POLíTICA   6 de julio de 2018

Dos años bien valen un peronista.

Tal como esgrimimos como posibilidad política, desde estas columnas, el transcurso del presente 2018, acrecienta tal hipótesis. Que el año próximo, en la presidencial, retorne al poder central el peronismo en alguna de sus variantes, va siendo, más una probabilidad, que una posibilidad, que crece al ritmo de los índices económicos, inflacionarios y financieros que agitan un malestar social que probablemente se traduzcan en un resultado negativo para cambiemos a nivel nacional. El problema para Corrientes, sería que se rompería la alineación astral de muchos municipios, como el capitalino, el goyano y otros tantos más que bajo el rezo de “Nación-Provincia-Municipio” creyeron construir un manto sagrado por cuatro años. Sin embargo, esa frazada, podría acortarse a la mitad. No son pocos, los hombres políticos de cada gestión municipal, que empiezan a analizar el convocar a sus respectivos gabinetes, a hombres vinculados al peronismo, para que en caso de que se dé tal posibilidad, de que el peronismo nacional retorne al poder, tenga desde hace tiempo, alguno “propio” que les sostenga las carpetas de obras y gestiones ante lo que sería una gestión de otro signo político.

Cuando lo obvio es tal, la única manera de camuflarlo es no hablar de tal cosa, distraer la atención, para que otras cosas sucedan. La historia táctica de hacer pasar un elefante blanco, llevando cientos de ellos y que una situación extraña, pase a ser normal, por la normalidad de la extrañeza.

Necesitamos, desde el peronismo y más allá de él (es decir para que Cambiemos tengo menos obstáculos institucionales o en su defecto sí le toca perder una elección, los problemas estructurales continuaran), entender que son tiempos, a nivel internacional sobre todo complejos, en donde hasta la democracia será una y otra vez cuestionada, por sus no tan logrados resultados. La hora de la concordia, debe formarse mediante hombres con perspectiva, con filosofía y con sentimiento inclusivo, tendiente a la acción social, a la equidad, que puedan comprender y entender que la última etapa de lograr mayorías circunstanciales, mediante la confrontación, la disputa agonal, la profundización de las diferencias, requiere ahora, cicatrizar aquello que nos condujo a pobreza y exclusión.

 Es decir, desde las hipótesis electorales de 2019, a todos los intendentes de Corrientes, como al propio Gobernador, se les romperá, se les hará añicos, el paquete sagrado de la alineación de Nación-Provincia-Municipio. Es decir una cuestión partidista, podría transformarse en una cuestión institucional. En caso de que esto ocurra, y por más que nos guste o no, sí es que ocurre, los gobiernos seguirán su curso.

Los intendentes, como el gobernador, en caso de que entiendan de “sustentabilidad política” de diversidad, no sólo sexual, sino ideológica, bien podrán empezar a buscar entre sus aliados o amigos  peronistas, para ponerles una ficha con sus proximidades con hombres del peronismo nacional, que hoy tal vez sean, gobernadores lejanos, pero que dentro de unos meses, podrán ser, quienes tengan en sus manos, en sus firmas, el aprobar la continuidad del segundo puente, del puerto, de la costanera sur y de tantos proyectos, que se empezaron a construir desde la actual alineación. En tal momento, tal vez ese Presidente, pregunte a sus asesores: ¿Este intendente radical, o de cambiemos, de Corrientes, tiene, puso o tuvo algún gesto con algún peronista, antes de que lleguemos acá? Lo que le respondan a ese Presidente peronista, en ese entonces, se estará escribiendo estas semanas en distintas municipalidades de Corrientes, que bien podrían ser más sustentables o previsores, políticamente.

 

 

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