POLíTICA   15 de mayo de 2018

Carta abierta a la Doctora Elisa Carrió

Estimada doctora Carrió, le escribimos esta misiva pública, dado que cómo usted, bajo el testimonio de su infatigable lucha, sabe, tal vez, mejor que nadie, en este rincón del norte argentino, dios como fuente de toda razón y justicia, nos brinda una oportunidad acabada, para que seamos personas de bien, que contribuyamos a la construcción de lo público, desde principios republicanos, ejerciendo ciudadanía.

Mediante el espacio político que usted conduce en todos los órdenes, real, simbólico e imaginario, en Corrientes capital, se logró la representación de tres concejalías, en distintos como continuos turnos, dos recayeron en la misma figura y el restante, en otro sujeto, provisto de masculinidad. Como expresión respetuosa o incluso vanguardista que fue su apostolado político, en Corrientes, sin embargo, la mujer sigue relegada, sin siquiera cumplirse el cupo femenino, o cumpliéndose en su aspecto jurídico-legal, más no así en el real, que tal como se lo narramos, estampa este número concreto y doloroso, de tres cargos de concejales, tres hombres y cero mujer.

El concejal reelecto, no llegó a asumir su segunda banca. En una clara, como dolosa, acción, camuflada en esos ordenes antiguos de la “vieja” política, se alegó, que se accedía a un cargo en el ejecutivo municipal, estafando a la ciudadanía que depositó su voto, en quién encabezara la lista a concejales más votadas de toda la ciudad.

La bandera de “la dignidad vence al poder” iba demostrando cada vez más, que hubo de ser utilizada por pingues carteristas de la ilusión pública. El concejal reelecto no asumido, se hizo cargo de una cartera en el municipio capitalino, en donde como primera medida, insertó a cuanto familiar pudo, como para abonar la tesis que lo suyo, con su partido o expresión política doctora Carrió, no fue más que un postureo, un constante abrir y cerrar pestañas, para engatusar con un blanquecino rostro muy típico de los privilegiados habitantes del centro correntino, a cuanto tuviera enfrente, para desperdigar los más bajos instintos de las prácticas más recriminables y abyectas de la lujuria política, contra la que usted viene combatiendo, encarnizada como apostólicamente, doctora Carrió.

Finalmente, y como si fuese poco y esto no alcanzase para que tome algún tipo de acción, ejemplificadora desde lo moral, el hombre en el cargo, se encarga, de realizar una campaña publicitaria, en un año no electoral, en donde se da a conocer su página web (más no así como esta se financia, entre tantas y sugestivas irregularidades), en que se lo muestra pidiendo el voto a la ciudadanía, para el cargo de concejal, al que no asumió, agachándose, tanto como él y con ello, agachando a sus votantes, para atesorar una cuota mayor de poder.

Usted, que se declara admiradora de Evita, doctora Carrió, sabe que nada positivo para una comunidad se construye desde sentirse o pararse desde las antinomias. Este señor, al que usted, angeló y empoderó, se jacta de ser anti-peronista, persiguiendo, como en los tiempos de la caza de brujas, a trabajadores municipales que hubieron de tener algún vínculo político con la gestión política anterior, de otro signo político.

Llévelo, como hizo con Sánchez, al mejor equipo de los últimos 50 años, pida por él, como lo hizo con Perez, empapelo en los conceptos de Arendt, o prívele de que en su nombre y de los que hemos creído en sus principios, señores como este, hagan todo lo contrario a lo que prometieron en campaña y desnuden, una vez arropados del poder, de sus más funestas como execrables intenciones, transformándose en cabales muestras de lo más ruin de la condición humana.

 

Hugo y Fabián, votantes de la coalición.

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