La literatura es un ejercicio de pajeros.
La mentira fue siempre la égida que usé, no sólo para defenderme de mis semejantes, sino que además para atacarlos, en los momentos que menos lo esperaban. La traición, contemplada desde el lado estético, es lo mas bello que el ser humano puede ponderar, y mas bello aun cuando sus consecuencias son nefastas para la victima y augurosas para el victimario.
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