra reloj, en un contexto pandémico in extenso.

El manejo institucional del reparto de las vacunas, es el primer vínculo prioritario de la coyuntura entre el gobierno central y los provinciales. Las mismas denuncias de discrecionalidad en la distribución de las mismas, firmadas bajo solicitada por políticos y simpatizantes del Frente de Todos, por ejemplo, en Corrientes, debieran ser replicadas a nivel nacional. Ninguno o ningune, de los que se quejan por supuestos favoritismos en la aplicación de la Sputnik V en las tierras del Taraguí, podría sorprenderse igualmente, por la aún más bestial y discrecional operatoria en el conurbano profundo, en donde “La cámpora” pide que te anotes o registres, para que te vacunen en el amplio sentido del término. 

Los gobernadores necesitan vacunar con la mayor celeridad y prolijidad posible, dependen de esto, del Presidente, en su condición de tal y en el mejor de los casos “empoderado” ante el eclipsamiento natural que le produce su hacedora y jefa política, la vicepresidente. 

Es innegable que el liderazgo político se ejerce desde la informalidad institucional del instituto patria y que desde este sitio salen, desde la agenda política, totalmente ajena a la horda pública, en las claves judiciales, como también los acuerdos celebrados con Rusia por la vacuna y los a celebrarse con China, por la misma razón y otras tantas más. 

Al marcar el calendario una elección de medio término en lo nacional, en provincias como Corrientes y Santiago del Estero, se definen los ejecutivos provinciales y municipales, además. Coincidentemente en ambos distritos, los liderazgos están más que claros. Zamora, per se o mediante su esposa, es el principal actor político. Lo mismo ocurre en Corrientes con Colombi, más allá de la excelente performance administrativa del actual gobernador que irá por la reelección.

La aventura de un “ Albertismo” irreductible, o imposible no pasa solamente por los deseos personalísimos del presidente y su núcleo más cercano llamado “grupo callao” sino también por mandatarios que no forman parte ni de Kirchnerismo ni del pan-peronismo.

En sus clases de conducción política, Perón solía citar a un legislador espartano. Era Licurgo y había dicho: Cuando los destinos de Esparta se deciden entre dos bandos es tan inaceptable no estar en ninguno como estar en los dos. Tanto Miguél Ángel Pichetto, como Patricia Bullrich, haciendo entender de este concepto, tal vez a Macri, mueven la agenda nacional, de lo que entendemos como “la grieta” pero como leímos, ya sucedía milenariamente en tiempos de Licurgo, como seguramente desde los inicios gregarios de la humanidad. 

La suspensión de las primarias (PASO) unificó los intereses de varios gobernadores, aglutinados en el significante extenso del “Norte grande” con el desarrollo táctico del Presidente, o de Alberto para Cristina, del tío para la Cámpora. Lo que podría ser algo tan simple, vuelve a tensarse en las contradicciones del poder. Los gobernadores, alegaron el pedido de suspensión la idea de reducir la movilidad en tiempos de pandemia. Sin embargo, horas después, dos gobernadores, de Salta y Misiones, anunciaron el adelantamiento de las elecciones, despegándolas de la nacional. 

Claro, los mandatarios provinciales, que por lo general tienen la suma del poder público en sus distritos (al menos mayorías parlamentarias claras) no pueden hacer excepciones a las leyes provinciales, para convocar menos veces a votar a los ciudadanos, pero sí pueden pedirle al Congreso Nacional que haga lo que ellos no pueden hacer en sus distritos, por las mismas razones o en verdad, excusas.   

Corrientes parece claramente que seguirá este camino de adelantar sus elecciones provinciales, al menos las legislativas que no tiene impedimento constitucional de ser adelantadas, como de los municipios que pretendan adherir a la elección o reelección de sus jefes comunales. 

Esta sería la razón de las cotidianas y diarias fotos del Intendente de Corrientes, Eduardo Tassano, con la mayoría de los presidentes de los partidos provinciales que apoyan su reelección. Desde el Senador Nacional y presidente del Partido popular, hasta el remisero y líder del socialismo correntino, han pasado por su despacho, para lo que significaría en semanas, una convocatoria a que los ciudadanos de Corrientes lo vuelvan a votar en junio, golpeando primero y dando con ello un tiro de gracia a la oposición en su condición fantasmal.

Esta operatorio contaría con la anuencia de la dirigencia provincial oficial. De esta manera, a los socios del radicalismo gobernante, les bajan el precio. Es decir, sobre todo a muchos de los partidos, llamados “pymes electorales o sellos de goma”, los cierran o acuerdan por temas municipales y los enganchan para esta elección, más para la provincial y la nacional, un tres por uno “full power”. 

No será una apuesta sin costo o gratis la que están llevando a cabo estos gobernadores, que con estas decisiones de avalar, proponer o creer en lo imposible de cerrar una grieta, no harán más que perder oportunidades reales de crecimiento y de fortalecimiento de lo democrático a sus ciudadanos. 

El otro camino lo lleva adelante una provincia como Mendoza. Recientemente el gobernador promulgó la ley de “ficha limpia” en la provincia, para que entre otros condenados los corruptos no pueden ser candidatos. Casualmente, cuando el Presidente realizó una visita institucional a Chile, olvidó invitarlo al mandatario por donde transita más del 80 % de los vínculos con el país trasandino. 

En el afán ilusorio (pues en verdad no necesitan de esto o de injertar candidaturas de quienes les lleva el viento y que se puedan decir hoy Albertistas como si esto existiese o existiera) de “asegurar las elecciones de 2021” no pocos gobernadores están rifando el mediano plazo, el de 2023, cuando el polo de poder llamado “cambiemos” pueda volver a la Presidencia, dado que enfrente la horda ciudadana tendrá al Kirchnerismo, expresado en Máximo y nuevamente volvamos a reeditar lo de la grieta. 

Creer en el paréntesis de este gobierno nacional sin liderazgo, en el imposible que se suprima la grieta, es pan para hoy y hambre para mañana, con o sin pandemia. 


Por Francisco Tomás González Cabañas.  

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