CULTURA  17 de abril de 2017

El Concepto de Justicia según Oscar Portela.

Entre las condenas del código de Hamurabi desde la arcaica Babilonia a las penalizaciones más sofisticadas - ejemplo inyección letal para pena de muerte en los Estados Unidos- existe solo un problema de “mise en escena” que separa el aparente acto de crueldad de la puesta en escena de muerte, minimizando lo que constituye la devolución de la reparación o condonación del acto de trasgresión social, (muerte, violación o robo) tras la apariencia de la ausencia del dolor físico y las torturas infligidas, de acuerdo a la perdida sufrida por el conjunto de la comunidad de acuerdo a la gravedad del daño cometido: sería imposible enumerar los actos de castigo y tortura ensayadas por la diversas culturas de acuerdo a la reparación exigida por el conjunto normativo de esta o aquella comunidad y la naturaleza de la penalización determinada por las mismas.


Es común hoy en la jerga del periodismo irreflexivo oír hablar de nuevas
formas de pacto social, o mejor aún parodiando a Rosseau de nuevas formas de
Contrato Social. En realidad las “comunidades” pueden aún prescindir de la
conformación de un Estado y es el Estado el que necesita de pactos sociales
o contratos sociales que se dan en el marco de una jurisprudencia
determinada, para así evitar la disolución de todo acuerdo de partes.
 
¿Como se da el Estado a si mismo una memoria que regule las relaciones
sociales cuando de constituir una maquinaria socio-deseante se trata? Ya no
se trata de “una comunidad arcaica, segura en sus “creencias”, con sus
jerarquías simbólicas y no maquinicas, sino de un aparato que debe funcionar
según las leyes de las operaciones entre el crédito y las acreencias para lo
cual el Estado debe poner a funcionar una memoria colectiva.
 
El Estado como maquinaria opresiva crea el contrato social en base al
crédito y la deuda como formas de someter al animal hombre gregarizandolo
mediante el cumplimiento de cualquier interdicto que sea cometido por este,
elevando la deuda y el castigo según los perjuicios cometidos contra la
sociedad.
 
Todo Contrato Social nace pues de un acto de violencia de un aparato estatal
que teóricamente consolida un Estado de Derecho. En la practica veremos como
la historia, considerada linealmente y según los preceptos éticos y morales
de una comunidad dada según tiempo y ámbitos culturales, se desmorona cuando
el hombre fijado como animal de razón por la filosofía griega,
constantemente reconstruye la interna conexión entre profano y lo sagrado,
con la finalidad de responder a su naturaleza más honda en la cual la
crueldad cumple una función simbólica constitutiva y la misma relación
Dioses y Hombres (sacrificios incluidos ) a tenor de una visión asincrónica
de lo histórico pone al hombre de la hipersofisticada razón consumada en
técnica a un paso de lo “subhumano” y no de lo inhumano, como querrían los
defensores de un nuevo Contrato Social.
 
PENALIZACIÓN Y VIOLENCIA
 
El Estado de Derecho es una excepción nacido de la violencia impuesta al
animal hombre: Jacques Derrida a escrito paginas definitivas sobre esto
resucitando en "Fuerza de Ley" la tesis benjaminiana de que la Ley es
impuesta a la sociedad siempre como acto de violencia.
 
Pero esta misma preceptiva filosófica fue la desarrollada por Nietszche en
su "Genealogía de la Moral", considerado por Deleuze como el más importante
ensayo sobre antropología social del siglo XX.
 
La moderna tesis de Giorgio Agambent de que la suspensión del estado de
derecho como forma de mantener la misma esencia del derecho, es pues, si no
inútil, estéril desde el punto de vista conceptual y formal porque ya toda
“ley” constituye en si un acto de violencia. Solo así se explica que el más
arcaico de los mitos- el de “justicia” como devolutiva del bien escamoteado-
siga constituyendo la misma sustancia de todos los códigos penales del
mundo.
 
Pues bien : si los largos procesos de tabuisación son los soportes que
evitaron por largo tiempo las trasgresiones la ley, los castigos por
transgredir o profanar la ley, sea esta de naturaleza divina o meramente
humana por más terribles que hayan sido se han mostrado a lo largo de la
historia - pena de muerte bajo torturas terribles , quema, empalamiento y
hasta emparedamiento de un ser humano vivo- estériles para evitar los actos
de violencia que llevan consigo el propio holocausto de la persona cuando de
motivos políticos se trata: (el terrorismo moderno, los antiguos
martirologios religiosos), motivos de fe, profanación o simplemente de
transgresiones a veces sicopáticas del orden establecido.
 
TOTEMISMO Y VIOLENCIA
 
Cualquier objeto que cause a la vez o retrotraiga a una escena primitiva de
violencia debe ser considerada, propia del totemismo: el tótem no es solo un
“objeto” creado para trazar la complicada cuadricula de aquello que no debe
ser trasgredido.
 
El tótem es esencialmente una fuerza primitiva encarnada a la que se debe
adorar porque resulta propicio a los deseos compulsivos del hombre atado a
la fuerza de ley.
 
