ANÁLISIS  27 de diciembre de 2017

Los Pedros o los extremos del columpio en donde sostiene el gobernador la tensión del poder.

No será este un artículo laudatorio, ante los minutos que lleva Valdés en el Sillón de Ferré. No sólo iría en contra de todos los manuales de ciencia política (los que hablan de cien días de gracia, de “luna de miel” que se les debe otorgar a los administradores de ejecutivos para empezar a decir algo) sino por sobre todo se constituiría como una falta de respeto, a los lectores, al gobernador, a su investidura y por ende al pueblo de Corrientes o a la correntinidad. Tampoco, a decir de Asís, se precisa por estas tierras de un “Periodismo de Irigoyen” (parafraseando al concepto “Diario de Irigoyen” que el escritor extiende con sarcasmo y que le otorgaría, a su modo de ver, la prensa nacional al Presidente), tal vez pretenda alguno, regresar a la oficina pública de información o prensa, y está muy bien que para ello use las palabras, no sería un mal hábito que los gobernantes consideren a sus posibles funcionarios de acuerdo a este parámetro. En nuestro caso, le agregamos la reflexión o el análisis político, dado que sí se rompió la regla por alguien bien visto y considerado, nos habilita a que también lo hagamos, por más incluso que no creamos que sea la forma o la manera correcta, en nombre de lo colectivo y a las buenas costumbres, nos adaptamos a lo que se establece como positivo o aceptable.

Sí algo queda en claro en la arena política, desde la asunción de Valdés es el regreso a las primeras filas, o  mejor dicho al top tres, del Senador Nacional Pedro Braillard, al primer plano de la constelación política de ECO. Desde 2013, cuando dejaba la vice gobernación para ir por la intendencia capitalina que el líder del partido amarillo (el suyo el propio, además de ser un alter ego para los del Pro en Corrientes e incluso para la gran influyente Lilita Carrió que fue su docente en la facultad) no manejaba tanto poder (en tal elección asestó, después de la ucr, la mayor cantidad de votos al sistema político que gobierna desde hace más de década y media) como en la actualidad. No sólo uno, sino el principal de sus laderos,  se convirtió en Ministro, sino que orbitando el mismo concepto de la “seguridad”, el titular de la cartera a quién sucedió, se pasó al ministerio de coordinación y es el esposo de la diputada por el partido de Pedro Braillard. Tanto el ministerio para el otrora concejal, como el pase al ámbito más político del marido de la legisladora provincial ingresada por el Partido Popular, se hicieron oportunas declaraciones que eran “decisiones” tomadas por Valdés por el conocimiento y la valoración en relación a estos dos ministros. Tautología, tanto que solo se alardea de lo que se carece. En este caso, es innegable que el gobernador debe tener una excelente valoración de cada uno de sus ministros, como también es innegable, que estos dos en cuestión tienen relación directa, con el partido de Pedro, o con Pedro. Asimismo este, desde su rol de Senador de la Nación, viene edificando, y lo seguirá haciendo una relación no sólo institucional, sino también política con el Pro nacional, que a nivel provincial no tendrá ni en dos mandatos de Macri, un hombre de la mitad de talla de Pedro. La suerte de Pedro, estará en relación a sí el Presidente consigue en 2019 su reelección, convirtiéndose en el reaseguro para Valdés. Resuelva este lo que resuelva, que solo lo hará avanzado 2018 o en 2019 (es decir lo que algunos piensan, otros temen y otros desean, que rompa con Ricardo y que a partir de esto genere un  nuevo sistema político).

El otro extremo, en donde Valdés se hamaca en esta experiencia del poder, también lleva como nombre Pedro, pero se apellida Cassani. A diferencia de su par (con quién más el binomio de radicales en el poder, conforman el póker de ases de la correntinidad política) tiene en mente, como en deseo, el ser gobernador de la provincia, dado que aún no lo fue. Esto, naturalmente lo dispone a cierta distancia de Valdés, quién lo ve como un competidor próximo a cuatro años, a diferencia del otro Pedro, que por haber sido gobernador lo ve más como un reaseguro de su posibilidad de reelección incluyendo la ruptura con la vieja guardia. El problema, es que este Pedro, el goyano, la Hormiga, tiene ahora los votos que lo constituyen en el segundo partido más votado de ECO (potestad que hace tiempo atrás lo tenía el otro Pedro). Esta es la razón por la cuál y a regañadientes, los radicales al mando le deben dar a Perucho los lugares que este pide para sus hombres, sea en Provincia, en Capital o Ituzaingo.

Perucho sabe, que además de Valdés (rompiendo desde adentro ECO e instaurando un nuevo sistema político) es él, el único que podría hacer algo semejante. Posiblemente aún no haya tomado tal decisión, como tampoco sea tiempo para hacerlo.

En el mientras tanto, este Pedro, engorda a más no poder a sus hormigas, y debería empezar a incorporar a hormigas de otro color y pelaje, de hecho ni lento ni perezoso Valdés recibió a los liberales del sello en su despacho de mando, con la diputada Pereyra al Frente que por capricho personal le sacó la presidencia por unanimidad a Perucho, a riesgo de su vergonzante candidatura que cosecho su solo voto.

En términos del poder simbólico y por lo poco que lleva Valdés sentado, el haber “incorporado” a los liberales, es más un mensaje a Perucho, quien ya sabe que sí pretende obtener más votos no lo hará liberalizándose más, sino peronizándose (sobre todo) o recostándose por los valores ideológicos del radicalismo que Valdés en su afán pragmatista puede descuidar.

A diferencia de lo que se pensaba y creía, Ricardo tendrá un rol menos estratégico en estos primeros meses de Gobierno de su tutelado. En el fondo, que Valdés juegue el ajedrez político con los dos Pedros, que son miembros imprescindibles del sistema político en el gobierno, es una buena señal, más allá de como termine la partida y de quién haya jugado con blancas o negras.

En el fondo como podrá ver, esto también es un artículo laudatorio al poder instituido, de lo contrario tendríamos que estar fuera, tirando algo para entrar, sin embargo, hay formas y formas y muchas veces en los detalles se encuentra la diferencia.

      

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