1 de junio de 2017

Grieta o Títeres.

Analizando los conflictos políticos que dividen a la sociedad argentina en los últimos tiempos, en donde se acentúa la discrepancia entre los ciudadanos, cabe la duda si es a causa de un fanatismo exacerbado que, concluye a una frágil fundamentación sobre el debate acerca del ámbito político; o una falta de cultura política por parte de ellos y porque no, por parte del mismo sistema político, entendiendo a éste desde la conceptualización abordada por el autor David Easton , como un conjunto de interacciones políticas que se orientan hacia la asignación autoritarias de valores a una sociedad. (Por Ana Caren Graemiger).-

Ahora bien, hablando de la “Grieta”, que pareciera ser una nueva concepción lingüística que llega a definir las dos caras de la sociedad argentina al momento de posicionarse con respecto a la política, no es algo nuevo en lo que respecta a la historia de nuestro país e incluso en otros; lo que llamamos Grieta viene condenándonos, si lo pensamos mejor,  desde los unitarios y federales allá por 1810; luego y más marcadamente, con el Peronismo y Radicalismo desde 1945, hasta hoy, 2017 que nos encontramos con una sociedad que se disputa entre kirchneristas y anti kirchneristas. A muchos se nos dificulta entender como nuestra moderna sociedad, llegó al punto de colapsar a causa de la incansable disputa por una ideología política; y  digo moderna porque nos encontramos en un siglo donde la globalización y la tecnología son el motor del capital, donde la educación no tiene barreras, donde tenemos acceso a la más enriquecedora lectura y podemos debatir desde millones de perspectivas pero sin caer en la hipócrita pelea que algunos pocos fomentaron.

De igual manera, no quisiera caer en la trampa de creer que, lo que se encuentra en discusión dentro de esta grieta sería una ideología política, elijo creer que las causas no son tan profundas y si individualistas, más bien son dirigidas hacia los beneficios políticos.  Beneficios que carecen de reproducción;  no nos olvidemos que en los últimos años el populismo en nuestra sociedad está muy marcado, pero no todo es color de rosas. En el contexto de cada discurso político se emite lo que la sociedad quiere escuchar, pero del dicho al hecho…

A partir de lo antes mencionado, entra en juego la cultura política; podemos pensar que ésta nació ligada a la modernización, donde se produce la transición de una sociedad tradicional a una moderna, en la cual el camino hacia la participación ciudadana en la política tuvo un ferviente progreso. Pero eh aquí la cuestión de, si dicha participación se funda desde conocimientos formativos o simplemente cuenta con fundamentos repetitivos y carecientes de discernimientos.  Exponiendo que la cultura política, es entendida como el conjunto de conocimientos, creencias, valores, normas, tradiciones, rituales y costumbres compartidas por miembro de una sociedad o grupo social y que tiene como objetos los asuntos políticos[1]; la cual influye indiscutidamente sobre la participación de los individuos en aspectos políticos. Pero las formas en las que se percibe la realidad política difieren constantemente entre los individuos de nuestra sociedad; y de esa percepción depende la manera en que nos comportamos como ciudadano. Los últimos años políticos del país, dejan mucho que desear con respecto a la percepción de los individuos, más bien podemos decir que somos como títeres que nos movemos hacia donde el titiritero nos mueve. En un informe especial de la revista inglesa The Economist “El mundo en 2007”, con una cifra de 54 países analizados, 28 de ellos tienen una “Democracia Plena”, a partir del puesto 29 pasan a una “Democracia Imperfecta” por falta de participación ciudadana y cultura política; Argentina se encuentra en el puesto 54 de dicho ranking[2]

Porque no podemos ver la realidad con los ojos abiertos y lograr entender como viene actuando nuestro sistema político, tratando de imponernos como subordinados su visión del mundo, como ya lo afirmaba Marx en su interpretación clásica sobre ideología o falsa conciencia, acerca de la naturaleza de dominación en las relaciones sociales, entiende  que la clase dominante trata de imponer al resto de las clases sociales subordinadas su particular visión del mundo, aquella que le permite justificar y legitimar su posición de dominio.

Como ciudadanos podemos apreciar día a día que la participación realmente no cuenta con cultura política desde un conocimiento fundado por teorías o al menos con una base hacia un fundamento que contenga una mínima instrucción sobre el tema; entiendo y lo veo en la realidad del país, que las personas prefieren discutir unas con otras, no importa el lugar o en qué contexto lo hagan, se enceguecen en defender lo indefendible, defender su interés, abocarse a una idealización cerrada hacia el lado de la grieta que más lo endulce. Directa o indirectamente, los medios de comunicación masivos, tienen gran influencia respecto a las raíces que diferencian a la sociedad actual. Y vuelvo a lo que mencionaba antes, los intereses corren con más peso al momento de hablar sobre política, y mucho más aun al momento de informar.

Es ineludible entonces no creer que la gran problemática que nos lleva a caer en la honda  grieta, sería una falta de cultura política, abordada desde la instrucción del conocimiento. Es a partir de esa falla, donde permitimos que logren imponernos la cultura política que, a quienes litigan el puesto en el poder, le convenga. Y a las pruebas me remito.

Para finalizar, en lo que respecta a una mirada hacia la educación de nuestro país, las estadísticas obtenidas en 2015 del Informe de Evaluación Internacional de Alumnos, PISA (Siglas en ingles), nos posicionan en el puesto 10 de los peores países entre 65 naciones analizadas, número que alarman y al mismo tiempo destacan los puntos débiles que son prioridad al momento de poner en marcha una solución.

Todos los problemas son problemas de la educación, se planteó Domingo Sarmiento hace ya 150 años; es considerable entender que, para lograr deshacernos de la Grieta, debemos comenzar a educar fomentando la cultura política desde la objetividad y sin bandos, para lograr una democracia plena.

Bibliografía consultada:

  • Easton, D. (1953). El Sistema Político. Una investigación sobre el estado de la ciencia política. (The Political System. An Inquiry into the State of Political Science) Nueva York.
  •  Duarte Moller, Armando; Jaramillo Cardona, Martha Cecilia. Cultura política, participación ciudadana y consolidación democrática en México. Espiral, vol. XVI, núm. 46, septiembre-diciembre, 2009, pp. 137-171. Universidad de Guadalajara. Guadalajara, México.
  • Diccionario de la Real Academia Española. Edición (2017)
 

[1]  Armando D Moller. Martha C. J. Cardona. Cultura Política, Participación Ciudadana y Consolidación Democrática en México. Espiral, estudios sobre el Estado y Sociedad. Diciembre, 2009.   

[2] Solo 28 paises tienen una Democracia Plena. La Nación. El Mundo. 22 de Noviembre de 2006. 


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