CULTURA  3 de mayo de 2017

Conjunto San Martin, los sonidos del chamamé nuevo.

Todo parto es conflictivo, es una lucha entre la vida y la muerte, es una batalla por la primera bocanada de aire, todo nacimiento requiere de un proceso mezcla de dolor y sacrificio pero al final, todo nacimiento es un re-comienzo, el reloj se vuelve a cero, comienza a vivir. Es tiempo de un chamamé nuevo.

El pasado viernes 28 de abril por la noche, el Conjunto San Martin oriundo de la Ciudad de Esquina presentó su nuevo trabajo discográfico, el quinto desde su formación. Como acostumbramos no haremos aquí una crónica del evento sino que, vamos a compartir lo que dejó la velada más allá del espectáculo mismo, nos interesa el arte, los artistas en su calidad de tal, frente al público y haciendo arte.

El Conjunto San Martin lleva aproximadamente diez años de vida y cada día consolida su camino a la excelencia ejecutante, la composición musical y vocal, nos recuerda tal vez a los viejos cuartetos folclóricos de los años cincuenta, se dicen de raigambre montielera pero tal vez, están próximos a fundar su propia escuela la sanmartiniana, entre sus composiciones se vislumbran un abanico de influencias que se disparan sin censura, pasajes exquisitos una suerte de Call and response de punteos bluseros que se camuflan en un sapucay atragantado que a garrotazos contesta una acordeón que nos trae a Fats Fernández, un bajo dialógico que chamamecea como Stanley Clarke, hay algo nuevo surgiendo de las entrañas de una ciudad anestesiada que merece la atención de todos.

Sueño musiquero se titula el quinto trabajo de estudio, con catorce tracks siendo la mayoría de autoría de los integrantes, entre ellos, encontramos Tu Carta de Armando Nelli y Transito Cocomarola, Nelli es un esquínense talentoso y olvidado por la misma ciudad que lo vio crecer hasta el año 1940 cuando se muda a Buenos Aires con una tremenda carrera musical Armando Nelli es sin un duda un ejemplo a seguir, Conjunto San Martin nos lo regresa del mas allá y nos exhorta a no seguir enterrando el legado de los esquinenses.

Una nueva época se avecina en el chamamé, no solo por el aluvión de jóvenes que ingresaron e ingresan a ese mundo, la nueva época viene inscripta en nuevas ideas sonoras sin perder de vista el faro referencial que cada artista lleva consigo, Miles Davis solía decir que la música que no se mueve es música muerta.

Dos canciones descubren la intención musical del Conjunto San Martin, por un lado, Abuela Exequiela que cuenta la historia de una mujer que amaba su acordeón tanto que la llevo al hombre cuando partió a la otra vida. Exequiela fue la abuela de Raúl Alberto Zárate, uno de los integrantes del conjunto, mujer que sin dudas sirvió de guía para el joven musiquero. Por otro lado Che Fidel, canción que cuenta las andanzas de un gurí con Fidel, su fiel compañero canino con el cual acostumbraban a navegar juntos y un día cualquiera, por azar-destino la vida abandono su cuerpo terrenal. Fidel era el perro y amigo fiel de Nicolás Scofano, otro de los integrantes del conjunto. La razón suprema la veo en la obra del artista, y él la puede sentir como tal, solía decir Nietzsche, Cada vez que suenan los acordes de Che Fidel el acierto de Nietzsche se hace mas cristalino.

El arte musical como columna vertebral de una comunidad y sostén emocional para no desvanecerse en la tragedia del día a día está presente en Esquina como excepción y no regla, desde el primer up beat del Conjunto San Martin empezamos a sentir correr por la epidermis ese aliciente que todos precisamos para seguir. 

 

Por Carlos A. Coria Garcia

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