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ACTUALIDAD

9 de noviembre de 2020

La grieta y las redes: ganadores y perdedores

Las opiniones antagónicas en distintos campos generan en todo el mundo siempre dos bandos. Cómo se expresa la comunidad en los medios y en las redes sociales, impacta en la grieta que desarma el tejido social y favorece a las corporaciones.

Por: María Elina Serrano Twitter: @mali_serrano

La polarización es una marca registrada en la Argentina, comparable con la birome, el dulce de leche y el colectivo. Muy visible en la opinión política y también en la vida cotidiana, aparece en la mesa familiar de los domingos, en las discusiones de pareja y en los amigos de las redes que nos dejan de seguir. Por algo decimos “era un River - Boca” cuando queremos hablar de cuestiones enfrentadas. Pero no la inventamos aquí, sino que está extendida en todo el mundo, y sigue en aumento tal como hemos visto en el proceso eleccionario que llevó al binomio Joe Biden y Kamala Harris a la presidencia de USA.

 

Cómo empezó todo

El 17 de octubre de 1951 se produce la primera transmisión de televisión en la Argentina.

Durante los hechos históricos relevantes de la segunda mitad del siglo XX, junto con el aumento y la masividad de las telecomunicaciones, la opinión de la sociedad fue tomando intensidad y reflejándose en las pantallas. El espectador, en rol pasivo, recibía información de radio y TV a medida que iba tomando partido en los conflictos a uno y otro lado de la grieta incipiente, compartiendo con familia, amigos y compañeros de trabajo los rótulos de tal o cual posición: el peronismo y antiperonismo son un buen ejemplo.

Si bien estos signos de crispación social no son nuevos, es en el siglo XXI cuando hombres y mujeres de todas las edades, comienzan a manifestarse públicamente a través de las redes sociales, expandiendo su ámbito de acción y el alcance de sus preferencias. Percibimos así mundos paralelos y antagónicos, de acuerdo al sector al que se adhiera, convirtiéndonos en opinólogos seriales de temas políticos, sociales, jurídicos e incluso económicos. Alcanza con saber de qué lado estará el sector elegido de “la grieta”, para saber cómo se debe reaccionar.

 

Mi voto no es positivo (2008)

Hace 12 años con esta frase, el entonces vicepresidente Julio Cobos en la madrugada del 17 de julio de 2008, desempató la votación en el Senado sobre la Resolución 125, la iniciativa que había sido anunciada el 11 de marzo de ese año y buscaba aplicar un sistema de retenciones a las exportaciones de soja, trigo, y maíz. Ese fue el punto final de cuatro meses de protestas en el interior del país, con movilizaciones de productores agropecuarios y se reconoce como el origen de la famosa grieta entre sectores de la producción y el gobierno, que nos sigue marcando hasta la actualidad.

La frase “mi voto no es positivo” ha quedado grabada como expresión de partición irreconciliable, ya que de hecho originó la ruptura entre la presidenta Cristina Fernández y su vicepresidente Julio Cobos.

Los ecos se dieron en medios gráficos, televisivos y portales digitales. Aún las redes eran poco usadas. Para conocer el contexto, Cobos abre su cuenta de Twitter en diciembre de 2008 y Facebook llega a Argentina recién en octubre de 2011.

 

Y la culpa no era mía, ni dónde estaba, ni cómo vestía (2019)

A pesar de haber aceptado una figura legal como el femicidio, distintas consignas continúan enfrentando a la sociedad respecto a la agenda de género: los postulados del feminismo, el aborto legal versus el derecho a la vida, la división sexual del trabajo, el cupo legislativo y hasta la paridad en lugares de decisión, se transforman en grietas más o menos profundas según los sectores sociales.

Y se expresan con mucha fuerza en las redes. El video viral con la canción y coreografía “Un violador en tu camino” (2019), creado por el colectivo chileno Lastesis, dio la vuelta al mundo cosechando aplausos y críticas. Ingeniosa estrategia de comunicación audiovisual que impulsó a millones a tomar partido, posicionando consignas que generan enfrentamientos de millones de posteos en las redes.

 

Ganadores y perdedores

Desde siempre sabemos que siempre es más fácil “mirar la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio”.

 “Hay una profunda incomprensión del otro, hay como una ruptura de los vasos comunicantes en los lugares donde debería haber intercambios”, expresa el analista político Gustavo Córdoba sobre su relevamiento realizado a nivel nacional, donde además de las impresiones políticas sobre la gestión del presidente Alberto Fernández, consultaron a los encuestados sobre la percepción del “otro” (*).

Estas posturas y la manifestación mediática de consignas cargadas de agresividad y pensamiento totalitario, han llevado a la fama efímera a personajes extremos en su intolerancia, que nada bien le hacen al sector político que dicen defender.

Sabiendo que ese comentario es una gota de agua en el mar, otra vez caemos en la tentación de responder desde nuestro lado de la grieta, o al menos de revisar el celular para saber que escribió tal o cual persona, o bien cuantos apoyan o rechazan lo que se dijo.

Como se expresa claramente en el documental de Netflix “The Social Dilemma”, la polarización es totalmente eficiente para mantener a la gente conectada. Más tiempo de enfrentamientos en redes significan más minutos conectados. Cuanto más expresamos nuestra opinión en las redes sociales es más fácil rodearnos de quienes piensan como nosotros, construir empatía virtual, recibir los mismos estímulos y seguir profundizando las diferencias.

Los ejecutivos de las aplicaciones como Facebook, Twitter, Instagram, Pinterest, Tik Tok, Snapchat, Twich, o la ejecutiva Linkedin, tienen claro que somos un mercado detrás de la pantalla, al que pueden capturar para vender productos publicitarios, por lo cual mantenernos on line es una carrera que no van a abandonar.

Las TICs se han incorporado a nuestras vidas y la atención de las personas a los dispositivos no va a desaparecer. Cada vez se desarrollarán apps más sencillas de utilizar, con instrumentos masivos más intuitivos, como los íconos o stickers que hacen más fácil y rápido expresar nuestro acuerdo o disgusto.

Y si no somos capaces de ponerle freno a la virulencia, si no fortalecemos el diálogo y la construcción de consensos, seremos esclavos de las mismas formas de polarización. Porque aunque no importe mucho el tema a discutir, estaremos otra vez, horas y horas frente a la pantalla.

Conectados.

 

 

(*)  https://diagonales.com/contenido/la-profundizacin-de-la-grieta-en-argentina-el-intolerante-es-el-otro/22811 

Sobre la autora: María Elina Serrano es exministra de Ambiente de la Provincia del Chaco.

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