ACTUALIDAD  13 de junio de 2018

El blockchain y su relación con las criptomonedas

Entre tantas palabras que se manejan de manera cotidiana, cual si fueran parte de los vocablos de moda, que tienen relación directa con la nueva era tecnológica en la cual nos hallamos inmersos, aparece en el horizonte en este último tiempo el Blockchain, o también conocida cadena de bloques o cadena articulada. Concepto que fue aplicado por primera vez en el 2009, como parte de Bitcoin.

Por Mario Ramon Duarte 

Esta nació como un actor secundario en la revolución del Bitcoin, ya que se trata de la tecnología o el sistema de codificación de la información que esta por detrás de la moneda virtual y que sustenta toda su estructura. Debido a ello pronto se percibió el potencial que tenía por sí misma, y la cantidad de aplicaciones que permite en otras áreas más allá de las transacciones financieras, como la administración pública o la internet de las cosas.

Esta cadena de bloques es una estructura de datos, en que la información contenida se agrupa en conjuntos, de allí el sinónimo “bloque”, a los que se le agrega metainformación relativa a otro bloque de la cadena anterior, en una línea temporal, de manera que, gracias a las técnicas criptográficas, la información contenida en un bloque, solo puede ser repudiada o editada modificando todos los bloques posteriores.

En la mayoría de los casos, los datos que se almacenan en esta cadena de bloques se suelen utilizarse normalmente en transacciones de características financieras, pero no es obligación o algo estricto de que ellas sean así, por eso decimos que lo que se registran son cambios atómicos del estado del sistema.

El Blockchain es un término que plantea una gran revolución, no solo en la faz económica, sino también en otros ámbitos; por eso creímos conveniente, como hace tiempo, seguir en esta senda de la difusión, conocimiento y sobre todo la enseñanza de todas estas nuevos conceptos que ya están entre nosotros y forman parte de nuestro día a día, sin que en muchos casos nos diéramos cuenta o estemos al tanto de toda sus ventajas como así también, sus partes endebles. Para eso no basta solo saber qué es, sino también es menester conocer su funcionamiento, y cuál es esa famosa revolución que propone esta cadena de bloques.

El ejemplo más claro y que se repite con mayor asiduidad, es el caso, cuando se lo compara con una transacción clásica entre clientes de una entidad bancaria, donde un sujeto deposita en la cuenta de otro sujeto un monto de dinero y el intermediario entre estos es el banco, es decir que ni un sujeto ni otro tiene control sobre ese proceso, sino que es el banco quien tiene control sobre el mismo. Es justamente ahí donde entra en acción el Blockchain o bloque de cadenas, eliminando todo tipo de intermediarios, descentralizando la transacción. Es decir el proceso pasa a manos de los usuarios y ya no depende del banco, y son los usuarios quienes se convierten en un enorme banco con miles, millones de nodos, en el que cada uno se convierte en participe y gestor de los libros de cuenta del banco, resumiendo son los usuarios quienes toman el control del proceso.

Todo este proceso vendría a equivaler a un enorme libro de cuentas en la que los registros (los bloques), están enlazados y cifrados para proteger la seguridad y privacidad de las transacciones. En otras palabras una base de datos distribuidas y seguras (gracias al cifrado, característica que lo hace único) que no solamente se lo puede aplicar a una transacción económica, sino que también es aplicable a cualquier otra. Otro de sus requisitos importantes, es que esta cadena de bloques, debe contar con varios usuarios o también denominado nodos, que se encarguen de verificar dicha transacción.

Los bloques, conjunto de cadenas de transacciones confirmadas e información adicional que se han incluido en la cadena de bloques, que se generan no solo con los nodos, que son un ordenador/chip conectado a la red Bitcoin, utilizando un software que almacena y distribuye una copia actualizada en tiempo real de las cadenas en bloques. Por eso cada vez que un bloque se confirma y añade a la cadena se comunica a todos los nodos y este se añade a la copia que cada uno almacena. Otro de los que conforman la cadena de bloques son los mineros, considerados ordenadores/chips dedicados que aportan poder computacional a la red de Bitcoin para verificar las transacciones que se llevan a cabo.

El potencial que alberga esta tecnología denominada Blockchain es realmente enorme, de allí que varias personalidades del sector tecnológico y financiero, han colocado el Bitcoin y la cadena de bloques a la altura de la industria del ordenador personal y de internet, aunque recientes informes de consultoras mundiales, no dudan en afirmar que el Blockchain es diez veces más grande que internet.

Ahora bien, sin lugar a dudas es verdad que el ámbito donde revolucionó y revoluciona esta nueva tecnología es el ámbito financiero; pero ¿es sólo en éste donde revolucionará o ya existen otras que están viendo la posibilidad de utilizarlo? La respuesta es sí, mencionaremos tres ejemplos: uno de ellos son los servicios de almacenamiento en la nube, como Dropbox o Google Drive, son centralizados y al usarlos estás confiando en que un único proveedor responda por los datos que almacenas en él.

Otro caso son las patentes/registro de propiedad, que son unos de los primeros servicios no financieros que se le ha dado a la cadena de bloques, es la inclusión de información encriptada dentro de las transacciones. Para el voto electrónico, además del coste altísimo que tiene organizar esta infraestructura, también se han probado miles de sistemas de votos electrónicos que han sido incapaces de resistir ataques de hackers (recientemente los hemos visto en la elecciones que se realizaron tanto en Rusia como en Colombia, donde los hackeos fueron contados por miles, y en el país hermano de Latinoamérica, dichos ataques lograron perforar los sistemas de ciberseguridad, atrasando el escrutinio e incluso borrando datos del acto eleccionario). Una solución sin dudas a ello, no dudan en decirlo los expertos, es esta cadena de bloques, que permitiría múltiples ventajas como un sistema en que la identidad de los votantes estuviera protegida e infalsificable.

Tampoco podemos olvidarnos de la contribución que puede hacer esta nueva tecnología a la gobernanza, puesto que con el Blockchain, cualquier ciudad o gobierno de la misma podría reflejar el estado de sus cuentas en tiempo real, beneficiando de esta forma a la transparencia del mismo.

Por último, queremos dejar sentado que, aunque esta nueva tecnología llegase a cumplir con todas las expectativas que está generando en el mundo actual, y sobreviva a las múltiples trabas, que nacen y se reproducen por mil a cada instante, sin embargo siempre hay quienes utilizan la tecnología para sembrar no solo el terror, sino también la corrupción. No obstante, con el Blockchain se podría introducir un nivel de democracia y objetividad en el mundo digital hasta ahora inaudito e inalcanzable en el mundo físico. Y más allá de este pequeño aporte sobre esta nueva tecnología, no hay que olvidar que el Bitcoin está en permanente evolución y al mismo tiempo la tecnología Blockchain. La dinámica de este sector hace que cada semana aparezcan nuevas soluciones, integraciones y novedades, que no paran de llevar a esta tecnología a nuevos niveles.

Hay un nuevo mundo que cotidianamente se inserta en nuestras vidas a cada instante, que ya está entre nosotros, y el más grave error en que puede incurrir una sociedad es no estar a la altura de las circunstancias, cuando una nueva tecnología como el Blockchain golpea a las puertas de nuestro futuro.

Dr. Mario Ramón Duarte, Abogado, Juez de Faltas – Corrientes – Argentina; Especialista en Derecho Municipal de Faltas y Contravencional; Investigador/Consultor Seguridad; Integrante Equipo Dossier Geopolítico/Cees.

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