8 de marzo de 2018

Se medirá el nivel de conocimiento y de aceptación de los ministros de Valdés.

Consustanciados con la herramienta “Índice Democrático Correntino”, una parte de la misma, tiene correlato con lo que se realiza desde la Universidad de San Andrés por intermedio de la ESPOP (Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública) la encuesta alterna de manera no periódica preguntas acerca de la opinión sobre los principales dirigentes políticos y autoridades (ministros, gobernadores, líderes de opinión, etc.), así como diferentes grupos organizados de la sociedad. En el caso Correntino, desde “Desiderio Sosa”, informan que vienen trabajando sobre el nivel de conocimiento de los ministros del ejecutivo provincial y de la aceptación de cada uno de los titulares de las diferentes carteras. En breve brindarán los primeros resultados de un sondeo de 996 casos totales, 702 presenciales y 294 vía interfaz, representativo de toda la provincia en sus diferentes segmentaciones. “Siempre la designación de los ministros, como de otros funcionarios, en esta parte del mundo, respondió más a cuestiones discrecionales que de idoneidad, medir que nivel de conocimiento, y del resultante de esto, de aceptación que tienen para la ciudadanía, creemos que es algo indispensable para una democracia que nos tienta a creer en que somos todos, pero el que decide no deja de ser uno, bajo sus criterios, en muchos casos, personalísimos, y esto ya horada y socava los principios democráticos” aseguran desde Desiderio.

Días atrás, el Gobernador Valdés (quién  entre tantos aspectos a mejorar con relación a su antecesor, es la vinculación que mantiene con los medios de comunicación, debería auspiciarse del ejecutivo una lógica de distribución de pauta publicitaria, para que exista libertad de expresión, tal como lo sentenció la Corte Suprema de Justicia de la Nación en los fundamentos del fallo “Clarín” o al menos ordenar más democráticamente la cesión de sus entrevistas, realizando conferencias de prensa u otorgando audiencias a todos los medios que se lo soliciten) en declaraciones a un medio gráfico, “corrigió” al periodista que le consulto por su “gabinete heredado”.

Es un error conceptual, atacó Valdés, aclarando que al haber decretado la continuidad de la mayoría de los ministros de Colombi, y habiendo designado a menos de un tercio de recientemente llegados, los ministros eran “suyos”. Nominal, como normativamente, es así, pero a la realidad, sobre todo la política, la componen también elementos simbólicos, como imaginarios.

A las claras que no es un aspecto cómodo para el gobernador. Sabe que su equipo es una estructura que dimana de un equipo de gobierno, tan formidable, que viene ganando todas las elecciones, como el chavismo venezolano, desde hace dos décadas. La “perfección” de estas maquinarias electorales, que se constituyen en estratos de gobierno, en castas encaramadas en la cúspide del poder, es que de tan aplastantes y victoriosas, están a un tris, próximas al abismo de convertirse en absolutistas, herméticas, totalitarias y por ende, monstruosos engranajes que ocluyen, suprimen y condicionan la posibilidad de libertad.

¿Cuán traducible puede ser la frase #Corrientes somos todos, del gobernador, sí su equipo es el mismo, en gran parte, del que viene de la intervención mestrista, que sobrevivió al Arturismo y que venció el record del propio Ricardo? Esta pregunta, que puede incluso estar intencionalmente formulada, solo tiene la respuesta de la ciudadanía.

Saber el nivel de conocimiento de los ministros de Valdés y de tal universo los distintos niveles de aceptación que tengan para la ciudadanía, se torna una herramienta, indispensable, tanto para el gobernador, como para el conjunto de los correntinos, a los que nos quieren seducir con una frase o con un slogan.

Proveniente de una familia de educadoras, el Gobernador, sabe de la importancia del conocimiento, como de la forma que se obtiene el mismo. Que le digan, los que desde hace décadas conforman el sequito del poder, que ministros son los más conocidos y queridos, o los enriquecidos consultores que ya son una suerte de ministros sin cartera, no es lo mismo que lo pueda leer desde quienes puedan tener un objetivo primordial, el trabajo denodado, incansable e irrevocable por contar con una democracia más democrática, en sus términos, condiciones y por sobre todo en su traducibilidad.

  


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