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POLíTICA

25 de abril de 2018

Del Todos y Todas de Cristina al Somos Todos de Valdés.

Las sociedades humanas, se mantienen unidas por un poderoso impulso imitativo; pero este impulso es también la raíz de las crisis que amenazan con disolverlas, cuando la necesidad de imitar a los otros irrumpe en la voluntad de apropiarse de las cosas del otro y da lugar a una guerra de todos contra todos. Entonces sucede un poco como en los estadios de fútbol, en los que la ira de los aficionados tiende a descargarse unánimemente sobre el árbitro, la concordia solo se restablece encontrando un chivo expiatorio contra el que orientar la violencia (La violencia y lo Sagrado de Girard).

“Si alguien me dijese que no tengo necesidad de hablar de la historia del ser para explicar la preferencia por un mundo en el que prevalezcan la solidaridad y el respeto a los otros por encima de la guerra de todos contra todos, siempre podría objetarle que es importante y útil desde el punto de vista también del ejercicio de la solidaridad y el respeto, tomar conciencia de la raíz de nuestras preferencias; de la relación explicita con su procedencia (origen) es de donde una ética del respeto y de la solidaridad recava razonabilidad, precisión de contenidos, capacidad de hacerse valer en el diálogo con los otros” (Creer que se Cree, Gianni Vattimo).

Nos fue indispensable recurrir a la anterior gestión presidencial, de signo contrario a la del actual gobernador correntino para encontrar insospechadas semejanzas.

Para oficiosos en la materia del recuerdo, deberán rememorar que ni la corporación en su lucha denodada por un interés concreto, ni los miles de opositores que se reproducían a diario, observaron, un latiguillo conceptual que fue madre de las políticas públicas que emanaron de un tiempo a esta parte, hablamos del “Todos y Todas”, del que se ha servido, con profusión la crítica humorística y sarcástica, más no así la política o social.

Aquí está el origen, pues cuando la ficción supera la realidad, es indicador que no nos hemos tomado la realidad en serio, y cuando aquello gracioso es norma, podemos caer en una anarquía axiológica de la que ya hablaba, poéticamente, el tango de Díscepolo.

Se sabe que el todos, como la abstracción la gente, el pueblo, no existe como entidad real (se cuenta una anécdota de Borges que al dar inicio a una conferencia, expresó “Saludo a cada uno de los presentes, pues si digo todos, el señor todos no vino”) pero claro que tampoco es inválida la afirmación para referirse a la generalidad, pues sería imposible que nos manejes señalando particulares o particularidades (siguiendo con Borges, en su cuento la Funes el Memorioso; “Locke, siglo XVII, postuló (y reprobó) idioma imposible en el que cada cosa individual, cada piedra, cada pájaro y cada rama tuviera nombre propio; Funes proyectó alguna vez un idioma análogo, pero lo desechó por parecerle demasiado general, demasiado ambiguo. En efecto, Funes no sólo recordaba cada hoja de cada árbol de cada monte, sino cada una de las veces que la había percibido o imaginado. Resolvió reducir cada una de sus jornadas pretéritas a unos setenta mil recuerdos, que definiría luego por cifras. Lo disuadieron dos consideraciones: la conciencia de que la tarea era interminable, la conciencia de que era inútil. Pensó que en la hora de la muerte no habría acabado aún de clasificar todos los recuerdos de la niñez”).

Sin embargo, aquello que englobó el Todos y Todas como eje convocante, como correa del relato, asestado en políticas públicas, porque una cosa fue el Fútbol (como reconocida pasión de multitudes), como hubo de ser un programa de venta de cortes de carne económica, la recordada asignación universal (que en verdad no era universal pues no incluía el universo de trabajadores) debió ser cuidadosamente trabajado y cincelado, pues de lo contrario, caeríamos como se señaló párrafo arriba de la acción social imitativa al cauce natural de la pretensión del apoderamiento de lo que el otro posee, en ese falso apotegma del todos que años después termina usando, en la actualidad el radical Valdès en su gestión moderna y novedosa, tal como la quiere presentar.

Queremos señalar con esto, que sí ese todos, se expresa mediante una persona que arribo al poder político, colgado desde la insustancialidad política de una guitarra de rock, esgrimiendo como trayectoria militante el acodarse en bares concurridos por cogotudos de la Ucedé, habitando tras su llegada a otro sitial del poder, en uno de los barrios, sino el más, costoso y lujoso de la Latinoamérica indigenista y defensora de valores como la equidad y la distribución de la riqueza, entonces estamos en problemas, graves. Como lo estuvimos, y como lo está ante la justicia el propio protagonista de tal desaguisado.

Esa gravedad, percudió el alma, ya no sólo el cuerpo, de quiénes pudieron o pueden tener fé en un determinado proceso político, como el actual, que usa el todos, como lema con el Corrientes adelante.

Sólo los que piensan desde bibliotecas sostenidas por el erario público o imbuidos en lecturas decimonónicas y que jamás leyeron o pudieron comprender a la correntinidad, concluirán que el otro de la patria chica es la cifra macroeconómica, la sustitución de los impuestos o de la forma de declarar ante la prensa local.

Es raro que se equivoquen tan fiero en el maquillaje del relato, debe ser muestra que los problemas son más profundos de lo que se perciben, ese todos, que alguna vez lo fue, se sustituye por el algunos, que seguramente se impondrá en la consideración colectiva. Que siguen siendo los mismos, los del elenco estable de gobierno, mas los recién llegados, algunos con domicilio en otras provincias y otros con más prontuarios que CV.

Se lo decimos otra vez, a Gustavo Valdés, que su “todos” no implique lo peor de la faceta del Kirchnerismo, del que él propio gobernador abjura en público, pero imita, al menos en slogan en público.

 

 

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