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ACTUALIDAD

15 de junio de 2016

Partidos políticos como desgracia democrática.

Nihil novum sub sole, como era de esperarse, no por normal, estrictamente por la naturaleza de sus participes, se exteriorizo en la juntada de ECO el borrador del proyecto de reforma constitucional, borrador que ya ostenta al menos 18 meses de vida, lo tenían en la gatera, esperando el momento o circunstancias optimas para colarlo. La ingenuidad sospechosa del mundillo periodístico del condado ha osado tildar a quienes anticipamos semejante movida, como globo de ensayo, trasnochados, loquitos y otras yerbas más, ¡oh, casualidad, bella de tu existencia! que ahora sueltan títulos (esos mismos) grandilocuentes en calidad de primicia la reforma. La excusa reformista es el desfasaje de mandatos con el de Presidente de la Nación, como si afectara directamente al normal desenvolvimiento de la provincia, llevamos prácticamente 16 años con este inconveniente y la paz social a la que alude hasta cuando orina el mandamás provincial, no se vio afectada.

 

La reforma que se viene fue la más negada de la historia, desde el número uno de la provincia hasta el pinche ceba mate de los legisladores desconocían la intentona, el mismo gobernador sostenía tajantemente que no existía ni borrador, ni proyecto, ni voluntad de emprender una reforma. ¿Qué paso en el medio? Nada, absolutamente nada, el plan siempre fue ese, el efecto sorpresa, acotar los tiempos de reacción, ensartar de prepo algo vacío para la sociedad, en tiempos donde una Constitución es una excusa institucional para hacer creer que somos una sociedad avanzada, no se cumple siquiera el índice de la carta que no es magna, es mínima.

El proceso de reforma constitucional en si mismo ya es antidemocrático, ninguno de los legisladores que van a levantar la mano aprobando la necesidad de reforma, fue votado para esa empresa, en sus plataformas de campaña (inexistentes), en sus discursos y las famosas caminatas donde entran en contacto el pobrerío anunciaron la reforma, cada voto afirmativo así, se trasforma en una defraudación a la confianza ciudadana. La forma o el procedimiento para una reforma constitucional, que implica un cambio en las reglas de juego, en los derechos y garantías de la población, para ser digna de legitimación, verdadera y democrática debe ser a través de un referéndum vinculante, es llamar al ciudadano, al pleno de la soberanía popular (si es que existe) a decidir su futuro ceñido en lo que la teoría llama magna carta y la realidad apoda el libro inexistente.

El pueblo soberano delega el voto a los integrantes de las cámaras legislativas en los temas de la cotidianeidad, vale decir, nunca delega el voto para cambiar las reglas del juego o de convivencia primarias, la Constitución es la última línea defensiva del pueblo y es solo el, en su soberanía total, quien puede decidir mediante el sufragio si se toca una coma. La trampa de la democracia representativa coloca al populos en situación de impotencia, de imposibilidad de acción ante el ánimo o caprichos de los “representantes”.

El caso extraño en la maraña de “quedémonos todos” es el de Pedro Cassani, jefe de la facción ELI, que en la juntada de ECO deslizo a los comunicadores presentes otro plagio a la agrupación Ciudadanos Corrientes, dijo el diputado: “…se debe escuchar la opinión de todos los ciudadanos, tal como lo establece la democracia participativa”. Cassani convoco a un referéndum, a consulta popular la posible reforma como propuso hace bastante Ciudadanos y no al berrinche del jefe de turno. La politiquería está leyendo con meridiana claridad que los tiempos están cambiando, siendo dejados a un lado, ya no sienten que son importantes, ven de reojo y apretándose los bolsillos que su patriarcado acusa fecha de vencimiento y para continuar perteneciendo al círculo de los privilegios de la “cosa pública”, deberán inevitablemente desprenderse de algunos conceptos y costumbres.

El desiderátum de la comunidad será por fin, entender la realidad raquítica de órganos de expresión genuinos, acontecidos de las falacias que la representación ha ido germinando, de la imposibilidad del acatamiento de los representantes a los representados que es a ojos vistas evidente, el partido político solo se representa así mismo y a sus propios intereses, por ello, y otras tantas, no presentan, anuncian o cuentan a sus posibles votantes sus verdaderas intenciones, el proyecto de reforma es una claro ejemplo.

Por Carlos A. Coria Garcia.

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