ACTUALIDAD

4 de septiembre de 2016

Es tiempo del neo-feudalismo.

Si hay algo seguro en esta vida, es que no hay gente a la que le gusta más la plata en efectivo que a los que se dicen de izquierda. Pablo Emilio Escobar Gaviria, 1988.

 

Cuanto tiempo ha pasado, cuánta agua corrió bajo el puente, treinta y tres años de democracia luego del gobierno de facto militar y prácticamente todo sigue igual. El pobrerío sigue amontonándose en villas miserias de a millones, siendo usados en su buena fe, a propósito se lo mantiene en la miseria, se les miente en las campañas electorales y a cada día se le promete el reino de la felicidad, mientras se anuncia que la frazada es muy corta con administradores de bolsillos bien llenitos, se lo mantiene estructuralmente en la pobreza para que formen el ejercito de las revoluciones de cartón. Llevamos treinta y tres años de fracaso estrepitoso de una mentira ficcional y perversa que modernamente la llaman democracia representativa, en que su brazo ejecutor es la ilusión más eficaz del siglo, los representantes del pueblo, pueblo que basurean todos y cada uno de los días que pasan. Las fundaciones y cenas de caridad se convirtieron en la ideología por excelencia del presente. En vez de preguntarse, los que hospedan como juguete preferido alguna cuota de poder ¿qué le pasa a nuestro sistema?  Hacen oídos sordos y muestran su mejor sonrisa, las comilonas de caridad están plagadas de los responsables directos de que existan dichos encuentros y, en lugar de cerrarles las puertas, los atienden como si fueran de la nobleza. ¿Cómo se puede erradicar la hambruna si los hacedores del hambre son los que mandan?

Andamos una post-modernidad –concepto en duda-, adicta al fetichismo de los objetos materiales por encima de las personas, en Argentina, un automóvil vale más que una indemnización por fallecimiento de un seguro de riesgos del trabajo, de una persona de 37 años, con salario promedio de 6 mil pesos, repito, un automóvil que como cualidad fundamental lleva consigo solo trasportarnos de un lugar a otro vale más caro, -en términos económicos-, que la vida de un ser humano, llegamos al límite de la desaparición como seres racionales para convertirnos en entes que vamos hipnotizados hacia el consumismo inútil, como imanes nos prendemos en la materialidad obsoleta de la mayoría de los objetos que compramos relegando a la naturaleza que nos brinda todo lo necesario y en armonía.

Las elecciones como principio general se ganan en el terreno de la economía, cuestión bien clara para las sectas partidocraticas hoy en día, asegurando el salario del sector público, aunque sirve sólo para una infra-subsistencia se llega al control de la situación, el electorado no va mas allá de la economía, en su gran mayoría no realiza una pesquisa del sustrato de provincia o país que quisiera tener, ya no hay tiempo para pensar el futuro cuando aprieta y chillan las tripas de hambre, nadie sabe a ciencia cierta si mañana tendrá un hueso para hervir en la olla, la urgencia del apetito y del par de alpargatas para los hijos, la casilla de madera y bolsas. -cual si fuera un péndulo-, cuando se arrima la tormenta sirve de barrera para una reflexión crítica sobre quienes administran la cosa pública, que a esta altura, la vieja división de lo público y lo privado quedo relegado o en desuso.

Corrientes se apresta a un camino sin retorno  hacia la neo-feudalización, la crisis terminal de la democracia que ya no responde ni a su nombre, entro en un estadio de gangrena contagiando de muerte a las facciones políticas donde prácticamente siquiera conservan identidad ideológica, y solo perviven en los intereses particularísimos de sus camarillas que como aves de rapiña, se lanzan sobre los cargos, abre paso a un regreso siempre latente, que nunca se fue, simplemente se retiro a esperar el momento propicio para el regreso, una nueva forma agiornada de feudalismo se está viendo marchar hacia su victoria, las reglas básicas de convivencia ya no serán sagradas como de antaño, pudiendo ser toqueteadas sin permiso alguno de los que –la teoría dice-, ostentan la soberanía, la vida infrahumana en la provincia será la punta de lanza para re-establecer el viejo orden, la pobreza estructural, inmutable desde los tiempos de los tiempos la excusa para instar a la permanencia de una sola persona en la cúspide de los privilegios. La neo- feudalización apenas dejo ver su sombra pero frota sus manos ansiosa de volver y terminar el trabajo que antes no pudo. Borrar de la faz existencial la democracia. 

Por Carlos A. Coria Garcia.

COMPARTIR:

Notas Relacionadas

Comentarios

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!

Escribir un comentario »