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Abandonar el peronismo, fortalecer la democracia.

Sea mediante la nave insignia o nodriza, el pejotismo del sello, o sus múltiples y diversos sucedáneos, mediante los que adquiere su condición movimientista, el peronista debe salirse del significante extenso y por ende vacío, en el que han transformado, su sentimiento político, sí es que algo quiere, pretende o busca, rescatar o resguardar del mismo. Ningún partido podría, en la actualidad, mantenerse vigente más de treinta años. De un gran tiempo a esta parte, las expresiones políticas, sólo se distinguen entre sí, por los colores que usan para pintar los cordones de la vereda, en el más interesante, o revolucionario, de los casos, por cambiar el sentido de una calle transitada o avenida. Las definiciones que otrora se podían dirimir mediante la reunión en la básica, en el comité o en el acto, se toman, en otros lugares y mucho tiempo antes. Discusión para nostálgicos o para teóricos, lo cierto es que las generales de la ley le corresponden a todos los partidos, el presente testimonio en relación al peronismo es a título de ejemplo, de referencia explícita y puntual.

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Emancipándonos de la democracia (y de Rancière).

Todo lo que no expresamos, se constituya, tal vez, en lo que nos incordia, en lo que nos compone sin que sepamos muy bien porqué, desde cuándo o desde donde. El giro, al articular palabras, que por lo general, rebaten, contrastan, reconvierten esos conceptos subyacentes, eso con lo que convivimos, como una suerte de herencia, un remolino de vocablos performativos, axiomáticos, peticiones de principios, harto condicionantes, se articulan en una actitud libertina o libertaria, en donde el regurgitar, el articularlo como lenguaje, nos sitúa en una especie de lugar, como de tiempo distinto, fácilmente caemos en la conclusión de que por dejar fluir, dejar correr, hacer pasar esta reacción, automática o automatizada, nos termina de transformar en seres que escogemos ejercitar una de las facultades mayores de la humanidad, ser libres, en tal habla, de esas estructuras que nos pretendían determinar. ¿Pero no existe nada más que esto? Es decir ¿nos conformaremos con este modo de ser, de ejercitar nuestra libertad de pensar en el mundo?

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La realidad como una simulación.

Científicos creen que es altamente probable que vivamos en una simulación. Reconocer esto podría ser la nueva revolución copernicana, según Rick Terrile.

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El dice qué: sobre la democracia.

¿Es mejor una democracia en la que todos participemos de las decisiones públicas o es preferible que solo lo hagan unas élites preparadas?

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Eli o el sostén político-institucional de Corrientes.

Entre el partido único de gobierno (la UCR) distancia kilométrica mediante, símil o referenciado con el Chavismo (casi la misma cantidad de años en el poder) excéntrico y bananero pero, arropado de lo anodino, como lo heroico, de lo correntino, tras el manto sobreprotector de la virgen morena y el justicialismo-peronista, anatematizado como una suerte de cartel mexicano, que dirime con anarquía y torpeza intelectual o democrática, las diferencias entre facciones que se disputan los barrios o las manzanas en donde pueden vender sus expectativas o sustancias (que nunca alcanzarán a toda la ciudad o provincia, dado que esto han negociado con el partido de gobierno, estar siempre en el negocio de la vereda opositora, del quiosco asentado en el barrio de mala muerte) asoman las hormigas de Eli, del liberalismo moderno, como las garantes, formales e institucionales de un sistema político que pese a contar con casi media centena de expresiones, son contadas con los dedos de una mano, las que orgánicamente conforman un espacio verdadero en donde fluya cierta libertad para que la política, construya o deconstruya, en el universo de lo suyo la posibilidad de construir una sociedad, partiendo de los individuos, mejor, más inclusiva para adentro e influyente para el afuera.

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El modelo sindical argentino ¿es fascismo en acción?

En su obra “La doctrina del fascismo”, Benito Mussolini decía “No hay individuos ni grupos (partidos políticos, asociaciones, sindicatos, clases) fuera del Estado. Porque el fascismo es contrario al socialismo, que inmoviliza el movimiento histórico en la lucha de clases e ignora la unidad del Estado, que funde las clases en una sola realidad económica y moral; y, análogamente, está en oposición al sindicalismo clasista. Pero en la órbita del Estado ordenador, las exigencias reales que fueron la causa del movimiento socialista y sindicalista, el fascismo quiere sean reconocidas y hacerlas valer en el sistema corporativo, donde aquellos intereses se concilian con la unidad del Estado… Los individuos constituyen las clases, según la categoría de intereses; se sindican según las diferentes actividades económicas co-interesadas; pero son, ante todo y sobre todo, el Estado”.

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Relevamiento acerca de conocimiento y confiabilidad en la justicia correntina.

