3 de octubre de 2021

Democracias algorítmicas.

Se desarrolló hasta el momento el análisis de los “gobiernos algorítmicos” sin que se pusiera atención al sistema político en general, que involucra a la gran mayoría de la dirigencia política (la que oficia de opositora y validante de los oficialismos) y los problemas a resolver o aspectos dilemáticos (que aparecen en agenda pública y publicada por intermedio de las intervenciones de dispositivos mediáticos), como los números o índices de pobreza, marginalidad o de variables económicas (morales o amorales, desde déficits fiscales, pautas de inflación o registros de capitales en paraísos impositivos), que sólo son trazadas y analizadas desde la variante numérica (como también lo ha sido la cuestión pandémica), ocluyendo la reflexión o la mirada en la huella primigenia de lo conceptual. Una otra nomenclatura que nos ofrecen las “democracias algorítmicas” de las que somos parte.

“La gobernabilidad algorítmica no produce subjetivación alguna, rodea y evita a los sujetos humanos reflexivos, se alimenta de datos infra individuales insignificantes en sí para plasmar modelos de comportamientos o perfiles supra individuales, sin jamás interpelar al sujeto, sin jamás llamarle a que rinda cuenta por él mismo de lo que es, ni de en qué podría devenir. El momento de reflexividad, de crítica, de renuencia necesario para que haya subjetivación, parece complicarse o posponerse incesantemente” (Rouvroy, A.  «Pour une défense de l’éprouvante inopérationnalité du droi face à l’opé- rationnalité sans épreuve du comportementalisme numérique», Dissensus, No. 4, avril. 2011)

“El sujeto de la gobernabilidad algorítmica está cada vez más aprehendido por el poder no mediante su cuerpo físico, tampoco su conciencia moral –puntos de anclaje tradicionales del poder en su forma jurídico discursiva sino mediante los múltiples perfiles que le son asignados, a menudo de manera automática, en base a las huellas informatizadas de su existencia y de sus trayectorias cotidianas. La gobernabilidad algorítmica corresponde bastante bien a lo que Foucault apuntaba con su concepto de dispositivo de seguridad” ( Rouvroy, A. Berns, T. “Gouvernamentalité algorithmique et perpectives d`émancipation. Le disparate comme condition d'individuation par la relation?”, Réseaux, N. 177, 2013). 


En la gobernabilidad algorítmica, cada sujeto es él mismo una multitud, pero es múltiple sin alteridad, fragmentado en cantidades de perfiles que, todos, se relacionan a “él mismo”, a sus propensiones, sus deseos supuestos, sus oportunidades y sus riesgos. ¿No debe una relación aún siendo una escena vacía de sujetos estar siempre poblada, incluso cuando fuera por un pueblo faltante, un pueblo en proyecto” (Deleuze,  G., Guattari F., 1980, Mille Plateaux Capitalisme et schizophrénie 2. Paris, Minuit. 1987).

El capitalismo 24/7, es decir, 24 horas al día, siete días por semana, es ejemplar, pues se refiere a “la explotación sin cesar de los recursos cognitivos, afectivos y sociales tanto de los productores como de los consumidores por el capitalismo y sus tecnologías. Así como la contaminación y la devastación de los hábitats causadas por el capitalismo industrial están destruyendo la biodiversidad, las pantallas, las plataformas y los algoritmos del capitalismo computacional están acelerando la proletarización y la homogeneización cultural a través de la sincronización perceptiva, afectiva y, por eso mismo, cognitiva” (Crary, J. 2013. 24/7. Late Capitalism and the End of Sleep. New York: Verso).

El sistema mismo gira en torno a la piedra basal de lo numérico y su dinámica algorítmica. No sólo, tal como los citados con precisión describen, poseemos gobiernos, sujetos y dispositivos algorítmicos, sino que todo el ecosistema, es decir lo sistémico, lo es de cabo a rabo. No se trata de una sutileza o detalle semántico.

Debemos dejarlo en claro, a los únicos efectos, de que sí la expresión insospechada de “fuga” se materialice en la manifestación de deseo de otra cosa para lo humano, está es la puerta, la cerradura y el agujero en donde aguarda tal llave.

La disposición conceptual de que se pueda urdir, desde un entramado relacional, rizomático, por agenciamientos inconfesables, indeterminados y dislocados, la corriente que irrumpa disponiendo a lo numérico en su debido lugar, como resultante del pensamiento, de la reflexión, de la emoción y de la intuición, para que los algoritmos sean medios al servicio y disposición de lo humano y la humanidad y no un fin arbitrario, discrecional y automatizado que cercena libertades y viola lo sagrado y lo profano. 
 
Por Francisco Tomás González Cabañas. 


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