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¿Es posible desterrar la violencia en democracia?

“El sistema nos ha hecho creer que la violencia es la expresión de los antisociales y resentidos. Ha sido uno de los mayores triunfos del capitalismo: diagnosticar la furia como signo de inadaptación y locura, mientras una elite se entrega a formas de sadismo cada vez más extremas que se cotizan en bolsa”. (Dessal, G. 27 octubre 2019)

Democratizar la escuela o “aprender a votar”.

Desde la antropología cultural dimanada del filósofo Michel Foucault, el sistema escolar en occidente, se articula, muchas veces y sin posibilidad de fuga (y por ende de una posibilidad cierta de deconstrucción) en un dispositivo plagado de: disciplina, castigo, docilidad, control del tiempo, examen, diseño del espacio como ejercicio invisible del poder, no son pocos los que afirman que el acceso masivo a la educación proyectó individuos homogéneos, ni autónomos ni imaginativos. Lejos de los retos actuales de lograr una educación para la diversidad y la creatividad, la reflexión crítica, la actitud proactiva, sustentada en valores humanos, a los fines de una sociedad mejor.

Argentina decide.

En el mes de Agosto pasado decíamos lo siguiente antes de las elecciones PASO que se llevaron a cabo en nuestro país, y que al día de hoy lo seguimos sosteniendo: “…Para tratar de entender y armar este rompecabezas, que lejos de ser un juego de niños para beneficio del desarrollo motriz, del ejercicio de la memoria o para la resolución de problemas entre otras; es preciso desmenuzarlo desde dos ópticas más que importantes, imprescindible al momento de enfrentar nuestro destino o mejor dicho al instante de decidir nuestro sueños y esperanzas, sin dudas en un devenir próspero y digno, que solo se podrá realizar comprendiéndolo desde el plano netamente humano, político, ético y tecnológico.

Los peronistas Chaqueños pueden, los correntinos no.

Desde la misma intervención al PJ Corrientes, que hubo de ser adjudicada a un diputado del parlasur de Chaco, cómo la llegada del gobernador electo, como figura estelar en el acto del día de la lealtad en Corrientes, hasta la llegada del próximo Presidente al club de fútbol del que es hincha y fue directivo el mismo hombre fuerte de la región o jefe regional, la “capitis deminutio” a la que es sometida la “compañerada correntina”, cómo si fuesen habitantes de una localidad más chaqueña, despierta los rumores acerca de, los actos de vandalismo que se suscitaron en la sede del PJ Corrientes y en el despacho de un legislador correntino. Desde el poder chaqueño, se les dijo a los dirigentes del atomizado peronismo correntino, que enfrentarán en la batalla electoral, a la aceitada y poderosa maquinaria de ECO (que desde hace una semana, “bajo” mercadería en cada uno de los locales de sus partidos que forman parte) con las convicción y con las ganas, que no habrá recursos siquiera, ni para un sandwich de jamón y queso para los fiscales de mesa.

Cuando la democracia se transforma en un concepto abstracto.

Nos encontramos a pocos días de un nuevo acto eleccionario, definir quién va a dirigir los destinos de nuestra nación en los próximos cuatro años.. El momento no es el mejor, las condiciones del país empeoran día a día, la incertidumbre nos inunda, y en este contexto nos aprestamos a elegir, conforme lo establece nuestro sistema democrático, un sistema defendido a ultranza que se ha transformado lamentablemente en un concepto abastracto. Simple se elige solo para legitimar a la clase política.

Fumándonos la Democracia, a propósito de la ida de Massalin.

