ACTUALIDAD  2 de diciembre de 2018

El Gamonalismo Chamamecero o las razones político-culturales del dominio Colombista.

El Gamonalismo es: “un entramado de relaciones de dominación, que parten de la concentración de la propiedad de la tierra, el control de la intermediación comercial y las relaciones privilegiadas con las empresas externas que operan localmente, y que se proyectan hacia el control político y el dominio sobre los procesos electorales. El funcionario gubernamental que se propone hacer cumplir la ley, puede ser abandonado y sacrificado por el poder central, cerca del cual son siempre omnipotentes las influencias del gamonalismo, que actúan directamente o a través del parlamento, por una y otra vía con la misma eficacia [Martz 1997]… el gamonalismo no está en la simple tenencia de tierras, sino en la parte moral del individuo, en sus tendencias, en su género de vida, en su psicología [Aguilar 1922: 116].

Se produjeron, en la cansina tierra sin mal, novedades de fuste que van más allá del pobre descerebrado, calzado en camioneta de alta gama, que anduvo mojando gente, tras la lluvias que desbordaron los ingentes esfuerzos por parte de la comuna capitalina de hacernos creer que el plan hídrico será algo más que destapar desaguaderos. Pasa que el doctor corazón, anda en sus cruzadas de invasión de amor, ordenadas por dios, que sí fuesen de amor no debieran ser invasiones y por ende jamás podría existir tal dios que ordene una acción semejante. No se trata de una cuestión religiosa o de moral, sino de comunicación. Pero  enfrente lo tiene a  quién sucedió, militante por twitter, por tanto tal vez siga reinando en el municipio de la capital por más que lo haya transformado en un aguantadero de la franja morada más el ari que con dignidad enfrenta al poder, presentando proyectos para que los ociosos de las camionetas paguen  litros de combustible, sí es que se les ocurre la cívica misión de dar cuenta que el plan hídrico es una pantalla para el negocio inmobiliario del loteo de la costanera, que jamás estuvo como plataforma o propuesta de campaña, pero que es el verdadero eje de gestión.

Al menos lo tiene (un eje), el Intendente,  a diferencia del Gobernador, que anda boyando, sin poder, como las que le indican a las lanchas de su familia el trayecto de Ituzaingó a la Isla Apipé. Lo que tiene, en vez de eje, es un jefe, supremo y absoluto, el que consensuadamente, comprendió que el proceso político (gamonalismo) debía prescindir de uno de sus pretores más significativos, el dueño de la hacienda, o por lo menos del palacio de la Provincia de Corrientes.

Lo determinante vino después. Se pudo observar que el operativo, transformar en vice-gobernador, al ex pichón de picurú, ya se encuentra en marcha (no es casual la formidable muestra de poder que el partido de las hormigas realizó, dado que consideran que desde hace un turno, por votos como por prestigio democrático se le debió haber concedido tal lugar al presidente de la cámara de Diputados). Por obra y gracia del jefe absoluto, quién le hizo cruzar el Rubicón al senador, es decir enfrentarse con el legislador en las sombras, dueño de un diario y de varios campos, para consagrar un juez federal que fue un soldado, raso del gamonalismo que se vuelve a manifestar contundentemente. Esto es poder, el resto, no es más que un detalle, el cronograma de sueldos de la administración pública lo anunciaba “chirulo” desde hacienda, ahora lo hace el delfín elegido por el poderoso de siempre, esto es el cambio o las variaciones de estilo de un sistema de poder, que insistimos, encaja perfecto como para denominarlo gamonalismo.  

Sucedió con la ley de paridad de género, que tiene que ser tamizada o trabajada desde lo político y no ser impuesta por una agenda que no es la del que maneja al gobernador. Como este no sabe a ciencia cierta, de la cuestión electoral, debe pagar el precio de haber enviado el proyecto de dar equidad a la mujer y el voto joven, pero no hacerlo tratar en el corriente año, pudiendo quedar en falsa escuadra, o en verdad quedando, no tanto ante las mujeres o los jóvenes sino ante los otros integrantes del gamonalismo, como un gobernador sin poder o privado de él.

Esto es lo que sucede con la cuestión del Chamamé, foco nodal del eje conceptual del poder oficial, de lo que en Perú, se dio en llamar Gamonalismo y nosotros estamos traspolando para explicar lo que sucede en estas tierras sin mal.

A nadie le escapa que a quién le gusta el Chamamé, es al hombre de poder, al líder, al jefe. Pretender que la Unesco lo declare patrimonio de la humanidad, es el premio que se le otorga a él, y que sus hijos dilectos, se lo agradecerán de por vida, consagrándolo en la eternidad. Sin embargo, esto que se vendió como un logro inminente, no sucedió este año (tal vez suceda en otra oportunidad, o tal vez no) pero lo cierto es que el dictamen contundente fue una objeción técnica a la presentación misma. En términos concretos, algo se hizo mal desde el funcionariado. El gobernador, si tuviese poder, debiera pedir explicaciones más concisas al menos, a quién habita desde hace décadas en los eventos culturales, de la ciudad capital primero y desde hace un tiempo desde la institucionalidad misma de la cultura. Sí de verdad plantease algo más que ocupar, transitoriamente, bajo poder prestado, lo tendría que “renunciar” como a tantos otros cortesanos que tensan la legitimidad del gamonalismo en que se ha convertido Eco más cambiemos y que llegó bajo la promesa de aire fresco.

Finalmente, los pocos que pretenden fungir como opositores, caen en la trampa de que se enfrentan no a un hombre, sino a un hombre que instauró un sistema de poder. A este sistema de poder, no se lo puede abordar,  desde sus pliegues sagrados, como lo son los valores de familia, de moral y de cultura, que supuestamente abonan y acendran. Los contados que dieron la batalla por el poder en la provincia en los últimos años, cayeron en la trampa de enfrentar al gamonalismo proponiendo, otros colores, otros pañuelos o principios culturales, propuesta romántica como imposible de llevarla al triunfo.

Un buen día, el acostumbramiento, virará en hastío y en tal momento, imposible de controlar como determinar, se empezará a construir el principio del fin del presente sistema o régimen y se habrá ido tal como llegó, casi de casualidad, producto de un viento que se hizo llamar aire fresco, y mágicamente, en tal instancia el Chamamé será universal, más allá de a quién le guste, quién lo proponga y quiénes lo dictaminen.

 

 

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Carajo.

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