POLíTICA   10 de abril de 2018

El anticolombismo en formación.

Sí bien es de manual, que no se reconozca que la política se construye a partir de antinomias y que en tal caso hasta, se tenga como toda una corriente de pensamiento (la agonal) que pregona esta mismo, no deja de ser cierto que es casi un movimiento inercial, que luego de años de qué el poder anida en un solo sector o en una sola mano, el paso del tiempo, acumule, casi naturalmente al otro lado de la vereda, toda la energía, humana y por ende política, para que ese poder, cambie finalmente de sentido. Así sucedió en Corrientes, a comienzos de la democracia cuando el pacto, fue destruido por dentro por intermedio del antipactismo, más luego lo sucedido con Tato y el Antitatismo prevaleciente y triunfador. A nivel nacional sucedió con el Kichnerismo y naturalmente es lo que se debatirá en Corrientes en los próximos meses, la gran incógnita que se develara en este transcurrir es el lugar en que decida estar el gobernador Valdés. Sí del lado de la democracia, de la alternancia, de la institucionalidad y de los principios democráticos, o del lado del personalismo, de la angurria que todo lo devora (hasta los propios hijos) y que perpetúa con ello los males insuperables y estructurales de nuestra provincia para pocos en donde anidaría la tierra sin mal.

 

No se trata de malos o de buenos gobiernos, tampoco de las intenciones de los gobernantes, podemos pecar de sintéticos, pero quizá el arte de la gobernanza no sea más que el construir determinadas formas en ciertos procesos.

El colombismo, llamado de tal forma por la figura gravitacional del hombre-eje en cuestión, lleva 20 años (sí se cuenta desde la intervención federal que dio inició al fin del tatismo e inicios del colombismo) en el manejo político-institucional de la provincia. Un hombre, de los fuertes de la alianza ECO (nombre que electoralmente aglutina el reservorio del poder de Colombi) recuerda de tal forma como se construyó y se sostuvo en sus primeros tiempos esta alianza política y social que lleva dos décadas al frente del manejo de los destinos de la correntinidad: “Cuando discutíamos mucho y parecía que no llegaríamos a un acuerdo, poníamos un cuadro de Tato y nos decíamos, sí salimos de esta reunión peleados, vuelve el de la foto”…Así de gráfico, de real, de contundente como de taxativo.

La paradoja del poder, le enrostra al gobernador Valdés su fuerza furibunda. O inicia un período, en donde a partir de él (es decir hasta con chances de tener dos mandatos) pero lejos de Colombi, invierte el plano inclinado que en caso de no advertirlo terminará con el propio gobernador (incluso en el lodo que propone un poder judicial siempre a la espera del que deja de tener poder para ir por sobre él), o queda como el comando simpático, risueño y bonachón, el otro yo de Colombi, a riesgo, de que en 2021, cualquiera que concite la energía del “anticolombismo” sepulte esta forma de entender y concebir la política y envíe al gobernador Valdés al sótano de los recuerdos, como uno de los pocos gobernadores que habiendo tenido la posibilidad de hacer tanto, se quedó como el botón anti pánico del último de los caudillos, de un período que en el país como en el continente, ya ha terminado hace rato.

 

 

  Por Kaiser Sosa.

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