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ANÁLISIS

24 de septiembre de 2017

¿Para qué Partidos en Tiempos de Caudillos?.

Así como Martín Heidegger se preguntó ¿Y para que poetas en tiempos de penurias? A partir de un poema de Hölderlin, recaba, garabatea, piensa, rodea, posibles definiciones. Nosotros inspirados en palabras que bosquejó como las siguientes; “El hombre debe arriesgarse, es capaz de hacerlo, debe hacerlo constantemente y a gran escala. El hombre es un desprotegido de la naturaleza, de la totalidad del mundo y por ello no está limitado”, nos preguntamos acerca de nuestros políticos en tiempos de democracia. Nos hubimos de preguntar, hace unos meses atrás acerca de ¿Y para que políticos en tiempos de democracia?. Ahora lo hacemos, en un tema, recurrente como reticente, que perfora el formalismo de la constitucionalidad (ver la España actual y su conflictividad entre teoría y práctica) de la norma de los partidos políticos como pilares de la democracia (nadie duda que así lo deseemos, ¿pero lo son o que hacemos para que ello sea? O en verdad ¿cuánto venimos haciendo para que la letra de la ley, muera en lo vacuo de su aspiración?).

“No cabe la menor duda, que la actual crisis en la que están sumidos los partidos políticos, es consecuencia de su falta de sintonía con las aspiraciones de la población, pero esa no es la única razón, como se anotó inicialmente, han sido una especie de “chivos expiatorios” para justificar el fracaso del sistema, a la hora de dar respuesta al clamor de justicia social de la mayoría postergada. A lo anterior, se debe necesariamente sumar, que el modelo caudillista impuesto, ha “jugado en contra” de los partidos, pues la población, lejos de buscar una respuesta articulada y de largo plazo a sus problemas, ha optado por el que “mejor hable”, “tenga la mejor propuesta de coyuntura” y al que “más conozca”, sin muchas veces importar, la razón por la que le resulte conocido; todo lo cual, es también consecuencia del apoliticismo inducido por los interesados en evitar la generación de verdaderos debates que pongan en evidencia sus demagógicos discursos. En el Ecuador es históricamente incontrovertible que tras el auge de la figura del caudillo de turno, la incidencia de los partidos políticos se ha visto seriamente afectada, como resultado de lo cual, han desaparecido del escenario político, aquellas agrupaciones que no han respondido a las exigencias de una verdadera organización política, siempre quedan los que han cumplido su papel, los que privilegian la dirección colectiva, verdaderamente democrática, por sobre el cumplimiento, sin cuestionamientos, de las órdenes del jefe, pues también la historia reciente ha demostrado, que no puede haber procesos verdaderamente transformadores, sin el concurso de los partidos políticos, al fin y al cabo, las personas tenemos la mala costumbre de morirnos”. Lenin Hurtado Angulo. Doctor en Jurisprudencia. Primer Vocal Principal de la Directiva Nacional del MPD. Fue precandidato a la presidencia de la República por la Coordinadora Plurinacional por la Unidad de las Izquierdas.

De acuerdo con Giovanni Sartori y su propuesta de tipología de sistemas de partidos, un sistema de partido hegemónico es: aquel que dentro un marco democrático, permite la existencia de otros partidos pero no permite la competencia política para el ejercicio del poder; un partido político tiene el monopolio del poder político; los partidos periféricos o satélites sirven para dar una imagen de pluralismo político, pero la igualdad es en realidad inexistente, puesto que no se dan posibilidades de alternancia o rotación en el poder; el partido hegemónico tiene la voluntad de cooptar a aquellos pequeños partidos con más fuerza potencialmente y si ello no es posible los reprime o limita. (Sartori, 2002)

Según Sartori el sistema de partidos de pluralismo limitado o moderado se caracteriza porque: el número de partidos importantes oscila aproximadamente, de tres a cinco; los gobiernos acostumbran a ser de coalición puesto que ninguno de los partidos consigue los escaños necesarios para tener la mayoría absoluta; pueden darse los gobiernos de un solo partido, que acostumbran a ser débiles y poco estables; también se produce una competencia electoral centrípeta -tienden al centro y la distancia ideológica es estrecha-; existe una oposición unilateral y no hay partidos antisistema importantes. (Sartori, 2002) Sartori, G. (2002). Partidos y sistemas de partidos. Madrid: Alianza Editorial.

Sin ninguna duda que seguimos profundizando las experiencias de la ciencia política, del tipo de liderazgo carismático de Weber, a las presentes definiciones, podríamos hacer una hipótesis, con alto grado de comprobación, que lo importante es entronizar un caudillo, es decir, el partido del caudillo o la partidocracia caudillistisca.

En nuestra quinta, sabremos que la elección la ganará el espacio del caudillo que pone a quién considero el mejor (no muy lejos, o mejor dicho el actual jefe comunal de la ciudad del Gobernador, al verse impedido de participar en la contienda, sin titubeos afirmó “No importa no poder ser candidato, lo puedo poner a Juan Pablo, mi perro”…) mientras que el otro espacio, el opositor, tiene menos chances de prevalecer, porque quedo en el medio del camino.

No se decidió a jugar con otras reglas de juego (de hecho sus candidatos a intendentes como el mencionado y el otro que en vez de poner al perro, puso al hijo, obcecaron ante el poder judicial en manos de un hermano y otro esposo de, los hombres del poder oficialista) quizá por temor, por falta de capacidad o por complicidad y entre la copia, el no original, la gente optará por el candidato del caudillo, pues la oposición no logró establecer u ofrecer un caudillo, ni real, ni tampoco por detrás del candidato, que le ofrezca a la correntinidad, esa necesidad de ser gobernada por un mandamás.

Finalmente, y esto podrán ratificarlo los tantos y eximios historiadores de la Provincia, Corrientes, siempre se paró ante quién fuere por su libertad, pero siempre, debajo del pantalón de alguien que con el látigo y la billetera, les garantice a rebencazos esa sensación de libertad…

Por @frantomas30

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