Mediante una encuesta en formato cerrado, son cinco preguntas con tres posibles respuestas cada una de las mismas, que se relevan bajo un sistema mixto (presencial, telefónica y redes sociales) se desarrolla en la geografía de la provincia de Corrientes una muestra para tener una composición cabal y objetiva de cuánto conoce el ciudadano correntino a la jerarquía del poder judicial (jueces y fiscales) y el grado de confiabilidad que posee en los mismos o en su funcionalidad que es la de impartir justicia.

Tassanismo al 100%.

El Subsecretario Municipal, Javier Rodriguez detalla los nuevos bríos de la gestión Municipal del Dr. Eduardo Tassano de la que forma parte.

Políticos correntinos entre los más destacados del país.

En un análisis parcial del relevamiento que está siendo llevado a cabo en el marco de la constitución del “Índice Democrático Argentino” por parte del Centro de Estudios Desiderio Sosa y una red de organizaciones afines, informaron que la imagen de los políticos (engloba tanto integrantes del ejecutivo como legislativo, la percepción global y ciudadana acerca de sus mandantes) en la Provincia de Corrientes, es ostensiblemente mayor, no sólo en la región, sino a nivel país general. A partir de estas primeras aproximaciones, que no constituyen resultados definitivos (los mismo estarán, tabulados y analizados a mediados de año) se realizaron las siguientes lecturas políticas que permitirían entender estos números posibles.

El termitero.

Soy lo que dejaron, soy toda la sobra de lo que se robaron. Un pueblo escondido en la cima, mi piel es de cuero por eso aguanta cualquier clima. Frente frio en el medio del verano… Residente.

El ocaso de la política territorial.

La virtualidad, de un tiempo a esta parte, no sólo se viene constituyendo en el espacio, más concreto y real, en donde la mayoría de los occidentales hacemos transitar el tiempo de nuestras vidas, sino que, irá en aumento progresivo, y por sobre todo normativo y legal. Desde Estados virtuales, pasando por monedas virtuales, la consecución más altisonante de esta manera de ser humanos se corresponde con un desplazamiento de como pensábamos, sentíamos y razonábamos a esta forma que nos cuesta conceptualizar como analizar dado que está sucediendo, fortaleciéndose, en el mismo momento en el que queremos brindarle una mirada que la analice al detalle. Concebir por ejemplo, se transformó en una fenómeno, en donde tiene más que ver la virtualidad la otra parte que nos falta, para que individualmente, y más allá del sexo que tengamos (el cual también podemos cambiar, en su genitalidad, sólo en sus semántica, o en ambas) acompañarnos con descendencia pre acordada en criterios genéticos o de otra índole que previamente, podemos escoger tras una pantalla. La actividad política, como sucedáneo de lo colectivo, viene perdiendo la plaza pública, el espacio real, que deviene, que se redefine, se reactualiza, se reconvierte, también desde lo virtual o la virtualidad.

La llegada de los parásitos.

Cuando en lo alto, el cielo era aún innominado y abajo tampoco la tierra tenía nombre, las aguas se confundían en un todo... Enuma Elish, poema de la creación de Mesopotamia.

El fiasco de siempre con vos.

A los que de noche se cargaron a la espalda la mochila y la historia, a los que tomaron con las manos el relámpago y el trueno, a los que se calzaron las botas sin futuro, a los que se cubrieron el rostro y el nombre, a los que, sin esperar nada a cambio, en la larga noche dejaron todo, para que otros lleguen en 4x4 empilchados y perfumados, rodeados de adláteres a tomarse la foto, en una mañana por venir aún, puedan ver el día perfecto y único, Para ellos, los sin nombre, ni biografías ni museos. Para ellos nuestra memoria y rebeldía. Para aquellos, que llegaron de ojete como una categoría del azar, sin perspectivas, ideas, de futuro, de nada, que se aprovechan de todos aquellos que al menos hacen algo que perdure en el tiempo y para otros, la lucha es para que se retiren por donde llegaron, por la ventana.

La enchamigada nos está matando.