Tal como aquel que entre pitada y pitada, goza de la bocana que lo va sentenciando a múltiples posibilidades de males varios, los jinetes de lo democrático, creen estar disputando una de las tantas carreras que dan rienda suelta a un shock de adrenalina y éxtasis, cuyo costo estamos pagando todos, y en nombre de lo electoral, de la meta que disfrazan de institucional, convocando a la ciudadanía, en oportunidades varias, durante este año que se extingue como el cigarro consumido, para que sean parte de su gozo jactancioso de gobernar o de estar montados, por encima, teniendo a la comunidad “patitas al hombro”, nos hacen consumir, frenéticamente, el sistema mediante el cual nos organizamos política y socialmente. En nombre de este adictivo ejercicio, de ver que sobre metemos en la urna, o botón apretamos en la pantalla, cada vez las facciones, se mimetizan, se hacen indiscernibles, para que la opción que la ciudadanía tenga que tomar, sea casi un capricho del destino, una decisión nimia, casi inercial, un acto obligado por tal condicionamiento. Nos cansamos de hablar de las consecuencias, de las fallidas democracias, de sus carencias y ausencias, que generan brotes de violencia y reacción agresiva por doquier, pero muy poco lo hacemos, del cierre de una fábrica o empresa, que deja trabajadores en la calle y más hambre como destino final, pese a las promesas, en nombre de esa democracia, de que lo que ocurre no ocurrirá y en caso de que ocurra, que es responsabilidad de la mano invisible del mercado o la mano espúrea del político corrupto, que perversamente, siempre es el otro opositor, el que no está en el poder, pero que estuvo o pretende estar.

Sobredosis electoral.

Debemos ser conscientes que habitamos una comunidad narcotizada (de base adictiva, automatizada para consumirse en consumo), donde la institucionalidad, mediante sus dirigentes o representantes, precisa para su subsistencia, de dinero fresco, constante y sonante, independientemente de donde provenga, para que los índices de votantes sean medianamente aceptables, para que las diferencias políticas puedan ser subsanadas mediante una caja económica que no tenga existencia en los papeles de estado, en definitiva para torcer voluntades de toda clase y precio, a los excelsos fines, claro esta, de que ningún conflicto se desmadre y por ello se pierda la gobernabilidad y posteriormente la institucionalidad.

Una de las tantas preguntas

Es una obra que va a dar que hablar. Me refiero a “Los libros de la buena memoria” La historia completa. Autor: Carlos A. Coria García de 81 páginas, dividida en 5 capítulos editados por “Xica arte y diseño, con prólogo del escritor Jorge Alberto Giudici.

¿Por qué Eco no tiene intelectuales?

La maquinaria de gobierno, que administra el poder en Corrientes, y que para algunos incluso, constituye un régimen, que supera las dos décadas de manejo político, nunca conformó una organicidad en el campo intelectual, tal como lo hacen inercialmente, casi todos los espacios políticos asentados en cualquier aldea occidental, dado que reinan en el ámbito, de la fáctico, de lo electoral, cómo en la arena cultural o del espectáculo, prescindiendo del mojón intelectual, porque no lo necesitan, dado qué, los que se llaman opositores, nunca le han hecho sentir la necesidad de combatir en tal terreno.
En la lógica de la “realpolitik” los espacios no sólo se ocupan, sino que se legitiman o se constituyen en tales, en una suerte de mecanismo espejo, es decir, sí a un oficialismo, como el caso del que nos ocupa, no se les hace ver, sentir, notar y señalar la carencia, la ausencia, de un grupo de intelectuales o de personalidades con cierto manejo en el plano teórico de la política, jamás tendrá la necesidad política de cubrir tal espacio, dado qué no se le ha disputado absolutamente nada desde tal posición o perspectiva.

Mentiras necesarias: La palabra es violencia y el número no existe.

No es novedad que los seres humanos nos sostenemos por intermedio de mitos, de verdades a medias, de mentiras legendarias, de expectativas inciertas por las que construimos senderos que creemos o sentimos seguros, pero que en verdad no existen. La comunidad encontró en la política, el ejercicio menos conflictivo para su cotinianeidad, a su vez, la política encontró en la democracia, el sistema mediante el cual se nos hace creer que todos somos iguales ante la ley y que contamos con las mismas expectativas; sí eso no es violentar, no a la verdad, sino al sentido común el significado de la violencia, ha variado mediante la palabra, que se introduce para combatir violencia con violencia.