ANÁLISIS  13 de febrero de 2018

Políticos correntinos entre los más destacados del país.

En un análisis parcial del relevamiento que está siendo llevado a cabo en el marco de la constitución del “Índice Democrático Argentino” por parte del Centro de Estudios Desiderio Sosa y una red de organizaciones afines, informaron que la imagen de los políticos (engloba tanto integrantes del ejecutivo como legislativo, la percepción global y ciudadana acerca de sus mandantes) en la Provincia de Corrientes, es ostensiblemente mayor, no sólo en la región, sino a nivel país general. A partir de estas primeras aproximaciones, que no constituyen resultados definitivos (los mismo estarán, tabulados y analizados a mediados de año) se realizaron las siguientes lecturas políticas que permitirían entender estos números posibles.

La política en Corrientes constituye un sistema político que más allá de sus complejidades, sobre todo estructurales (elevados índices de pobreza) no brinda para la percepción ciudadana, la perspectiva de un sistema único de gobierno, de partido o de alianza, pese a la continuidad del esquema gobernante, a diferencia de lo que ocurre en provincias tales como Formosa, Santiago del Estero o Tucumán.

Inserta en la región Litoral-NEA, Corrientes a diferencia de su vecina Chaco, no posee una conflictividad cotidiana, reiterada y compenetrada con el paisaje político-social, tal como sucede en otras grandes urbes y capitales provinciales. La política aún mantiene, conserva, los estamentos básicos, el tejido primigenio de una sociedad, que más allá de sus lógicas tensiones, se mantiene pacífica y pacificada más allá de sus inequidades estructurales.

Tal como sucede en el resto del país, el poder más objetado, cuestionado, y desconocido por parte de la ciudadanía es el poder judicial. Al mismo se le objeta incluso, su propia finalidad de impartir justicia. Los índices de desacuerdo, en su conformación, como de desconocimiento en su conformación son tanto alarmantes como desesperantes (superan el 85% en la mayoría de los distritos relevados).

La consideración que posee el correntino con respecto a su poder legislativo, es holgadamente buena, destacando el valor y conocimiento que obtiene desde ciudades con menos de 100.000 habitantes. Ciertos líderes parlamentarios, llegan a tener incluso mismos niveles de aceptación y de buena imagen que jefes comunales de lugares populosos.

La asimilación de la disputa política, entre las diferentes versiones, como cruzadas, de oficialismo y oposición, son observadas dentro de un campo razonable, de diálogo, de contraposición de ideas y nunca como una trinchera de guerra, en donde puedan intervenir aspectos venales, personales o pasionales que transformen una disputa política en un enfrentamiento.

La perspectiva del ejecutivo, a nivel gobierno provincial, es marcadamente positiva, resultando imposible realizar una lectura general de los distintos municipios, muchos de los cuales han iniciado periodos de gobierno nuevos o recientes, que son imposibles, como disimiles en su evaluación o percepción ciudadana. De lo que se puede afirmar sin embargo, es que la categoría “Intendente” es el primer eslabón que el ciudadano establece con la política, generando a partir del mismo, y a diferencia de otros y variados, lugares del país, un pacto primigenio de confianza, que en todo caso, se puede horadar o percudir, no tanto porque el intendente licue tal contrato de confianza, sino por las responsabilidades de gobierno que pueden exceder sus obligaciones naturales.

Una de las demandas, más expresas, como notorias y reiteradas, por parte de la ciudadanía correntina, se expresa en la demanda de mayores canales institucionales de participación, como la necesidad de que la política, es decir los políticos, sus integrantes, no conformen círculos endogámicos, nepotistas o cerrados del manejo o la administración del poder.

La valoración que hasta no hace mucho tiempo atrás se poseía con respecto a la necesidad de nuevos integrantes de la política, “outsiders” provenientes de campos de la celebridad (música y deportes), va dando paso a que los nuevos integrantes u otros integrantes de lo político, posean u ostenten, valor agregado, prestigio, conocimiento demostrable de la política, sea como arte, como ciencia y como práctica, y no solamente el sucedáneo, la manifestación de ser tan solo un rostro, conocido y agradable, para tiempos de campaña electoral.

 Tal como se informó, el estudio, aún en pleno relevamiento de información, ha sido analizado, mediante un corte parcial de ciertos datos, muestras e investigaciones que se vienen llevando a cabo desde fines del año pasado, en el marco de la constitución del índice democrático, una práctica implementada, establecida y trabajada, por el Centro de Estudios Desiderio Sosa, con el acompañamiento de otras y diversas organizaciones afines.

 

 

Por @Centrodesiderio

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