En "El señor de las Moscas" el genio poético de Goldwin nos permite
reconstruir sin graves estudios etnológicos un periplo en el que se nos
muestra como el “hombre”-ese animal no fijado- (Nietzsche) , se halla hoy en
púberes a poca distancia de la crueldad carnívora y violenta del hombre
primitivo.
 
Arrojados por el hundimiento de un lujoso buque a una isla desierta y
abandonados a las fuerzas degradantes de la naturaleza un grupo de
estudiantes londinenses reconstruyen un orden social donde va a imponerse la
fuerza y la irracionalidad , sobre la fragilidad física y especulativa de
quienes niegan a volver a la magia de la adoración totémica (la cabeza de un
jabalí cazado como en tiempos primordiales) : la muerte y segregación del
más débil son las consecuencias de pocas semanas a la intemperie en las
cuales los paradigmas culturales de los estudiantes ingleses quedan barridos
por la fuerza de las cosas.
 
Se trata por supuesto de un alegato sobre el mal y la barbarie que dormitan
en el hombre pero el o los totemismos, arcaicos o hipermodernos, un Dios del
candomblé o una computadora son adorados del mismo modo fetichista y
utilizados para transgredir todo orden social basado en la fuerza de ley.
 
Recordemos el imperio de las motocicletas en la década del 50 y hoy la
vuelta a los tatuajes, (aros, ajorcas en narices y orejas etc., etc.) formas
totémicas de retorno a la pulsiones y re-territorialiación de cuerpo y deseo
(ambos manipulados por el mercado de un mundo que a pesar de todo constituye
un mapa o un engrama donde la fuerza de ley se impone también -
paradojalmente- fracasan, y en la cual los arcaísmos y la hipe racionalidad
, conforman un tejido en el cual se recicla la necesidad tanto de la
violencia sin razón - la trasgresión pura - o el automatismos de robots
miméticos tan ingenuos como mortales.
 
Esto que llamamos paradoja se denuncia como Sociedad de la Rivalidad
Mimética en la cual los deseos - antes secularizados- están librados a un
tipo de serialización en orden al consumo y la competencia, lo cual crea una
psicosis que serializa el mismo acto criminal.
 
Las sociedades a las que Michel Foucault a denominado disciplinarias y toda
sociedad lo es en esencia se han mostrado a lo largo de la historia
impotentes para desarrollar lo que el mismo filosofo ha llamado tecnologías
del yo que permitan una convivencia que erradique toda violencia y toda
punición del seno de la comunidad: Foucault escribe sobre la tan temida
razón de Estado.
 
Hoy la expresión Estado evoca “arbitrariedad” o “violencia”. Pero en aquella
época se entendía por ello una racionalidad propia del arte de gobernar
racionalmente.Por aquellos años, los últimos de su vida, Foucault escribe:
 
" Lo que asusta del humanismo es que presenta cierta forma de nuestra ética
como modelo universal para cualquier tipo de libertad. Me parece que hay más
secretos, más libertades posibles y más invenciones en nuestro futuro de lo
que podemos imaginar en el humanismo, tal y como esta representado
dogmáticamente de cada lado del abanico político: la izquierda, el centro,
la derecha".
 
El problema para los humanismos desde Nietzsche a Heidegger - quien es quien
fue más lejos de cara al futuro y para el mismo Foucault- , es que se da por
contestada ya ciertas preguntas sobre las cuales reposa su ansiedad de poder
(saber) que es el hombre: que es el poder, cual es la esencia de la técnica.
 
En términos kantianos que puede el hombre. Y si el hombre como Yo, sujeto,
identidad no está ya y todo tribunal trascendente se ha borrado del
horizonte, ¿con que “derecho” y en nombre de que tribunales se aplican las
distintas formas de castigo para que aquello que fue substraído
agresivamente pudiese ser devuelto a la sociedad por medio de la punición
violenta?
 
Pero lo que Foucault denomino tecnologías del yo han quedado retrasadas
frente a la colonización de las pulsiones de los sujetos por medio de las
técnicas de la comunicación en el mundo de hoy: el mismo panóptico
benthamiano en el que basó todavía su vía de visibilidad absoluta del sujeto
castigado a desaparecido bajo el volcán en erupción de otras formas de las
tecnologías del yo que paradojalmente crean violencia a partir de la
pasividad absoluta de un sujeto “espectral”- (el asesino serial )- casi
virtual, el hacker que inventa modos de estar sin estar con el “otro” en
medio de la noche de una pc, la visibilidad ya “absoluta” de estos fantasmas
mediante formas refinadas de detección de los emisores de mensajes y la
revisión de estos - emails, mensajes de texto de teléfonos celulares - etc.-
en manos de un hermano omnipresente :las nuevas formas del Estado forman el
tejido del poder mundial más allá de los Estados Naciones.
 
