ACTUALIDAD  21 de enero de 2017

Del ADN Chamamecero al ADN Político.

En la inveterada búsqueda de encontrar la partícula esencial, el momento cero, o lo que sería lo mismo, que ocurre con nosotros en el después, por los caminos de la ciencia, nos hemos topado con este código que resguarda información genética y que se constituye en indispensable para la continuidad de la especie, generando la dinámica de lo hereditario. Culturalmente, de hecho se lo usa hasta en la actual fiesta del Chamamé, es sinónimo de autenticidad, de veracidad de raíz, de pasta como substrato de elementos (o conceptos) en donde anida lo bueno, lo bello y lo justo. Claro que como elemento publicitario posee un impacto muy fuerte el acendrar campañas bajo este yugo (hacerlo desde lo racional sería una suerte de nazismo de avanzada, dado que propondría que existen ADN puros o más puros o que poseen rasgos más valiosos o bellos o encantadores que otros) a nivel comunicacional, además funciona excelente. Es extraño, sin embargo, que en el reinado de este relato, el amanecer no haya llegado al campo de la política, es màs si se lo piensa un poco, el ADN político, por alguna razón (seguramente el fracaso de la clase política tradicional en la primavera democrática) resulta nocivo o rechazable.

Sí no existiese el artículo 208 del código penal argentino, que sanciona y pena el ejercicio ilegal de la medicina, probablemente, tendríamos mayor cantidad de personas dedicas al arte de curar, por medios no registrados, con lo que ello implicaría. Mayor oferta de quiénes podríán curar, pero menor posibilidad de determinar si tales curas han resultado efectivas o incluso si fueron contraproducentes. Sin tal artículo, como sin tantos otros, en tal campo viviríamos una situación más anárquica y desorganizada en el campo de la salud.

En política sucede algo que se puede extrapolar del caso que referenciábamos. Sí bien el campo de las ciencias humanas es distinto al de las ciencias duras y la posibilidad de gobernar una comunidad no debe estar sujeta al ejercicio de una profesión (en las grandes urbes esto sin embargo se viene dando, paradojalmente, a contrario sensu de lo que determinaría la misma ciencia, mayor cantidad de politólogos son elegidos para gobernar, azuzando tal falacia en el inconsciente colectivo) pero tampoco, tendría que estar bien visto o considerado que cualquiera, sin ADN, formación o preocupación política, se dedique a la misma, a los solos efectos de enriquecerse o porque se encuentra aburrido.

En este nuevo año electoral, en nuestro arrabal sudamericano, esto mismo que expresamos se vuelve a dar, tórridamente. Estos médicos, o falsos médicos (curanderos en el sentido abyecto del término) se aprovechan no sólo del mal estado del paciente (que sería la comunidad, lo democrático, las altas tasas de marginalidad, pobreza, el acrecentamiento del desempleo y los fenómenos irresueltos de la inseguridad y la estanflación) sino de la incapacidad demostrada y flagrante de los médicos tradicionales y con título habilitante (los políticos tradicionales) entonces con la metodología más rudimentaria, engañosa y trepidante (encuestas, sondeos, discursos vacíos de contenido, fotos en la red social con nenes con piojos) nos pretenden convencer que sanarán nuestra grave enfermedad comunitaria.

Es entendible, y está bien que no se necesite título habilitante para el ejercicio de lo político, pero tampoco vamos bien (hace casi dos décadas de este sistema) con estos curanderos, con estos falsos galenos que cansados de sus éxitos musicales o deportivos y aprovechándose de la popularidad conseguida, un día se calzan el traje de políticos, contratan la consultora que les hace la encuesta y le escriben los discursos y listo.

No pue, chamigo, no nos pueden seguir jugando todo.¿ No te das cuenta que la falta de trabajo para tu hijo que se tiene que ir a otro lugar está asociada a que estos chamanes, lo único que quieren cambiar es el saldo de sus cuentas bancarias?. ¿Tan complejo te resulta comprender que la música que tocan, que el deporte que exitosamente emprendieron, nada tiene que ver con que sean buenos políticos? ¿No te diste cuenta que dicen lo mismo, que posan igual, que hasta son clientes de las mismas consultores?

Claro que estás cansado de esos viejos políticos que te prometieron tras la primavera el mejor verano, que con la democracia, comíamos, nos curábamos y nos educábamos. Ya hicieron un mea culpa, un ex Presidente (casualmente el que asumió no por el voto sino por asamblea legislativa, tras la debacle institucional) lo expresó nítidamente “Somos parte de una generación de mierda que ha fracasado”-

Esa generación de políticos profesionales ya está sepultada por el tiempo, con menos logros de los deseados, pero sepultada al fin. Otras generaciones, con ADN político, vienen trabajando en forma sesuda, entregando su espacio, su tiempo, sus energías en construir una comunidad mejor.

Sí al ADN Chamamecero es la marca registrada de  esta edición de nuestra fiesta musical mayor, difícilmente alguien que no demuestre pericia, oficio, que no tenga capacidad demostrada o carga genética pueda subirse al Cocomarola y ejecutar un Chamamé.

¿Porque entonces no dar oportunidades a los que poseen ADN político, porque no dejar a los chamameceros en la estelaridad de sus fiestas, en los aplausos del sapukay, a los deportistas en el éxito de sus fines, en la ovación de las plateas?   

 

Marcos 12:17.  “Entonces Jesús les dijo: Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. Y se maravillaban de El”.

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Comentarios

ALBERTO

CONCLUSIÓN A TU EXCELENTE NOTA: "NO TIENE LA CULPA EL CHANCHO SINO EL QUE LE DA DE COMER"

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