Conservar el valor social de “enchamigarnos”, de haberlo extendido del ámbito social al político, de correrlo a un status totémico, en donde siquiera puede, debe, amerita o lo que es peor, es castigado, penalizado el criticarlo, el cuestionarlo, el ponerlo en análisis, para ver cuánto nos da y cuanto nos quita, es una de las peores tragedias cotidianas que reafirman la marca, a sangre y fuego, de nuestra correntinidad que nos hace valientes para morir, como cobardes para vivir. Como definición, conceptual, podríamos apuntar que enchamigarnos, es un verbo mediante el cual, acendramos, profundizamos, amalgamamos, nuestro marco de relaciones, constituyendo una suerte de cerco, de gueto, faccioso, endogámico, de cuatro avenidas, de partido chico, de elite, de club selecto, de camarote vip, de sillas en primera fila, de acceso a conchabos en poderes del estado varios, que como contrapartida, la que es obviamente negada, silenciada, obviada, admonizada, y por lo que los pocos, que aún señalamos estos costos, somos perseguidos, apartados, señalados, excluidos, estigmatizados, tiene como problemática esencial, y en progreso, que cada vez más, esos otros que no forman parte, o que lo hacen desde lugares indignamente terciarios, van constituyendo una multitud, que ya no tiene a donde huir (a toda una cantidad poblacional de la provincia hemos expulsado, haciendo honor a un pasado que impulso las desapariciones de negros como aborígenes) y qué empieza a pensar seriamente en que pasaría sí reclama por lógica que la tierra de la que nos creemos dueño, también les corresponde, les pertenece y por ende, exige a fuerza de razón los lugares, los espacios que a los otros, desvergonzada como descaradamente, les viene sobrando e inconvenientemente les genera excesos y problemas de abundancia que les privan de vivir placenteramente con lo que poseen.

Sindicalismo Democrático.

Palabras del Secretario General de ACEP (Asociación Correntina de Empleados Públicos) Roberto Thompson.

Valdés quiere peronizar su gestión.

Valdés tuvo la primera reunión de gabinete formal desde que asumió la primera magistratura provincial en diciembre pasado, dícese que en el Salón Azul de la Casa de Gobierno, el gobernador fiel al estilo PRO bajo línea sobre la modalidad de trabajo que pretende de su “equipo” con reuniones de trabajo quincenal, en la que cada ministerio vaya informando la situación, problemática y los avances de los proyectos.

Violado a los 13.

Aún se confunde, o muy pocos se encargan de tratar de aclarar, que la violación no tiene un género perpetrador, más allá de las estadísticas (que como decía Eco es la práctica que diría que 4 personas comen un pollo cada una, hasta en el caso de que una sola coma los cuatro y las restantes tres, miren), la violencia sexual no pasa por el instrumento con la que se lleve a cabo. Una vagina, puede ser tan eficaz, como un pene u otros instrumentos que se usen para señorear, someter, desde una posición ventajosa de poder, por sobre un menor que no tenga poder de decisión, así se trate de su propio cuerpo. El estado, mediante sesgadas facciones de interés, que hoy reclama a los actuales adultos que no cometan actos abusivos, como un piropo descortés o una gestualidad que atente ante lo que otro considere una acción cosificante, es el mismo que permitió, generó e impulsó, apañando, con su indiferencia, que los que fuimos niños algunas décadas atrás hayamos sido creados bajo la impronta de realizarnos lo antes posible, impulsando a que fuéramos, entre tantas barbaridades, víctimas de prostitutas que en aquel entonces, legalizadas y prestigiadas en su oficio, se nos rieran al querer creer que queríamos tener una primera vez con ellas, cuando en verdad estábamos siendo ultrajados. El mismo estado que cerró esas whiskerías que antes reinaban, al oscurecer la ciudad, bajo el guiño, cómplice y sarcástico del adulto, se constituía en la escuela, en donde en vez de la actual impartición de educación sexual, se violaba, sistemáticamente al menor. Un estado, que pese a cambiar, insistimos, por intereses facciosos, su perspectiva en cuanto a la sexualidad pública, concomitantemente, debe escuchar a los que fuimos sus víctimas, por acción u omisión, además de exigirnos, como nos hace, la adaptación a nuevas reglas culturales, que a la velocidad de la luz se plasman en la normativa.

Vuelve Ricardo.

Quién supo alguna vez, entre tantas cosas, expresar "no nos manejamos por twitter, facebook, y la puta madre que lo parió” (Colombi, R. Declaraciones vertidas por radio dos, 5 octubre de 2012) bien podría agregar que tampoco hace política ni por WhatsApp o telegram y que tales diferencias son solamente, de estilo, de impronta, de perfil. Sin embargo, sí a estas sutilezas le agregamos que, en su retorno, tiene previsto, el señoreo, es decir el manejo de la cámara alta provincial, en donde el peronismo divido en dos facciones claras, le permite negociar (como ya lo hizo a fin de año) a bajo costo, para tener mayoría y de tal manera y por sobre todo, condicionar, en el buen sentido, institucionalmente, a la justicia, el regreso de Ricardo, no es entonces, un retorno de las bien merecidas vacaciones esteñas o de donde fuere, casi inercial o ramplón, es antes que nada la rúbrica de la omnipresencia del alter ego del actual, su contracara, el otro posible y real, que puede constituirse tanto en soporte como en aniquilamiento por la siempre odiosa y oprobiosa comparación.