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ANÁLISIS

8 de enero de 2021

Una cosa es la candidatura otra el liderazgo.

Tal cómo lo expresa con claro discernimiento Miguel Ángel Pichetto, para referirse a la actualidad política en “juntos por el cambio” (El liderazgo de Macri sin que sea excluyente una candidatura de Rodríguez Larreta) el escenario político correntino, puede ser leído bajo el mismo prisma. No son pocos los que ven un falso dilema en Eco, en cuanto a la candidatura de Valdés y el liderazgo de Colombi. A contrario sensu de lo que ocurre en la oposición provincial, que no posee liderazgos pero sí múltiples candidaturas, el avance del virus parece que tampoco mitigará la posibilidad de continuidad del oficialismo gobernante.

Florecen los pre candidatos a gobernador en el espacio cada vez menos peronista y por ende más cooptado por el significante kirchnerista. Sí mañana Marcos Abatte, por esas vueltas del destino, consigue ser bendecido por las huestes K tendrá las mismas chances que poseen todos y cada uno de sus compañeros, a excepción del bendecido por el hijo de la vicepresidente, que parece estar dotado bajo la caracterización de ser el “caballo de la comisaria”. Nadie en la comarca desconoce que esta ventaja competitiva, sin embargo, no logrará que el diputado de la Nación, sea investido del poder necesario para ejercer lo que no ha logrado, un mínimo liderazgo entre los propios que lo convierta en una posibilidad seria ante los extraños. 

Esta debilidad, que no podrá ser subsanada ni con recursos, distribuciones discrecionales de programas nacionales ni cotillón electoral, es otra de las tantas aristas que aprovechará Eco, para continuar en el poder.

Con la tranquilidad que siquiera es pasmada por la afrenta del virus, el oficialismo provincial, tiene en claro el discernimiento entre liderazgo y candidaturas. 

El hombre fuerte de Mercedes (o Karaí Guazú como lo llama el propio gobernador públicamente hasta en sus redes) sabe que la candidatura al sillón de Ferré es lo secundario. Designar el vice y los candidatos a intendentes en Corrientes Capital, en Goya, Bella Vista y otras ciudades densamente pobladas, como los lugares expectables a legisladores nacionales (Corrientes elige además Senadores Nacionales) como provinciales, es el patrimonio, indelegable, como opinable que el líder de Eco y de la provincia en términos políticos pero no administrativos, que se encuentra fuera de toda discusión. 

Por supuesto que nada será sencillo, ni escapará a la posibilidad de tensiones. El espacio gobernante, debe mantener un equilibrio que en cada elección provincial se pone en juego, y en este caso en particular, debe amoldarse al cambio de escenario nacional.

Aquí radica la principal variante, que divide, no sin anuencia, al candidato a la reelección y al líder. Uno, desde hace meses juega, con la posibilidad de reeditar el frente de todos, con pata peronista y con ascendencia “Albertista”. El otro, no ve esto posible. Cree y considera, como lo sostiene desde un inicio, que el gobierno nacional títere, no es más que una fachada de una versión recargada del Kirchnerismo más ortodoxo al que enfrentó con hidalguía y “correntinidad”. Para ello trabaja en armar el peronismo en Juntos por el Cambio que posee una expresión clara en Miguel Pichetto (con partido nacional propio Alternativa Republicana Federal) y un conjunto de hombres de la doctrina del general de la talla, de Menem, Puerta, Rucci, Toma y demás apellidos de impronta simbólica de envergadura, que en Corrientes ya estaría dando sus primeros pasos. 

Como opción B, quedaría el resguardo del candidato, que en caso de que alumbre el “Albertismo” por fuera de Cristina, podría tentar a algunos de los intendentes que hacen la V de la victoria como compañero de fórmula, o en su defecto al senador nacional que lo lleva el viento, quien sin embargo, producto de estas sinuosidades, tendría más rechazos que adhesiones en el campo de la dirigencia nacional como provincial. 

En el PJ oficial, o el kirchnerismo que apunta a la fase final de su “entrismo” todo está más claro. Lograría la artificialidad del liderazgo bajo una interna que no va llevarse a cabo, sea con una compulsa pantomímica o la acostumbrada lista de unidad por irregularidades en los díscolos que quieran presentarse. 

Los cargos expectables, como hasta ahora las designaciones que dependen de Nación, quedarían para el “caballo de la comisaria” que repartiría la sobra con los integrantes de la “cooperativa” que lo único que debería resolver es si lo vuelve a integrar o no, al ganadero y dueño de un diario. 

Reza el dicho “cuentas claras conservan la amistad”, habría que agregarle, también el poder. 

 

Por Francisco Tomás González Cabañas. 

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