17 de octubre de 2019

¿Por qué Eco no tiene intelectuales?

La maquinaria de gobierno, que administra el poder en Corrientes, y que para algunos incluso, constituye un régimen, que supera las dos décadas de manejo político, nunca conformó una organicidad en el campo intelectual, tal como lo hacen inercialmente, casi todos los espacios políticos asentados en cualquier aldea occidental, dado que reinan en el ámbito, de la fáctico, de lo electoral, cómo en la arena cultural o del espectáculo, prescindiendo del mojón intelectual, porque no lo necesitan, dado qué, los que se llaman opositores, nunca le han hecho sentir la necesidad de combatir en tal terreno.
En la lógica de la “realpolitik” los espacios no sólo se ocupan, sino que se legitiman o se constituyen en tales, en una suerte de mecanismo espejo, es decir, sí a un oficialismo, como el caso del que nos ocupa, no se les hace ver, sentir, notar y señalar la carencia, la ausencia, de un grupo de intelectuales o de personalidades con cierto manejo en el plano teórico de la política, jamás tendrá la necesidad política de cubrir tal espacio, dado qué no se le ha disputado absolutamente nada desde tal posición o perspectiva.

Para ir brindando respuestas, a la pregunta propuesta. Eco no tiene intelectuales que sostengan su predominio político, no porque no tenga recursos económicos para pagarlos, porque no tenga elementos conceptuales para esgrimirlos, sino básicamente porque la oposición nunca le ha disputado nada en tal terreno o porque siquiera le hizo sentir la carencia que posee en tal ámbito.

 

Los opositores en Corrientes, son tales, esencialmente, porque van detrás de lo que les propone el oficialismo gobernante. Sujetos en el terreno, en donde reina el gobierno, y pese a semejante desventaja, van, mansa, obcecada y tontamente a la batalla política, a buscar votos, planificaciones electorales, con toda la parafernalia de tácticas de marketing, de confrontación de recursos para finalmente oponerse a un proyecto político, con casi lo mismo, con una falsa copia de lo original, en donde el electorado, es decir el pueblo soberano siempre sabio, termina eligiendo por lo verdadero ante que lo falso o que la burda copia. 

Para ponerlo en un ejemplo concreto. Sí la maquinaria de gobierno, instala cómo candidatos a chamameceros, la oposición reaccionará, cayendo en la trampa, poniendo también en la arena electoral, un chamamecero. Cómo lo fue un deportista, un “famoso” o como podría ser una pasista de carnaval, la oposición en vez de pensar la política, la automatiza, reacciona ante el poder, sin tenerlo, pretendiendo, ingresar en una disputa secundaria, y cayendo, por lógica, en una derrota asegurada. Nadie mejor que el gobierno, tendrá la prensa, la comunicación y la anuencia del establishment, para que se comprenda, como desde hace dos décadas el pueblo comprende, que el “equipo de gobierno” es el más fidedigno, el más original, el más auténtico, el que mejor representa a esa “correntinidad” convocada a votar a sus representantes y gobernantes.

Cuando la oposición comprenda, o cuando los que comprenden se presenten como opositores, que la única manera de ganarle el gobierno, a los oficialistas es haciéndoles ver y sentir sus carencias, habrá dado un primer paso, para lo que parece imposible desde hace más de veinte años. 

Que se haga visible desde la intelectualidad, de la cuál carece ECO, que existe un “modelo” o un proyecto de provincia, una comunidad, pensada, bajo lógicas o categorías teóricas para hacerlas traducir en un espacio político que pretenda hacerse del poder, será una condición necesaria pero aún no suficiente. 

Sí tal oposición, en vez de darle la disputa obligada, en los terrenos en donde siempre pierde y perderá con el oficialismo (las únicas veces que gana es cuando va debajo de la pollera del oficialismo nacional, ganador o ganancioso de otro signo político que el provincial) como lo son, las acciones, antidemocráticas, de la repartición de dádivas, prebendas y demás cotillón disfrazado de campaña electoral, la guerra tonta de gacetillas, de posteos de fotos, de subidas de vídeos en vivo, de conformación de músicas o jingles, o de los lugares en donde se juntan más o menos cantidad de personas (siempre condicionadas para concurrir), y de donde o en que espacios comunicacionales o en cuantos grupos de mensajería, tales actos fascistas (nada más fascista que los mítines de campaña) se viralizan o replican; entiende, comprende y se decide, a pensar la política, introduciendo un campo, que no está alambrado por el oficialismo gobernante, no sólo que le hará sentir tal carencia (que para el poder, o para los que están administrándolo el señalarle una carencia o un vacío es casi una herida de muerte) sino que será un punto de partida, que demostrará la valía de un proyecto alternativo o de alternancia que podría constituirse más luego en una propuesta de poder, que ponga en “elección” al correntino y a su correntinidad convocada a votar. 

 

Sí usted en Corrientes, no está en el oficialismo y se considera opositor, lo será en la medida que apoye a intelectuales o la formación de los mismos (que no significa el traer de turismo a los intelectuales “oficiales” del próximo gobierno nacional, los mismos,  que estuvieron a la carta durante 12 años y que dieron 678 batallas, o tal vez otros, lo mismo será dado que están en otro ámbito y en otro contexto que nada tiene que ver con este, por tanto no es “importable”) y sí usted, es parte del oficialismo, empiece a trabajar en formar, en tener, en visibilizar, un elenco o al menos un intelectual orgánico, de gobierno o que defienda su lógica de poder, después de veinte años, algunos ya nos empezamos a dar cuenta de algunas cosas, que quizá por pereza intelectual, la pensábamos como aspectos secundarios, pero que son decisivamente elementales en la lógica de la construcción, o del mantenimiento del poder.

 

Por Francisco Tomás González Cabañas. 

 

 

 

 

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