19 de mayo de 2026
Lo que la formación no da, la inteligencia artificial presta.
Reconvirtiendo el adagio “Lo que natura no da Salamanca no presta”, la reconversión, a ritmo acelerado y conformando un circuito de algoritmo, lo observamos a diario y en cotidiano, en esta suerte de frenesí, tardío por otra parte, de pretender “especializarnos” en inteligencia artificial, cómo sí además tuviésemos otra opción. Y acá, ya sé que te perdiste e introducirás estas líneas en géminis o algún otra, porque evitaste tomar los cafés que alguna vez te pedí, o lo que es peor, dejaste el libro, la lectura por alguna otra actividad o divertimento. En tiempos de “dialéctica de impacto” y de frases efectistas, así como en el ámbito estético y de cierta frivolidad se expresa “por más que el mono se vista de seda, mono queda” deriva en la otra, más conceptual “el hábito hace al monje” no el monasterio o el recinto, podríamos agregar.
La legislatura de Corrientes, anuncia una jornada de Inteligencia artificial, en el marco de sus actividades y de su impronta acoplada a la modernidad. Término que se puso de moda, dada la reciente muerte de Habermas, que precisamente asentó su corpus teórico en tal concepto. Determinó, igualmente, que era indiscernible de lo clásico, para que lo novedoso, no muera con el tiempo, o que tan sólo sea eso, una fugacidad inercial.
Quiénes frecuentamos las sesiones tanto de diputados como de senadores en Corrientes, sabemos que siquiera a nivel expectativa o deseo nuestros legisladores, deben tener, seguramente otras virtudes que no necesariamente son las del arte oratorio y que por tanto, en su gran mayoría, podemos inferir que no dedicaron demasiado tiempo a sus respectivas formaciones culturales o intelectuales. Las discusiones, más que debates, son de tinte procedimental, reglamentario, a lo sumo de modo, en el mejor de los casos, cuando asoma alguna polémica ideológica, algunos se destacan por ser buenos oyentes de periodistas porteños, que replican los eslóganes vacíos de contenidos que agitan hace tiempo. En las tantísimas horas de escucha parlamentaria, que deberán contener a más de cien legisladores, no deben llegar a diez, los que citaron en sus alocuciones a algún autor, así fuese Paulo Coelho o Florencia Bonelli para no ser “injusto de género”.
La República de Francia, organiza hace tiempo en Buenos Aires y distintas partes del mundo “La noche de las ideas”. Ya con el título podemos dar cuenta, de que hace tiempo vienen ganando la “batalla cultural” la posta, la “ahiteba” diríamos en guaraní. Un guaraní del que saben más que nosotros, por intermedio de Pierre Clastres por ejemplo, del que ningún legislador correntino ni por asomo, debe saber. Después de siglos seguimos llamando izquierda y derecha a expresiones políticas, por el simple hecho de que hace siglos atrás dos bandas francesas se sentaron de un lado y de otro de la asamblea, fijando posiciones opuestas. O la herencia del contrato social, del suizo Rousseau, al que Francia lo “adoptó”.
En esta nueva edición de la noche de las ideas, el mismo día que tendremos la actividad de la inteligencia artificial, Michaël Foessel llegará especialmente para que pensemos acerca de los riesgos de la inteligencia artificial. En un mismo sentido, que lo propuesto por otro filósofo francés, Eric Sadin en sus visitas a nuestro país, advirtiendo de la inteligencia artificial y la vigilancia global, con el consabido riesgo democrático que ello representa, a nivel público incluso tras manifiestos como el de Palantir.
Celebramos y festejamos, la jornada organizada por la legislatura correntina, con la participación del ejecutivo y su área de modernización y escuela de gobierno. Solamente y en calidad de haber fundado la escuela correntina de pensamiento, dejo la inquietud, que para los próximos encuentros, incluyan en la larga lista de “especialistas” que vienen a decirnos cómo funciona un algoritmo, que incluyan, que no dejen de lado, a pensadores o filósofos.
No solamente porque esta pluma así lo desee, en la petulancia natural del que escribe, sino por lo fundamentado anteriormente. Lo hace Francia, lo hace Europa (en las escuelas de países escandinavos se vuelve a priorizar el lápiz y papel), lo dejó en claro Habermas, la modernidad desprendiao de lo clásico, será un viento pasajero. Pensar desde nosotros mismos, más allá de los dispositivos hará que nos entendamos mejor y que tal vez el próximo turno electoral los partidos políticos nos propongan votar por legisladores que demuestren al menos no odiar la formación cultural ni intelectual y de tal manera tengamos, más allá de lo económico una sociedad más íntegra e integral, más humana y menos automatizada, que en definitiva debe ser el viejo sueño de nuestra cosmogonía de habitar una tierra sin mal.
Por Francisco Tomás González Cabañas-
Escuela Correntina de Pensamiento.
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