17 de marzo de 2022

La Tercera Guerra Mundial y los videos de gatitos

La Tercera Guerra Mundial será televisada o no será... Texto de Óscar Sánchez

 

 

 

En verdad en verdad os digo que en la televisión están haciendo su agosto con la guerra. Acabo de llegar a casa de mi padre y un tipo de La Sexta, de cuyo nombre no quiero acordarme, ha soltado el siguiente gargajo por su micrófono: “¿Entonces usted cree que en el asalto a Odesa vamos a asistir a un ataque anfibio? No, espere, espere, que sobre esto tenemos que explayarnos largamente…” Y entonces, os lo juro, una tanda de anuncios completamente despreciables que continúan mientras redacto esto, entre los cuales uno afirma que “las Ruffles son las Ruffles”, en astuta tautología. El planeta Tierra tiene armas suficientes para acabar con todo el inmenso Sistema Solar, y al tiempo una economía incapaz de alimentar a todos sus microscópicos habitantes, pero debemos esperar diez minutos de anuncios repugnantes para saber si la vida de los pobladores de Odesa va a ser exterminada en modo anfibio o tan solo terrestre. ¡No sólo lo vamos a saber, hasta nos lo podrían mostrar, estilo película de James Bond! Ahora que por fin respiramos aliviados porque la hecatombe nuclear vuelve a emplazarse al futuro, descubrimos que nunca estuvo en realidad en el plexo de lo posible/pensable, aunque los programas para señoras de la tarde lleven semanas metiendo miedo con ello. Todo fue una broma, una gigantesca broma, ¿no lo veis?, excepto para los ucranianos exiliados o muertos, claro. En 1962 la humanidad estuvo muchísimo más cerca del Holocausto Final, pero es porque esa gente de entonces no veía vídeos de gatitos en TikTok. Yo me alegro: los videos de gatitos en TikTok o Youtube nos han salvado la vida. ¿Cómo demonios va a tener lugar una Tercera Guerra Mundial, Tercera y Última, en el mundo de los locos de los gatitos en la Red? Me apuesto de que el propio Ra-ra-ras-Putin (Lover of the Russian Queen) se derrite con los videos de gatitos. Desde luego, en Ucrania ha habido muertos, poquísimos, pero es que tiene que haber muertos para que una guerra pueda ser denominada como tal. La llamada “guerra comercial” está muy bien, pero no da de sí ataques anfibios, y por tanto deja mucho que desear como guerra, en la programación vespertina de la tarde no le dedicarían ni un minuto. Las muertes alimentan los símbolos, y estos se nutren de sangre…

 

Según la Brown University, en su informe Cost of War, desde 2001 Estados Unidos ha causado 38 millones de desplazados en el mundo y 900.000 muertos. Compárense, por favor, cifras. Una vez comparadas, asimílese la escala de la propaganda en la que habitamos. Quiero decir que no es que exista la propaganda, y además nosotros, es que vivimos dentro de la propaganda, como un caracol en su concha. Este bando y el otro, naturalmente. No lo teníamos tan claro hasta estos días, pero de repente la derrota de la Realidad frente a la Representación se ha hecho tan clara que únicamente un ciego podría no verla, y la propaganda sirve precisamente para fabricar ciegos en proporciones industriales. El propio Zelensky nos ha puesto un video esta mañana. Montador es la profesión del futuro, chavales, no periodista. El periodismo ha muerto. En el presente caso, la propaganda ha salido casi gratis, porque venía ya hecha de la Guerra Fría. Mejor, porque así se ha podido invertir más en armas, España la primera. Fuera de la propaganda (analizada por Joseph Goebbles, Víctor Kemplerer, Aldous Huxley o Noam Chomsky, pero no los lean, que dan mal rollo) no está ahí, como una tierra virgen, la Realidad, tan sólo están los videos de gatitos. Fuera o dentro, yo ya me pierdo, ya que a menudo el afuera es función del adentro y viceversa. Huxley escribió, en 1958, “parodiando la frase de Winston Churchill, podríamos decir que nunca tantos han sido manipulados por tan pocos” (Nueva visita a Un mundo feliz, Edhasa, p. 29). Y Huxley citaba frases del propio Adolf Hitler, como cuando el Fürher dijo que “toda propaganda efectiva debe limitarse a unas cuantas necesidades desnudas y expresarse luego en unas cuantas fórmulas estereotipadas”, y que debe “adoptar una actitud sistemáticamente unilateral frente a cualquier problema que aborde”. ¿Pero quién realmente se podría creer que las élites, rusas, norteamericanas o incluso ucranianas iban realmente a agazaparse en un búnker para salir años después a otear un cráter humeante en el que sentirse los tipos más afortunados del cementerio global? Sin embargo, los medios llevan tres semanas atizado entre la gente común el pánico nuclear…

 

Todo es más sencillo, como cantaban los Leño. En La Sexta nos dicen ahora que la buena voluntad aparente de Putin en los próximos días no debe engañarnos acerca de sus ansias expansionistas. Y será verdad, pero hay verdades cuyo contexto es tan ruin que se convierten en mentiras. La OTAN era una organización exhausta que se ha revitalizado tirando la piedra y escondiendo la mano. Muy bien, en ese mundo vivimos. Pero si usted no se siente como miembro de la masa, nada le obliga a pensar o actuar como masa. Leí hace poco que los países árabes han contemplado todo este asunto desde la distancia como sucesivas “oleadas de propaganda e histeria”. Seamos sensatos, por favor, o terminaremos por cambiar la cancelación provisional de la Tercera Guerra Mundial por un billón de encantadores vídeos de gatitos… 

 


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