2 de diciembre de 2019

¿A quién le habla Valdés?.

Gobierna una provincia pobre y empobrecida. Integrando un partido, que forma parte de un frente, acendrado hace casi dos décadas en el poder. Desde su condición de hombre sentado en la poltrona que lo señala como máxima autoridad política formal, se ve obligado, a declarar, que en la provincia que gobierna, los partidos, específicamente el suyo, no tiene un dueño específico y determinado, o en su defecto, señala el equívoco de quién se arrogue tal propiedad. Los correntinos, la gran mayoría, no están para saber o entender de semiología, y los pocos que podrían, no tienen cabida ni en su gabinete, ni en sus consideraciones, tampoco en su partido ni en su frente, en donde existen hombres y mujeres de todo pelaje, pero ninguno que se precie de intelectual.

Perdida la referencia o el norte nacional (el gobierno o el paraguas de Nación), el gobernador, se siente obligado, a sacar credenciales en un campo, en donde se siente más seguro, más dueño de sí mismo, de sus actos y por ende, del poder circunstancial que ostenta y que deja en claro, que tomó prestado de la ciudadanía.

 

Justifica, una vez más, su nueva gira al mundo, rechaza, venal y violentamente, que haya ido a “pasear”. Internamente, habrá sentido, una suerte de teorema que podría resumirse así; “a mayor distancia de Corrientes, más en mis manos están las decisiones del gobierno”. 

 

Vuelve a la tierra que gobierna, la que tiene dueño, se dirige como nunca a la ciudadanía, la que lo voto a él. Pausa, interrogante. ¿La que lo voto a él?. La duda es suya, no nuestra, por eso habla de que está seguro el pago de los sueldos. Sabe, mejor que nadie (salvo uno, el dueño) que la “correntinidad” votó, como hace dos décadas, a quién le garantiza el pago de sueldos, religiosamente, sin importarle, sí en la boleta lleva el nombre de Gustavo o Arturo, el ECO que resuena a lo largo y a lo ancho de Corrientes, tiene nombre y apellido, como autoridad e impunidad, para decir en un acto público, gozosamente, a los que no lo votaron, el histórico y proverbial “perdieron, perdieron y perdieron”.

La alpargata que unos pocos sentimos, arriba de nuestras existencias, la siente Valdés, y no se trata de un problema psicoanalítico o existencial, lo dice en su condición de gobernador, por tanto, la cuestión, pasa a ser política y cultural.

En este punto, es en donde inicia un error, que podría ser letal, Valdés. Para sentirse seguro, se asienta en su capacidad intelectual, en su diferencia de corte individual, que la pone en práctica, saliendo al mundo, conquistando mercados, erigiéndose en estadista, espetando a un comunicador sí sabe o no lo que es la semiología, para luego desandar la cuestión política pura y específica.

Es al revés, Valdés. Te lo decimos quiénes, trabajamos desde la teoría, y a los que no queres escuchar. Tenes que ir por el enclave político, o para ponerlo en los términos que te entusiasmen, el significante “política”, es condición necesaria para ir más luego por lo cultural. 

Respetuosamente, desde la distancia que imponen las letras, sí no logras esto decodificar, dentro de dos años exactos podrás iniciar tu camino, por ahora, frustrado o postergado, de semiólogo o de intelectual. 

Te quedan 24 meses de gobierno, de una provincia que tiene dueño. Sí realmente, pretendes, como insinúas, esto cambiar (una vez que se termino el otro cambio, el gatopardista) no debes hacerlo, en el campo ni simbólico ni imaginario, sino en el real. 

Así dividió, J. Lacan, los campos de lo psíquico, la estructura en donde nos desenvolvemos, el francés algo sabía de semiología y demás, pero esta no es la cuestión, dado que inferimos que tenes ganas (al menos las llevas a la palabra, la disputa que reina en tu ser) no de comentar, ni de teorizar la realidad, sino de modificarla, de acuerdo, a tu compresión y tu andar. 

Estas en el mejor lugar, no importa ya, sí de prestado o como titular, mucho menos sí te sentís en deuda o culposo en el caso de que te salgas de lo señalado por el mandamás. 

Más que nunca es el momento, en caso de que decidas, de ir a fondo, sin prisa y sin pausa, para que todos y cada uno de los botones que oprimas, desde el sillón, que tal como la provincia, también (en este caso cambio, dado que antes era de “Ferré”) tiene el mismo nombre y apellido, signifiquen una misma y sola cosa, eso que estas diciendo en palabras, lo tenes que llevar a la realidad. 

Usted mejor que nadie sabrá, y sino, bien se puede asesorar, del sentido común por ejemplo, convocando a su gobierno, rodeándose, de los pocos que sobrevivimos hace veinte años, con dignidad, no debiéndole, ni un vaso de agua, al dueño, a ese que lo puso, sí, para que termine con sus ínfulas de ser supremo y autoritario, acuérdese que, una vez que lo despoje de tamaña locura proverbial, hasta los familiares directo del mandamás se lo van a agradecer. 

Cómo el millón de correntinos, pero insistimos, eso llegará después, primero gobierne en tal sentido, asumiendo que tiene poder, en una provincia con dueño, donde usted, tiene la principal o primordial responsabilidad de dar el primer paso para iniciar una suerte de liberación, salvando las distancias de otras liberaciones históricas que dimos como pueblo, del patrón de estancia, que se nos apropió de nuestra historia, de nuestros partidos, de nuestra política, de nuestros gobiernos, de nuestra moral y de nuestra correntinidad. 

 

Por Francisco Tomás González Cabañas.-

    

 

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