Así se encuentra nuestra clase dirigente, a horas, de que se ratifique el sistema que les permite seguir administrando el poder, que la mayoría sin saber le delega, y que una minoría, se los recuerda, para que no se crean tan intocables y de tal manera caigan en la proverbial soberbia de vivir en burbujas, demasiado desconectadas con la realidad. Pero estos días son difíciles para nuestros próceres cotidianos, no debe ser fácil, estar en sus sacos, más allá de la marca y el lustre que ostenten por ello.
Hace 13 años, un 26 de junio de 2002, ocurrió uno de los hechos bisagra para Argentina, masacraban en Avellaneda a Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, acontecimiento que llevo al entonces Presidente de crisis Eduardo Duhalde a llamar a elecciones. Como en el país las figuritas se repiten hasta el hartazgo los responsables políticos de semejante cobardía fueron entre otros, el ex kirchnerista adicto hoy devenido en Sciolista furioso que por ese entonces, ocupaba la Secretaria General de la Presidencia Aníbal Fernández que hoy pretende ser Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, y el otro personaje involucrado ideológicamente en la masacre fue el por entonces Gobernador de la Provincia de Buenos Aires Felipe Solá, ex kircherista adicto, hoy Massista en decadencia y Diputado Nacional. Por Carlos A. Coria García.
La fría e impersonal crónica periodística señalará hasta el cansancio de la obligación de votar, confundiéndonos ex profeso desde el poder para informar que se vota (afiches con el gobernador y el intendente capitalino, que nada tendrían que hacer en los mismos), algunos podrán ponerle cierta pimienta, con algún informe, que destaque, ciertas curiosidades (alguna que supere que en más de 30 años de elecciones ininterrumpidas nos gobernaron, casi con exclusividad dos apellidos) pero la gran incógnita no es, que nos da la elección (supuestamente lo sabemos, lo sentimos, al menos eso se nos dice por doquier), sino que y a quién o quiénes le saca una elección o el resultado de la misma. Algunos pesimistas, nos excluimos de ese grupo de pertenencia, dirán que las elecciones le sacan las esperanzas al pueblo, pero debemos forzarnos a salir de lo abstracto o lo generalísimo, la pregunta puntual sería, ¿podrá esta elección (resultado) matar políticamente a alguno?...
Los candidatos hasta el domingo de la votación bailarán narcotizados esos jingles de campaña que saturan el centro, la costanera y las radios, en ese paroxismo, animalesco, suplen expectativa por certeza, y por más que sepan (en su gran mayoría) que no le darán los votos (pues todos los que están habilitados para votar no están libres de condicionamientos barbáricos) para transformar potencia en acto, se sientan en las bancas, gastan a cuenta de las jugosas dietas, eyaculan palabras en los medios de comunicación, se pavonean con las jóvenes que se contratan para esgrimir militancia, algunos, muy pocos, con cierto vuelo romántico, se podrán detener a pensar, que algo harán por la comunidad o la provincia, porque los apoya la mujer porque sacaban buenas notas en el colegio y demás nimiedades vanas. El estado onírico, preelectoral, es responsabilidad también de las segundas líneas y en definitiva, todos o casi todos, somos parte de lo que para algunos es un sueño y para otros una pesadilla, pero mientras tanto la realidad, permanece oculta en otro lado.
Tras la reciente edición del Voto Compensatorio, redefinición del contrato social, realizado por editorial Alemana, el autor “latinoamericanista”, arremete contra obra de magnitud y consideración internacional ya disponible para el público en general.
Los excesos que desnaturalizan el género humano, cuando en una relación filial, intercede el factor de poder, para encima condicionar sexualmente, a quién le debería corresponder el derecho de ser criado y educado, como le ocurrió a la joven goyana quién denuncio a su madre como “entregadora” nos impele a una lectura social más integral (más allá de que en este caso en particular, hasta se habla de personalidades de la política involucrados como “clientes” de la explotada) que como siempre nos conduce a la misma reflexión de que los grandes temas públicos no se abordan, ni se resuelven, con programas gubernamentales, campañas publicitarias o efectos demagógicos, se requiere de una perspectiva que comience precisamente desde lo comunicacional, y sí algo, o en algo, extrañamente los medios “serios” no nos involucramos, por un supuesto tabú, es en lo sexual. Intentaremos derribar este nuevo mito anquilosado en una estructura social, prostituyente, generado y apoyado desde lo intrafamiliar, muchas veces.
