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18 de junio de 2026

¿Real malicia o estulticia?

Hace pocos días, el ex juez (legislador del PJ Cordobés mandato cumplido) de la corte suprema de justicia de la nación Juan Carlos Maqueda recibió de la academia nacional de periodismo la pluma de honor en virtud de su trayectoria en el judicial y principalmente por apegarse a la doctrina de la "real malicia" que prioriza, por sobre otros derechos subjetivos, la libertad de expresión.

Repasando la trayectoria del mencionado, es inocultable que su carrera la hizo desde la política (desde la dirección de cultura de la municipalidad de Córdoba, pasando por sus mandatos como diputado provincial, nacional y finalmente senador nacional) ungido por el entonces presidente Duhalde, que en verdad fue un senador a cargo de la presidencia luego del crack institucional del 2001.

A la postre de su trayectoria, en esta tradición tan nuestra de resignificar historias sin sopesar el pasado sino por las expectativas del futuro (en buen romance, intuimos que la distinción al ex político cordobés respondió más al actual clima de época dónde desde la presidencia se fogonea con "no odiamos lo suficiente a los periodistas") o por las displicencias del presente. El actual juez de la CSJN Rosatti luego de haber "entronizado" a su hijo cómo juez para consagrar el concepto de "familia judicial", se invitó a una reunión de una comisión que no integra en el consejo de la magistratura para la reforma de concursos en la designación de jueces. Su par Lorenzetti fatiga las redes y plataformas, dándoselas de filósofo político, cómo si lo fuera o tuviese el tiempo para ello que al parecer en su función no ocupa.

De todas maneras, la responsabilidad no recae en las acciones de estos como de tantos hombres y mujeres que integraron o integran nuestro poder judicial, sino del escaso o nulo trabajo conceptual que tenemos acerca del estado, su integración e institucionalidad. Para no hacerla larga. ¿A quién se le puede ocurrir, o seguir sosteniendo con argumentos mínimos que el poder judicial debe o puede ser independiente de lo político o de intereses de poder?.

De Hegel hasta acá merecen los filósofos el escarnio velado al que la sociedad los somete cuando expresan que no entienden a que se dedican.

Preferimos seguir creyendo en una fantasía irrisoria o en el mejor de los casos infantil, la otrora deidad hecha cuerpo, hoy se desplaza a un dios algorítmico o de inteligencia artificial. No hay dudas, no hay errores, por el temor que nos genera el dotarnos de sentido (que es aventurarnos a lo desconocido, aguantar el desconcierto de la nada, arder en preguntas, bancar los silencios insondables que destripan el alma) dejamos de ser y nos convertimos en boots replicados por respuestas uniformes a las que creemos manejarlas con los llamados prompt (ahora todos dan cursos y capacitaciones de ello, en vez de leer Shakespeare, los conceptos fundamentales de lo filosófico, caen en lo secundario, secuencial y procedimental).

El strepitus fori (en estas insustancialidades consume el tiempo la mayoría de los espacios de capacitación del poder judicial en general, en dar charlas sobre lenguaje claro) por haber matado al padre del mejor futbolista en pleno mundial, nos brinda la oportunidad de llamar la atención en este sentido.

¿De verdad nos podemos sorprender? ¿Es que acaso buscamos información o sensatez en esos formatos nuevos? ¿No sería cómo enjuiciar a uno que vimos por las plataformas y seguimos la dieta que nos ofrece y no funcionó? ¿La actriz en la que recaen todas las admoniciones no usa acaso todos sus atributos, desde corporales a ideológicos para no perder centralidad? ¿Cuánto habla de nosotros esto de "sin querer queriendo" dañar a nuestra figura en plena competencia por ratificar que seguimos siendo los mejores en fútbol?

La real malicia, a nivel ontológico, existe sin duda alguna. En términos filosóficos conceptos como "intención" se constituyen en piedras basales para categorizar nuestras acciones en relación a lo que pueden juzgar otros, cómo bueno o malo. De todas maneras, la cuestión pasa por otro lugar. Citaré al jefe político de Maqueda, que además de escribir un texto filosófico (La comunidad organizada) para dar cuenta de su proyecto político, brindo un congreso mundial de filosofía en nuestro país: "El bruto siempre es peor que un malo, porque el malo suele tener remedio; el bruto no. Yo he visto muchos malos que se han vuelto buenos, pero no he visto jamás un bruto que se haya vuelto inteligente". Juan Domingo Perón.


Por Francisco Tomás González Cabañas.


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