Martes 22 de Septiembre de 2020

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De los Barrabravas o de los legítimos representantes de la pasión futbolística

A días de volver a elegir representantes políticos, no es necesario ser filósofo o filosofar para dar cuenta que el mundo es una representación, la esencia misma de la humanidad, entendida desde nuestra razón, conciencia, yo, perspectiva (y todos los conceptos que de allí alumbran escuelas del pensamiento) es otra cosa y, en otro momento, de lo que somos en el aquí y ahora; eso o esto, es representación. Entonces el estado somos todos y nadie a la vez, de allí que esa abstracción requiera también de seres o de tipos, semi-abstractos, es decir los políticos, que dicen representarnos (nominal, legal, electoral o a veces legítimamente) por más que no lo hagan y por más que el modo que imponen para que los elijamos no sea (abierto, plural, libre, etc) lo que dice ser. La pasión futbolística, tiene sus representantes de hecho, que son ni más ni menos que los tipos que le ponen “calor y color” a la tribuna, que le ponen música y olores, por más que esta deba nutrirse, cada tanto, de actos violentos y sanguinarios e irracionales. Acaso un estado ausente que deja morir de inanición (desnutrición) en el desamparo de la inseguridad o en la desolación de su opulencia e hiperpresencia en sus administradores, al costo de su retiro en la prestación de sus obligaciones, ¿no es tan o más criminal que las barras bravas?. Se debería crear un padrón de hinchas y elegir a nuestros representantes de la pasión, es lo único en que difieren de los políticos.

La renuncia de Sanz, la preocupación de Colombi.

La suma del poder público, le fue entregada en forma soberana, casi sin darnos cuenta al Presidente electo, quién apenas en horas en tal condición, prescindió de entregarles espacios en el poder, a sus dos principales socios (sea por renuncias o convencimientos de estos) y se quedó con el manejo del club de fútbol que presidió, la ciudad de Buenos Aires, la Provincia y la Vicepresidencia, todo por intermedio, de interpósitas personas, formadas, nucleadas y tuteladas por él, como muestra de que ha sido un hombre subestimado hasta hace minutos atrás, durante gran parte de su vida, cuando en verdad, demuestra tener una concepción muy intensa del poder, disimulada en buenas y nuevas formas, en amplitudes y diálogos, que de ningún modo implican concesiones, cesiones o regalos. Desde Corrientes se informó del viaje del Gobernador para hablar de posibles obras (cuando el Presidente lo aclara que ni siquiera sabe cuántos dólares quedan en el central, mire si estará en condiciones de hablar de obras…) que es el eufemismo utilizado para ir en búsqueda de un botín político, pensado a la vieja usanza, de acuerdo a las claves de antaño, que se toparán con un Presidente que probablemente les exprese preguntas incómodas (El único distrito gobernado por alguien de Cambiemos, ni siquiera electo, sino en el poder real, en donde se perdieron todos los turnos nacionales) y les haga sentir que no habla sus códigos, ni los necesita, políticamente, tanto.

¿A quién o quiénes representa el Senador Roberto Miño?.

Hace dos años nos preguntábamos quién era. No por nada particular, dado que como todos y todas, no había atravesado ninguna interna para que lo depositaran en el lugar de lo lista que lo ungió como Senador. Averiguando un poco y tras varios enojos siempre con el mensajero, desde sus huestes, nos dijeron que era médico, sanitarias, rural (una hermosa historia personal, una especie de Che en sus comienzos) pero que está característica de Galeno, no fue lo que lo consagró. Su vínculo, casi indiscernible con el entonces Senador y hombre fuerte del Peronismo Fabianista o el añadido a la Renovación (Rubén Bassi, quién lo hizo político a su primo Gerardo, actual Intendente y Presidente del Pj provincial, enfrentando, ni bien tuvo poder, a su hacedor y a varios más, que mientras la gran mayoría de sus compañeros, pintaba y pegaba afiches por un puñado de votos, el profe en el mejor de los casos enseñaba a gurises a cómo hacer una bandeja en el club unión…) fue lo que lo ubicó en una banca en el Senado. Años después y casi amigablemente ciertos medios se asombran del parecido del Senador con Pinino Más (un jugador de futbol) y van descubriendo que ejerce su representatividad con el sector al que le debe algo más que los cientos de miles que gana al mes. Como debe ser, o acaso ¿debemos seguir creyendo que los legisladores representan a quiénes los votamos? si ni siquiera sabemos quiénes son, ni cómo llegan donde llegan, menos podríamos pedirle que hagan algo en nuestro favor.

Las tetas que vos tapas, son los penes que deseas.

Cómo si Corrientes no tuviese sus entramados, político-jurídico-policiales, como para entretenerse en el estío previo a lo electoral (en donde en verdad está todo casi resuelto, sólo la elección obligada que tendremos que hacer entre uno y otro de los representantes de las facciones que se detentan el poder), apareció el tetazo. Digno armado de prensa (la de las mujeres que se entetaron en una playa bonaerense, cosificando los famélicos cerebros de los policías que obviamente iban a reaccionar, reaccionando como reaccionaron, para que todos hablemos de esto, lo cual en el fondo está bien) de quiénes habitan grandes urbes, desde aquí, siempre hemos tenido esa relación histérica (en homenaje a este sexismo de creer primero que la histeria era propia y única de las mujeres, de hecho significa útero en griego, a seguir considerando tal afectación psicológica como el ámbito natural de las féminas) con la metrópoli. No nos gusta nada la capital, pero la emulamos, la queremos engrampar, haciendo algo parecido a lo que hacen, pero con nuestra particularidad. El tetazo, digno grito de una perspectiva de género, no se descontaminó de esta otra gran dolencia, estructural y puebleril, de emular, de seguir cabeza abajo, como ovejas dóciles, al pastor de la porteñidad. Un hecho que tendría que haber pasado, como una manifestación natural, se transformó en una polémica social, favoreciendo, seguramente a los mismos que las chicas entetadas critican, la cultura machista y paternal.