15 de marzo de 2020

¿Goza de buena salud el sistema sanitario de la provincia de Corrientes?

¿Con cuántas camas de internación cuenta la provincia de Corrientes? ¿Cuántos respiradores o artefactos que trabajen contra las infecciones respiratorias están disponibles? ¿Se está diseñando algún plan de contingencia para tener hospitales de campaña, de trabajar conjuntamente, con el sistema de salud privado, y con la infraestructura sanitaria que cuentan los sindicatos? ¿Se puede pensar incluso, en un caso de posible colapso o de alta demanda, de solicitar o hacer uso de los hoteles, hosterías y lugares de alojamiento para pacientes leves? Para ser más concretos y específicos, reducir las dudas sanitarias a una sola. ¿Cuántos pacientes en definitiva, puede atender o contener el sistema sanitario provincial, sí es que por los caprichos de la pandemia, debemos asistir de a miles en un mismo momento?

¿Por qué las autoridades nos siguen recomendando solamente lo obvio (lavado de manos y reducir la movilidad) y enviando a controlar a los extranjeros y a los que tosen, y no informando (tal como nos corresponde por ley nacional de acceso a la información pública) con cuántas camas hospitalarias contamos, cuantos respiradores o artefactos similares y en el caso de saturación de la demanda, que criterios se utilizarán de prioridad para atender o contener la contingencia (¿serán los mismos que se usan para designar funcionarios)?

¿Por qué no se nos informa, sí es que saben, desde algún organismo el número exacto de camas hospitalarias pér capita con la que contamos, para de acuerdo, a ese rango, saber a nivel regional y nacional en que situación estamos? 

¿Por qué los opositores brillan por su ausencia, en vez de interpelar, prudente y responsablemente, al ministro de salud y en todo caso al gobernador, mediante pedidos de informes, y de tantos elementos institucionales con los que cuentan, para los cuáles se erogan ingentes recursos que son escatimados para invertir en políticas sanitarias por ejemplo?

¿Por qué los medios de comunicación o los comunicadores que brindan sus espacios y oficio, no hacen estas preguntas a las autoridades que correspondan, en tren de hacer valer el bien jurídico mayor de la salud pública, que más que nunca es la salud propia y la de la nuestros hijos, padres y abuelos?

¿Por qué nos tenemos que conformar con los consejos, en el mejor de los casos que nos otorguen el alcohol en gel y la palmadita de aliento, que nos exige la solidaridad que sin que se nos pida y siempre la ponemos en juego, y no solicitamos, con firmeza, entereza, valor y obligación esta información que podría ser crucial para salvar la vida propia o la de un familiar?          

¿Por qué aún no se informo de un plan de aumento posible para los trabajadores de la salud, profesionales y no profesionales, que deberán incrementar ante la concreción de la amenaza de la pandemia, sus horas de trabajo y esfuerzo, cómo así también la posibilidad de incrementar el material humano en está área que podrá convertirse en la primera trinchera para contener el avance y la ferocidad de la enfermedad?
 
¿Por qué siempre el único recurso es acatar y no hacer valer, precisamente el derecho inalienable de que nos digan que hacen y cuanto con el dinero público, en este caso específico ante una pandemia mundial, que hagamos lo que hagamos, finalmente nos atacará fuerte, y que además de la prevención y de la obediencia en los consejos, nos podrá salvar el contar con la información necesaria y fehaciente, para desde ahora, arremangarnos entre todos y elevar el número de camas y artefactos que combatan las afecciones respiratorias, que es donde ataca este enemigo silencioso, al que se lo debe combatir con objetividad, conocimiento, solidaridad e inteligencia? 

Además de los consejos, de seguir extranjeros y sintomáticos, necesitamos, nos corresponde por ley, la información exacta y fehaciente para saber a que atenernos y en el mejor de los casos, incrementar las posibilidades de tratamiento y por ende de mejora y cura. No estamos preguntando por una cuestión en abstracto, como los valores republicanos, democráticos y éticos (que bien por derecho también nos podría corresponder) sino por una cuestión humanitaria, donde nuestra salud, la suya y la de todos, está en peligro.  

Centro Desiderio Sosa. 


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