POLíTICA   22 de octubre de 2018

Estalla la interna en Cambiemos-Corrientes.

Las fricciones que se evidenciaron públicamente entre un senador provincial y el presidente del deliberante capitalino, presagiaron lo que siempre fue un secreto a voces. Eduardo Tassano, y desde el 10 de diciembre pasado, su equipo, su gestión, no tienen la anuencia del corazón del poder central, quién ya le adelanto meses atrás, mediante declaraciones públicas del senador al mando del ejecutivo, que tendría como rival, al ex intendente y arrepentido (políticamente, claro está) K, Camau Espínola, dentro del mismo espacio político, del que el doctor corazón hubo de ser catapultado a la intendencia capitalina, la cual es atacada (en términos mediáticos) desde las mismas usinas en la que se floripondea la gestión delegada a cargo del Dr. Valdés.

En su media concepción política-lingüística, el dos veces, perdidoso candidato a gobernador, salió, por los medios del oficialismo provincial, como pocas veces, a ser determinante y claro, en su actual posición política. Se arrepintió de su militancia nacional y popular. Tal como si fuese una víctima más del pistolero que oficia de juez en Comodoro Py, el medallista olímpico, se muestra como un arrepentido de su pertenencia al Kirchnerismo y desafía la lógica conceptual; Señala que Cristina es un capítulo terminado y que como en la vida (sic) se debe mirar para adelante y no para atrás. Sí el senador nacional aplicase la misma lógica para sí, también él debiera asumirse como un capitulo terminado, o al menos que debe poner seriamente las barbas en remojo, tras dos estrepitosas caídas. Sin embargo, nada, el mismo discurso “aire y sol” de que está todo bien, el viento huero de la palabra hueca, que antes le sirvió a Cristina y que ahora pone al servicio de Ricardo.

La verdadera cuestión política, es esta misma, la grieta en Cambiemos Corrientes, que es una réplica de la grieta en el oficialismo nacional.

El principal objetado, tal como lo fue desde el momento en que gano, en junio del año pasado, es el jefe comunal de Corrientes Capital. Al doctor no se le perdona el provenir del espacio del “arturismo” ese experimento extinto del radicalismo provincial, del que abjura no repetirá Valdés, quién tampoco tendría deseos de hacerse con el poder real, sino simplemente  respirar  la vanagloria del poder simbólico, de pasearse arriba de la carroza, como las bastoneras que son conducidas en el carnaval.

No se las tiene fácil el actual jefe comunal capitalino,  a quién lo pretenden, apagar, con fuego amigo desde el inicio de su ascenso político.

El ponerlo al senador nacional, y ex intendente, como la contra cara, de aquella gestión que despilfarraba asfalto en épocas de vacas gordas, mano a mano con el gobernador o el delegado a cargo, no es más que la muestra tajante y fehaciente, que la campaña electoral ya se inició.

 

 

 

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