POLíTICA   11 de julio de 2017

A Ricardo y al Mono, ¿Con bananas verdes? No…

“Es justamente debido a que las cosas son así que así son” Fichte.
“El que repite no dice nada, es decir, ni siquiera puede repetirse. El original debe prescindir de toda imagen: si no me encuentro en mí mismo, menos aún me encontraré en mi eco. Así pues, es necesario que uno mismo baste, por pobre que parezca o sea en efecto: pues la elección: se limita a lo único, que es muy poco, y a su doble, que no es nada. Eso es lo que expresa maravillosamente el lenguaje corriente cuando declara, sin prestar mucha atención, que uno no se puede volver a hacer” (Rosset. C. “Lo real y su doble”, Libros del Zorzal. Buenos Aires. 2016. Pág. 130).

Acaba de finalizar la elección provincial. El poder nunca ha estado en el pueblo, mucho menos en las calles, sino lo que se genera desde y hacia la expectativa, en términos lacanianos en hacer desear, en este caso al que vota la ilusión que estará mejor. Para ello, esta idea, este armado conceptual debe nutrirse de muchas aspectos, que necesariamente devienen en un proceso. Claro que muchas veces, algunos se topan con la oportunidad, de hacerse de buenas a primeras con ese poder en juego, pero es solamente una ilusión perversa, que hacen los que manejan las reglas de juego, para alimentar ese deseo democrático, de que se elige, de que algo se pone en juego.

Desafiar al poder, por tanto no es una tarea sencilla, ni mucho menos, propicia para aventureros, salvo, como ocurrió hace cuatro años, sí un poder nacional, se enfrente a uno provincial. También había sucedido en los `90´, sí es que se precisan semejanzas entre el macrismo y el menemismo, un candidato, no tan “outsider” por parte de la oposición provincial, peronista, en base a la oportunidad, a una gran contracción a las recorridas, en un elogio al optimismo (una especie de Sciolismo que también posee el candidato actual, el doble del goyano otrora candidato, propiciado por el motonauta que apareció de la nada, y termina en nada o en las tapas de revistas del espectáculo)  y en un aprovechamiento a una autoridad de tipo carismática a decir de Weber, licuó su capital político y de “San Filippo” como lo llamaban en la calles, terminó siendo mufa, yeta, para esa misma gente que semanas atrás significaba esperanza, fe y expectativa.

Es que así somos, de lo contrario no existirían ni las religiones, ni los psicólogos. Mucho menos los partidos políticos, y en estas tierras son de las más fecundas para los mismos, y paradójicamente, el principal a nivel nacional, el peronismo, se encarga de perder las mismas, desde el `73 a esta parte, consuetudinariamente. En este turno, las pierde antes de votar.

¿Qué otra variante que no sea la del alineamiento astral, tan ansiado, estereotipado (por los ahora opositores incluso), puesto en el escenario electoral como lo deseable, de Nación-Provincia-Municipio, estampado con un súper ministro nacional, bajo la batuta del Mono de Corrientes, puede prevalecer ante el electorado?

Algunos señalaron una suerte de operativo de prensa un rumor acerca de la renuncia del precandidato que se dice peronista. En verdad, lo mejor que podría hacer es arreglar la vice con el radical de eco-cambiemos, su padre, un conocido contratista de la obra pública en tiempos en que su hijo era jefe comunal capitalino, se restregará las manos, como para estar al  servicio de las obras del Plan Belgrano.

Alternancia de poder, en una provincia que no hace culto a la institucionalidad o la prolijidad de la política. Y en caso de que se la pretenda, es decir, llevar la discusión a tal lugar, se debe tener con qué. No se lo puede pretender, de buenas a primeras, cómo sí fuese un salto en garrocha, el arrojo de una oportunidad, el levantarse un día, salir de la vela y pretender, de buenas a primeras, cambiar la vida pública de un millón de correntinos dentro y del otro millón de correntinos fuera, porque se terminó una carrera deportiva o porque el patrocinante de turno, era en tal momento un gobernador poderoso que incidió para que deviniera el oportuno como devino; de un día para el otro y sanseacabó.

Así y todo, la vida le permitió la oportunidad, de contrarrestar ese gran poder que lo tutelaba, con el provincial. Estuvo cerca, manejo muchos recursos y demás aspectos que no vienen al caso mencionar, pero la cuestión es que, la ciudadanía, en ese supuesto elegir, fue interrogada en tales términos y no lo eligió.

Ahora cuatro años después, cuando, por los reveses del destino, el peronismo es sombrío (ni si viviera Perón sabría muy bien que hacer en este contexto), cuando todos los vientos son desfavorables, se pretende, nuevamente, casi caprichosamente, repetir esos alaridos, esa iteración de ideas monocordes que se sacan de un power point de un consultor y enfrentar todo un proceso que como todos, culminará y caerá, pero no en esta instancia ni de esta manera.

Tal como pereció el pacto Autonomista-Liberal, desde adentro mediante un hijo dilecto, que forjó un espacio político que sí tenía Norte, al reinar un breve tiempo, este cayó también, mediante socavamiento, desde adentro (desgracia mediante, fallecimiento de un sucesor, más luego enjuiciado el sucesor del sucesor). Al provenir el actual poder, desde el acabose que significó el 2001, por intervención, la vez que estuvo en riesgo, tan bien lo fue desde sus entrañas, hasta familiares. No se trata de adivinamientos, ni de ciencia, ni de pedantería sofista. La política es un proceso, que posee sus significancias y tiempos.

También se deben leer los vientos, pero para ello es necesario dedicarse, prepararse, formarse, tener una profunda convicción, un enorme deseo y traducirlo en el día a día, en todos los planos. Sí fuese porque a todos y cada uno se nos tiene que cumplir el deseo (por el hecho de desearlo y quedarnos en esa instancia deseante) que se nos antojase, estaríamos todos muertos. Ni a Belgrano se le cumplió el sueño de que tuviéramos como forma de Gobierno una Monarquía temperada, imagínese usted, siglos después termina como símbolo de una victoria política, casi sin enfrentamiento electoral, como en las monarquías…

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