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POLíTICA

10 de febrero de 2021

¿A qué viene Horacio?

Si algo distingue a Juntos por el Cambio del Frente de Todos, es la claridad conceptual, política e institucional que imprime en su dinámica cotidiana. Cada uno de los partidos, legal y legítimamente constituidos, se expresan en forma orgánica y puntual, mientras en el oficialismo nacional, los aspectos más determinantes ocurren en ese ámbito informal del instituto patria. Exacerban desde este pliegue agonal de lo político, lo que no está contemplado legalmente o regulado. Vale más el reclamo de un piquetero o perteneciente a un movimiento social, que un integrante de un partido político, reconocido este como pilar fundamental de lo democrático por la constitución.

Desde la asunción del actual Presidente, el partido de gobierno, continúa congelado en una era glacial en donde reinan dinosaurios de la talla de Gildo Insfrán. En el Pro, al asumir Patricia Bullrich, la agenda política nacional la fue inclinando el espacio opositor, que pese a gobernar pocos distritos a lo largo y ancho del país, posee en la Provincia de Mendoza, el ejemplo más claro de lo que desea el votante de las filas opositoras como esa “ancha avenida del medio” curada de las reiteradas trampas de los barones de “Peronia”. Posiciones claras con respecto a la corrupción política, como la promulgación de la ley de ficha limpia, o un espíritu republicano de división de poderes que posibilite que la justicia le imponga a un ex intendente corrupto que devuelva los bienes mal habidos. Finalmente y lo más importante un gobernador que se pare, como en Corrientes lo hiciera Ricardo Colombi ante Cristina, ante los usos y abusos de un Presidente que confunde, como su vice, no sólo lo público con lo privado, sino lo institucional con lo político. El gobernador de Mendoza no fue invitado al viaje protocolar de Fernández a Chile, dado que este tenía más fines políticos-ideológicos que de cualquier otra naturaleza. 

En Corrientes, el gobernador y sus números avasallantes que registran una alta adhesión popular, en las siempre “fiables” encuestas, parece estar engolosinado con estas dosis de glucosa que sólo generan adicción y goce a corto plazo. En el afán de tal vez lograr cifras africanas de apoyo popular, decidió convertir a la provincia en una suerte de plaza, para que ministros, funcionarios de todo pelaje, y hasta el propio presidente (que al parecer dio cuenta que será usado por el gobernador y se bajó de su visita confirmada) “bajen” a Corriente, generando precisamente esa confusión, en donde el único que sumaría, sería precisamente en tal corto plazo el gobernador ya reelecto simbólicamente, vendiendo la piel del oso sin haberlo cazado o tocando el trofeo sin haberlo conquistado. 

En política a diferencia de las matemáticas no toda suma es tal. La anunciada llegada, por el propio gobernador, del jefe de gobierno de CABA es el caso palmario. Confundirán el rol institucional del político. Es decir, sí Horacio está haciendo política, la hace no desde la visita a provincias, sino tendría una agenda de diversos puntos programadas. Su llegada a Corrientes no sólo que confundirá al electorado, que vio al gobernador con ministros del presidente en el mismo mes, y probablemente al mismo presidente, bajándole el precio a la llegada del Intendente de la Capital, sino que por sobre todo dejará en evidencia la debilidad institucional en que se encuentra sumido el Pro Corrientes desde hace un tiempo. Sí una visita nacional necesita el distrito y el principal partido opositor a nivel nacional, es de su presidenta y no de uno de sus posibles candidatos para la elección no de este año, sino de 2023. 

En tal desorden en que se encuentra sumido el Pro Corrientes desde hace tiempo, se sabe de la incursión de hombres y mujeres más vinculados al gobierno provincial que a los pensamientos del Pro nacional. Esta disposición transforma a este partido en un apéndice, débil y sin identidad, que termina perjudicando al Pro nacional, como también a la larga al mismo gobierno provincial que urde esta estrategia de tener una veintena de partidos con bajo caudal electoral y cero autonomía que sostenga la preeminencia electoral de la UCR correntina. 

Estas demostraciones del poder tan contundente, hacen que peligrosamente se muestren muy parecidos y semejantes, gobiernos como el nacional y el provincial, y no hablamos de la institucionalidad, sino de lo político. Lo extraño es que miembros de Juntos por el Cambio no lo advierten con mayor rigor, no para generar internas ni problemas, sino para simplemente señalar la línea, dejar en claro las marcas en la cancha. 

Si no lo hacen los dirigentes políticos, lo harán los ciudadanos en las urnas. Juntos por el cambio, y el Pro, vienen de perder una elección, habrá que ver, y estos aspectos ofician de prueba, sí están para volver al poder o si sólo serán parte del relato oficial en el decoroso reparto de opositores. 

 

 

 

Por Francisco Tomás González Cabañas. 

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