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ANÁLISIS

6 de septiembre de 2015

La victoria de hybris, la derrota de phrónesis.

“A aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo suben al monte más alto de la soberbia, luego lo embriagan de poder, le ciegan los ojos, lo llenan de soledad en medio de un mar de aduladores, y al encontrarse solos, descubren que no se soportan a sí mismos, el caerse ya solo es cuestión de tiempo”. Por Carlos Coria García.

Argentina se asienta sobre un terreno escabroso como si por debajo de la tierra se tenga la falla geológica de San Andrés y estamos expectantes sin saber cuando ocurrirá y de que magnitud un gran terremoto producto del desplazamiento tectónico, nunca estamos seguros pues el escándalo esta a la vuelta de la esquina y no contamos con alerta de terremotos, se nos viene encima.

Imaginamos que somos europeos perfeccionados, bebimos todo del viejo continente con el valor agregado típico de picardía criolla, incluso hoy día nos tomamos la molestia de aconsejar a los pueblos milenarios del occidente poder de cómo deben solucionar sus inconvenientes, dentro de nuestros límites todavía no sabemos si somos pueblo originario o europeos magníficos en tierras originarias y extrañas. Algunas tribunas condenan la sensación de vacío de los valores culturales europeos pero aniquilan a los QOM como si fueran moscas, Argentina es un territorio con praxis y educación europea que se congelo en la edad media, todavía pensamos y así creemos en el patrón de estancia, el paternalismo que cobija las desgracias, adoramos al Señor feudopopular, pero la mitad de la otra verdad pensamos que hay una falta de dirección para la existencia humana como un todo, una sensación que ya es más que eso, crisis y colapso permanente que se siente profundamente. Si Carlitos Tévez es un villerito europeizado quien lo dijo es un bufón del feudo formoseño que persiste en la existencia de los villeritos. Europa se jacta de habernos hecho creer en su Dios a sablazos, somos importadores de productos con valor agregado del viejo continente desde siempre, despreciando a Tupá  Sol que nunca abandono y jamás nos obligo a mirarlo.

Se duda poco y nada, se da todo por verdadero y encaminado hacia buen puerto, y de facto todo eso parece no ser así, pues se nos presentan los mismos problemas de siempre, no hay nada nuevo bajo el sol, como si fuera una calesita y se pasa una y otra vez por el mismo punto. La lección de Ta-hui según la cual la duda es una de las características esenciales de la práctica del koan siguió siendo la norma del zen chino desde el final del periodo Sung.

La duda no es un no creer, todo lo contrario, es creer que podría ser de otra manera, la duda tiene que tener un gran día, sin los estabilizantes que proponen el deseo o la meta. La duda perfora la mente del practicante y lleva a la iluminación humana.

Una generalización excesiva en terminologías o palabras borran de cuajo muchas situaciones que encajan en una o en otra pero terminan amontonadas en una sola pila. La palabra corrupción que nos llega del latín corruptio o corruptiōnis que encuentra su  conformación estructural con el prefijo “con” y el verbo “rumpere” que concluye en un “hacer pedazos” finalizando su estructura gramatical con el sufijo “tio” que alude a un efecto y acción. También corrupción es el proceso de putrefacción de algo.

Así, corrupción no es igual a robar que viene del latín medieval raubare, que significa tomar para sí lo ajeno.

Cuando se gana una elección y al día siguiente de la asunción se hace un desembarco familiar en las estructuras del Estado es corrupción pues se hace pedazos el verdaderos sentido de la existencia de la administración, cuando hay que pagar favores y se acude al acomodamiento en igual forma estamos en presencia de corrupción en cambio, cuando se toma para sí algo que pertenece al Estado es robar.

Corrientes debe tener una de las costaneras más bellas del país, sobre la avenida mirando al rio se encuentran las “residencias” oficiales que hacen acordar al Castillo de Balmoral, en Escocia, donde la Reina Isabel pasa sus vacaciones de verano, y el Palacio de Sandringham, en Norfolk, donde la familia real se reúne cada navidad, tan petrificados en el Medioevo estamos que todavía entre otros privilegios los funcionarios públicos gozan de increíbles dietas que no se corresponde con la realidad, gastos reservados, autos oficiales con chofer incluido y residencias donde viven gratis sin pagar luz, agua, impuesto y servidos por un ejército de mucamas, la nobleza a pleno. Si uno se sitúa en la costanera mirando al rio y baja un poco la mirada  se va encontrar con decenas de familias en una suerte de campamento por su situación de calle y si nuevamente gira hacia sus espaldas vera la fila de residencias de la nobleza aldeana y los millones que le cuesta a las arcas públicas mantener semejante desparpajo, es una desigualdad manifiesta y direccionada, mientras que cada vez que hay sorteo del INVICO todos los santos están ocupados, ya que llueven plegarias para que toque en suerte. Toda esta descripción es corrupción no es dirigida a un gobierno en particular sino a todos y cada uno de los que psaron, todo esto es un hacer pedazos la esencia misma del cobijo del Estado de todos pero en la praxis sólo de pocos, todo este despliegue funesto es funcional a la perversidad de la corrupción, es indudable que hay una falta de phrónesis o prudencia en determinadas cuestiones que deriva en un hacer cualquier cosa en total libertinaje que otorga, al fin y al cabo el poder público.

 

 


 

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