Hace un tiempo no muy largo, mientras todas la miradas apuntaban al cierre de listas y quien se haría el baño de humildad que sugiriera la “jefa” o mejor dicho mandara la “jefa”, en un ambiente de suspenso para dar a conocer los compañeros de formulas sucedió algo, encontraron muerto o “suicidado” en las duchas del Penal donde se encontraba con prisión preventiva, al español Daniel Herrera Zarzosa implicado en la causa Sky Mal. Por Carlos A. Coria García
Saben quiénes algo indagaron en el hombre como concepto, que la incertidumbre es nuestro rival a vencer, por más que racionalmente sepamos que nunca podremos con ella. El temor cabal de los niños a la oscuridad es precisamente esto, el temor a lo desconocido. Una semana antes de las elecciones provinciales y de que sepamos los resultados, se mezclan los niños políticos que a todo el mundo le preguntan quién ganará, los truhanes disfrazados de consultores que meten lo que se les antoja de acuerdo a quiénes paguen, los incontinentes que no pueden estar sin decir algo, los pretendientes a adivinos y finalmente los que no pierden ni un ápice de energía en algo insustancial y que no suma para la victoria, ni de uno ni de otro, que finalmente será la victoria del ¿pueblo correntino?.
Desde dentro de las cuatro avenidas de la capital correntina, donde muchos miran por sobre el hombro a los votantes de barrios periféricos, acusándolos incluso, sino no comparten su apreciación política, de haber alquilado su libertad por la bolsita, dádiva, por el contrato con el estado, por el pago puntual de este a su masa asariada, tenemos la obligación moral, al menos (por más que a los fines pragmáticos no signifique nada) de preguntarnos de que libertad hablamos al usarla o no en la votación. En ese recinto, en donde se ejerce el soberano principio democrático, que paradojalmente es llamado “cuarto oscuro”.
De otra forma no podía ocurrir, la “jefa” bendijo a Daniel Scioli para sucederla en la presidencia y tal cual patitos, todos se enfilaron detrás de mamá pata para aplaudir al elegido. Los detractores del Sciolismo como herederos del Cristinismo provoco un ismo hacia dentro (son más los kirchneristas que no tragan a Daniel de los que pueden digerirlo). Luis D'Elía por ejemplo, sostenía del ahora candidato "Scioli siempre fue lo mismo: un conservador de derecha que parte del movimiento popular con quien se puede articular una visión de país”. Y con esta frase se coloca ahora en las trincheras del Gobernador de Buenos Aires “Yo me pasé la vida puteando a Scioli y ahora soy consciente de que la única opción que vamos a tener es él". No podemos dejar afuera de esta diatriba a la inimputable Hebe de Bonafini que sostuvo “Menos Scioli, cualquiera”, o alguna de sus definiciones más acordes a su personalidad “Pinto todo de naranja y ahora quiere pintar todo color mierda”. Por Carlos A. Coria García.
Tal como el enfrentamiento Bíblico entre David y Goliat, la lucha de Sebastián Castalión contra Calvino, o el mosquito contra el elefante, se constituye en acabada muestra de como la humanidad, de tanto en tanto, escoge a ciertos hombres para dar esas disputas que dotan de sentido siglos de existencia humana. Sí la política solo fuera realizada desde el funcionariado, desde la “oligarquía de los cargos” o el aparataje de las estructuras, las elecciones tendrían que volverse a resolver como en los años del “fraude democrático”, al menos existen algunos, que enarbolan las ideas, los proyectos y las propuestas, por sobre lo efímero de los hombres y nombres.
Sí algún actor político Correntino se vio beneficiado tras los cierres de listas nacionales y la pronta batalla electoral provincial, ese sin ningún lugar a dudas fue el ex candidato a gobernador del FPV. Claro que no sólo tiempo deberá aguardar el joven ex intendente, también tendrá que sacar en limpio algunos aspectos conceptuales, en los que no reparo en la elección pasada y probablemente por ello no pudo sentarse en el sillón de Ferré. El contexto, insistimos, le reporta un escenario, a priori, en donde tiene “alineado todos los planetas”, a nivel nacional, él mejor que nadie, expresa acabadamente, la síntesis perfecta entre “Cristinismo y Sciolismo”. A nivel provincial, demostró por primera vez, decisión de conductor (criticable o no, jugó por vez primera una decisión política con todo lo que implica, haberle dicho al otro sector del peronismo que “acompañen”) y por sobre todo, llega a un 2017, en donde el Ricardismo sin Ricardo, empieza a ser cada vez más una alquimia que una posibilidad.
Mi deseo sería, Crito, que las masas fuesen capaces de hacer el peor de los males, pues entonces también lo serían de hacer el mejor de los bienes; ¡y esto sí que sería bueno! Sócrates.
