29 de septiembre de 2019

La continuidad del radicalismo gobernante dependerá de los “nuevos” peronistas que incorpore.

Sí el peronismo no es gobierno desde el `73, es porque lo han divido, en todas y cada una de las elecciones gubernamentales, Ricardo, en su rol de principal actor político provincial mejor que nadie, lo sabe, porque lo ha hecho como pocos (de todas maneras puede haber dentro del radicalismo provincial, algún tapado, con más aplomo personal y político que el actual gobernador, que suceda en oficio y pericia al Senador provincial, pero lo deberá a empezar a demostrar en breve en la arena de una Corrientes que viene), lo que sí, no debe hesitar, no puede dudar, sí es que no quiere servirle en bandeja la gobernación a quién desgine Alberto Fernández, sí es que finalmente se impone a los problemas del país como a la Cámpora, deberá hacerle entender a sus socios (de hecho no por casualidad lo viene vociferando) que más temprano que tarde tendrá que hacer ingresar a otro grupo que le brinde representatividad peronista dentro de ECO, de lo contrario será demasiado tarde, y después de octubre, y tras un posible triunfo por escándalo del Peronismo a nivel nacional, provincial y en los municipios más populosos, ningún peronista querrá estar en ECO, garantizándole así la posibilidad histórica, nuevamente, de romper una maldición que lleva medio siglo, y de la que tendrá arte y parte, Alberto Fernández como nadie.

Estamos hablando de las carpetas, proyectos y continuidades de obras y acción pública, que con la ida más que probable y por respeto no decimos obvia, del actual Presidente, tendrán la posibilidad de dormir el sueño de los justos, en algún escritorio de Fernández o de su jefe de gabinete Cafiero, con respecto a lo que se viene trabajando desde hace 4 años en Corrientes o la rediscusión o viabilidad de continuidad pese al cambio de gobierno.

Estamos hablando de los cientos de cargos políticos, que con el cambio de gobierno nacional, cambiarán la vida de oficiales de ECO, que irán a tratar de seguir obteniendo similares recursos pero de las arcas provinciales, que deberá lidiar con un nuevo sistema de reparto y de coparticipación. 

Estamos hablando del poder político provincial, que se viene rediseñando en está misma lógica aquí propuesta y que perdió una jugada que se dio a conocer antes de las PASO con la famosa foto del Senador Nacional y ex candidato a gobernador, junto a su par y candidato a Vice, más el senador provincial, instantánea que ya quedo en el descarte político, al cambiar el viento de la elección y ante ello el motonauta, decidió girar nuevamente su destino. 

Estamos hablando que en la línea de oficialidad de ECO, sobre todo del radicalismo, quiénes pretendan fortalecerse, debajo o a la par de Colombi, también deberán anotarse estrategias que incorporen peronistas en sus gestiones o acciones públicas, o de lo contrario, le regalarán a la oposición, la posibilidad de una unión inaudita, que en caso de qué Fernández Alberto demuestre además de pericia para gobernar, capacidad de armado político, tendrá servido en bandeja el poner un gobernador (o candidato con muchas chances) que prácticamente sea un delegado suyo, lejos de la Cámpora y del Kirchnerismo más recalcitrante. 

Estamos hablando, que más allá de los buenos modales y de la corrección política de acompañar, la gesta milagrosa del #sísepuede, estos actores políticos del radicalismo gobernante, ya estarán diseñando para implementar próximamente, una incorporación de peronistas en sus filas, para nuevamente o como siempre, continuar manejando los destinos políticos y como paso previo y obligado la agenda política y mediática, que determine un nuevo orden de cosas, en donde, tras esta jugada, ECO, continúe representando a la “correntinidad”, en modo o versión, Albertista o Albertaria a nivel nacional.   

 

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