Una foto de la división política.
La reunión de Madrid logró rescatar el multilateralismo iberoamericano después del fracaso de la cumbre anterior, pero dejó al descubierto las profundas diferencias ideológicas que atraviesan a la comunidad de países que comparten vínculos históricos, culturales y lingüísticos. La conducta de Javier Milei, sus desplantes protocolares y la prioridad concedida a sus aliados políticos terminaron exponiendo otra dimensión del problema: la confusión entre representar a un país y utilizar la Presidencia para promover un proyecto propio. Por Julio Gerez.
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