La obra del autor correntino, en el marco de la feria del libro, fue presentada bajo una pedagógica explicación acerca del producto "democrático vencido" de nuestra actual sistema representativo y de la necesidad de contar, con otro, que lo supla o reemplace, para reivindicar el principio etimológico del "gobierno del pueblo" como definición y concepto.
“La democracia incierta”, es el cuarto título, de inminente aparición, tras su exitosa presentación del “Voto Compensatorio”, de la obra del autor correntino Francisco González Cabañas, filósofo y escritor, y me permito usar estas palabras para expresar el profundo desconcierto, temor, dudas, que los gobiernos en forma sistemática nos ofrecen. Una democracia deformada de su concepción original, una democracia al servicio de unos pocos, que enmascarada en el voto, y en la posibilidad de elegir, nos hunde cada días más en la desesperanza.
Dejamos a consideración, ciertos proyectos que bien podrían ser utilizados por los espacios políticos que compartan las mismas. Sí bien no es de competencia periodística o comunicacional, lo cierto es que siempre se nos tiene a tiro (aquello de matar al mensajero) y desde un no lugar, igual se nos recrimina no "aportar" (insistimos como sí fuese nuestra función) consideraciones positivas o que no sean pálidas o críticas. Les damos el gusto, a los amigos quejosos.
El hombre más poderoso de la provincia atraviesa una semana atípica, la encuestadora del hermano del segundo del ministerio de educación le diagnóstico un exiguo 3 por ciento por encima de la oposición y como si fuera poco, se develo que el cartón pintado de peronismo que instalo como segundo en el 2013, no le garantizo ser cabeza de playa con un Daniel Osvaldo cada vez más cerca del área para definir el partido, ni tampoco ejerció poder de lobby como para que desde los altos mandos de la AFIP, pudieran retardar una citación más que inconveniente en tiempos electorales.
En estos tiempos electorales, se habla y mucho por las características “legislativas” (algunos la quieren acotar a la cuestión temporal, llamándolas desacertadamente “de medio término”), de reformar determinadas leyes (cabría destacar que tanto la defensoría del pueblo, como la pastoral social, han tenido la sensatez de convocar o instar a debate a los candidatos, como se propuso desde siempre en esta tribuna) lo cierto es que a nadie se le ha ocurrido plantearse o al menos indagar en la necesidad que tendría la provincia de seguir solventando y sosteniendo, la cantidad inusitada de residencias oficiales (sobre la Avenida Costanera, la más costosa y coqueta) para ministros y vicegobernador. Investigación acerca de las otras provincias del país, en donde el estado provincial sólo sostiene las residencias del gobernador y no de sus adláteres como en la nuestra. Como si fuese la necesaria muestra, cabal, de las prerrogativas con las que cuentan quienes acceden al poder, a contrario sensu, de las necesidades no satisfechas de muchísimos (ya sabemos que no contamos con datos confiables en ningún nivel gubernamental) correntinos, se ha instalado, como ilustra la gráfica, una casilla en pleno paseo recoleto, en pleno barrio de la sobreabundancia de la política, bien valdría esta elección para que se le resuelva el problema a esta familia, como para que oficialismo y oposición coincidan en “dar de baja” las casitas oficiales de la costanera, como muestra, como gesto, como señal…
Desde todos los partidos, diversos candidatos y referentes vienen señalando su preocupación y ¿ocupación? Ante el clima gélido del proselitismo que no logra entusiasmar a la pueblada. Sí bien es un tema conceptual y profundo, que lo venimos analizando desde hace tiempo, lo cierto es que desde la política, se precisa combatir, en forma inmediata contra esta afección, contra este virus que ataca la democracia (tal como la entienden) y para ello, algunos recurren a la vieja táctica de candidatear a lo imposible a alguien que sale por televisión, otros a apurar incentivos puntuales (las efectividades conducentes, para no decirle dádivas) y los menos a pensar la cuestión desde otra perspectiva, tal vez el virus invasor, sea la expresión de libertad, la única, del cuerpo enfermo que ni siquiera en forma autómata puede crear defensas o anticuerpos.
El principal actor político provincial, con campaña legislativa al hombro (le guste a quién le guste y caiga quién caiga) ya eligió a su lista de legisladores nacionales para las próximas elecciones que se inician en las Paso de agosto. Pero la verdadera elección de Ricardo, es la de su sucesor, de su delfín, de su tutelado a quién le depositara todo su peso específico para legarle su capital político. Claro que jamás no lo dirá ni un minuto antes del cierre de 2017, y probablemente no sea su única carta, pero mediante un ejercicio de observación, y de olfato periodístico-político, la balanza se inclina cada vez más figurativa y simbólicamente hacia el diputado nacional Gustavo Valdés.