22 de octubre de 2019

Cuando la democracia se transforma en un concepto abstracto.

Nos encontramos a pocos días de un nuevo acto eleccionario, definir quién va a dirigir los destinos de nuestra nación en los próximos cuatro años.. El momento no es el mejor, las condiciones del país empeoran día a día, la incertidumbre nos inunda, y en este contexto nos aprestamos a elegir, conforme lo establece nuestro sistema democrático, un sistema defendido a ultranza que se ha transformado lamentablemente en un concepto abastracto. Simple se elige solo para legitimar a la clase política.

¿Cuál es el fundamento que nos lleva a sostener tal afirmación? partir del principio de que la democracia es el  sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes, esto que parecería cumplirse en realidad se torna abstracto, en virtud de que si bien se elige a través del voto popular, luego de pasadas las elecciones, el contralor se torna sumamente imposible por parte de la ciudadanía, en razón de que nuestros representados actúan en representación de sus propios intereses y/o familiares y/o empresariales y/o sindicales, pero lejos de pensar en los intereses de la población en su conjunto.

De esta forma nos vemos sometidos sin posibilidad de queja alguna, a la forma establecida por el gobernante de turno y su equipo de cerebros, así aceptamos el aumento de la pobreza, el aumento de tarifas, el aumento de precios en todos los rubros, el aumento de nuestra deuda…y el control que como sociedad deberíamos poder realizar se transforma en una simple palabra sin contenido.

Por ello sostenemos que la democracia en este contexto es un concepto abstracto, entendiendo abstracto como una idea, un concepto en la mente, que es ideal, vago e impreciso,  que se plasma en la forma pero no en el contenido profundo del sistema. Como sociedad deberemos replantearnos en un futuro el fin de un sistema, que beneficia a unos pocos y tal vez el comienzo de uno nuevo, más abarcativo, inclusivo y contemplativo de los que menos tienen. 

Está demostrado que este sistema viene fracasando no sólo en los países latinoamericanos sino también en los países del primer mundo, y que las sociedades en su concepto, globalizadas, comienzan a manifestarse ante esta realidad, a través de manifestaciones que permitan hacer oír las voces acalladas por las medidas rigurosas que toman los gobernantes.

A pesar de todo lo señalado, el domingo deberemos elegir, conforme al sistema que tenemos, y tal vez muchos aún esperanzados que ese voto colocado en la urna casi en forma “sagrada” y oculta, traiga aparejada la posibilidad de “cambio”, y así van pasando los mandatos y los años… 

Por la Dra. Viviana Verón. 

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