ACTUALIDAD  8 de enero de 2018

Proponen la Constitución del Índice Ciudadano. (Por Centro Desiderio Sosa).

“El PIB (Producto Interno Bruto) no refleja la salud de nuestros hijos, la calidad de nuestra educación, ni el grado de diversión de nuestros juegos. No mide la belleza de nuestra poesía, ni la solidez de nuestros matrimonios. No se preocupa de evaluar la calidad de nuestros debates políticos, ni la integridad de nuestros representantes. No toma en consideración nuestro valor, sabiduría o cultura. Nada dice de nuestra compasión ni de la dedicación a nuestro país. En una palabra: el PIB lo mide todo excepto lo que hace que valga la pena vivir la vida”. (Kennedy, R. Marzo. 1968).

En plena conformación e institución en diferentes democracias occidentales del Índice Democrático (ver; https://desideriososa.wordpress.com/2017/09/30/el-numero-de-la-democracia-el-indice-democratico-que-le-pondra-fin-a-la-incertidumbre-democratica/ ) la segunda instancia para forjar una democracia que atienda realmente a las demandas actuales y cotidianas de la ciudadanía, debe no sólo presentarse amplia, inclusiva y transparente, sino por sobre todo, atenta, predispuesta y solícita ante los requerimientos de la ciudadanía, que muchas veces en los ámbitos académicos, intelectuales como comunicaciones, son considerados, nimios, vulgares o hasta vergonzantes.

No es casual que tanto el sociólogo Z. Bauman en su libro “El arte de la vida” como el filósofo y comunicado, Durán Barba, J. en su libro “La política en el siglo XXI”, decidieran haber citado el párrafo que da inicio al artículo, en donde el  político norteamericano (asesinado tras haber triunfado en las primarias presidenciales democrátas) y hermano del Presidente JFK, expresa con claridad meridiana el divorcio que empezaba a agigantarse entre la política, tomada por una suerte de casta política que sólo hablaba en términos macro, generalísimos, como abstractos y aburridísimos, para esos otros a quiénes gobernaban y por los que se decían que hacían las cosas que estos terminaban por no entender.

Es paradójico, que todos los números como los del PIB y demás índices que señalan desde la cotización de divisas, datos estadísticos inabordables, contraposiciones de resúmenes y lecturas acerca de valoraciones bursátiles, disecciones industriales en términos numéricos o referencias laborales o porcentuales imposibles de determinar que reflejan con exactitud, haya copado el día a día de los medios de comunicación y con ello, supuestamente, confirmen de que es del interés de la gente, lo que reposa en los escritorios, o en las computadoras y teléfonos inteligentes delos funcionarios y políticos.

Está muy bien que estén en tales sitios, lo que debería ser revisado es que necesiten la confirmación, vía medios de comunicación, que tiene algo que ver con lo que a la ciudadanía le preocupa, le interesa, la moviliza y desea, como tan acertadamente expresaba Kennedy.

Resulta llamativo que desde aquel entonces, no se hubiera forjado una herramienta como la que estamos presentando, un índice, que junto al democrático, opere, articule, funja armoniosamente como un clivaje para que la democracia se constituya en ese padre, en esa madre, que garantice la posibilidad de libertad y de vida civil a la ciudadanía que gobierna y por la que vela.

El índice ciudadano, será el número, desde donde la política (en su significante que incluye a los que trabajan para ella, es decir los comunicadores) pueda tomar cabal conocimiento (y sin condicionamientos electoralistas o de prejuicios soci-antropológicos) de qué es lo que la ciudadanía está demandando como tal, que está añorando como colectivo difuso en el que se constituye y por donde pasan sus expectativas.

Por supuesto que recién a partir de estos datos, la política debe llevar a cabo, o mejor dicho, ajustar, profundizar o modificar sus políticas públicas ofertas, ofrecidas o en funcionamiento.

El índice ciudadano debe ser tomado como un diagnóstico, elemental y principal, pero nunca como un formulario a ser cumplido a rajatabla. Lo más probable es que no pocas consideraciones que se desprendan de ese número tengan que ver con aspectos que no sean del todo positivos (de acuerdo a la visión que se tenga de lo humano) para la sociedad misma. Esto mismo es el trabajo sustancial de la política, lo que la transforma en un arte, que se sirve de datos duros, estadísticos, probabilísticos o matemáticos.

La fórmula del índice ciudadano, variara en un cuarto de su totalidad en relación a los lugares en donde se lleve a cabo (se realiza por intermedio de un total de doce preguntas las cuáles solo pueden ser respondidas mediante tres opciones que arrojan distintos números) y las tres restantes partes permanecerán inalterables en el formulario tipo.

La institución del mismo, debe estar consustanciada con la implementación del índice democrático y las gobernanzas o instituciones que pretendan establecerlas deberán coordinar los pasos procedimentales que requieren para llevarlo a cabo, con éxito, probidad y profesionalismo.

A todos aquellos que tengan interés en esta herramienta, que consideramos indispensable para aumentar la calidad democrática, les solicitamos que tengan a bien comunicarse a los efectos de avanzar en los pormenores para su constitución.

 

Contactos para implementación, notas, ampliaciones y demás.-

WhatsApp: +54 9 379 439 9959

Centro de Estudios Políticos y Sociales. Desiderio Sosa.

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