En éste sentido, George Orwell en “1984” fue más lejos que muchos filósofos
cuando sofocó toda rebelión de cualquier pulsión deseante aplastándola por
la mirada omnipresente del Dios de la técnica: ya no había afuera y adentro
sino esclavos que no podían revelarse allí, en esa "cave" (cueva)
platoniana” donde solo los censores descifraban cualquier tipo de mensaje
emitido a un prójimo.
 
Sin embargo tampoco la ficción a llegado en la realidad tan lejos. A la
violencia de la técnicas de la comunicación se contesta con las mismas
formas de violencia: el afuera y el adentro social se a escurrido de las
cárceles y los estos mismos grupos apartados de la sociedad en las cárceles
han puesto en jaque el sistema reconstruyendo pactos sociales en los mismos
penales, modificando relaciones con los grupos pertenecientes al mundo de la
delincuencia que opera en libertad.
 
De modo tal que - Estado de San Pablo Brasil mayo 2006 - puedan actuar de
modo soberano o en los dos ámbitos, redoblando su poder contestatario frente
a un Estado que se debate en la contradicción de que lo disciplinario, lo
que ha dejado de ser efectivo en el control de la violencia que surge no
solo de diversas causas o estamentos sociales sino que amenaza con hacer de
cualquier sujeto, no importa su edad, su credo religioso ni sus paradigmas
culturales, un criminal.
 
LA VIOLENCIA ACTUAL
 
Un niño palestino convertido en bomba humana, niños púberes armados robando
en una Escuela, pequeños Hackers jugando con el arma mortal de un personaje
virtual - en éste caso una niña - invitando y seduciendo a hombres maduros
vías Chat, son potencialmente tan peligrosos desde el punto de vista la
sobrecarga de agresividad como un asesino serial que emplea los mismos
métodos para sodomizar niños.
 
Frente a “La muchedumbre solitaria” de Riesman, las nuevas “caves” en la
cual los murciélagos penden de las estalactitas esperando la noche (el día
también es vacuo para la violencia armada) y la fragmentación de un renovado
pacto de convivencia en la sociedad hipertecnificada: “grupos” que describió
magistralmente Anthony Burgess en “La naranja mecánica, -pequeños
hombres-lobos que más acá de toda noción ética de pacto social crean sus
propios códigos, su propio idioma (Burgess mezcló el ruso con el ingles para
lograr el esperanto que sus criaturas necesitaban) y se lanzan a la
destrucción que Dostoievsky vio con ojos de águila venir desde otros siglos.
 
Burgess (su mujer había sido violada y había perdido el hijo a manos de
lobeznos) lo que significo su posterior estado depresivo y el alcoholismo
que la llevaría a la muerte, duda en condenar - se trataba de los primeros
síntomas de la actual descomposición y fragmentación social en los 70 - y
apostar por una visión maniquea de la realidad: descree de los procesos
robóticas de readaptación y tal vez se incline nietzsceanamente por hacer
notar que nos encontramos entre una razón imperial que no a conseguido
domesticar al animal que hay en nosotros y la necesidad de reconvertir
pulsiones auto y destructivas. Pero denota esta aporía antes que nadie.
 
LOS CÓDIGOS PENALES
 
La anomia ética que significa la desaparición del sujeto - muerte de los
humanismos- esa identidad a veces nómade que clasificó y difundió Deleuze:
la muerte de todo proceso de tabuisación e insignificado de la palabra
trasgresión significan el modo completo de la anorexia moral - el nihilismo
absoluto - en el cual se desarrolla la vida del “sujeto” en una sociedad sin
vida comunitaria.
 
Penalizar cada día con mayor fuerza los delitos cometidos contra la sociedad
no solo son estériles sino llaman a posteriores rebeliones al margen de . De
esto se trata cuando se habla de reformar los códigos penales y penalizar a
sujetos cada vez más jóvenes.
 
Y es acá donde la ley aprobada antes en Chile por el presidente Lagos que
castiga a niños de catorce años equivoca el intento tanto de dar seguridad a
la sociedad como el de “crear” figuras de sujetos ausentes, porque un niño
de catorce años, no es ni más ni menos que un polimorfo perverso que ni
siquiera tiene una identidad genitalmente dada en forma definitiva, sino un
espectro que puede ser conducido y explotado - “ de ahí la prostitución
infantil en crecimiento- para cualquier trabajo fuera de los márgenes de la
fuerza de ley. Y el equipo Blumberg en Argentina, que también propugna esta
reforma, también aquí equivoca el camino.
 
Solo el dolor de un padre dañado puede poner como ejemplo los ejércitos de
salvación en los Estados Unidos cuya tarea frente a la más mínima
trasgresión, da luz verde al Estado para considerar peligrosos a púberes e
internarlos en cuidados simulacros de penales en los cuales se los “re-
adapta” a una comunidad que espera ser deconstruida en su misma constitución
de gregarización acerca de pulsiones atávicas que la “ratio” no ha podido
comprender.
 
Aquí tenemos otro ejemplo más de la profecía de Orwell llevada a la práctica
por un Estado insano - que obliga a la psicotización y el autismo de los
"video games" y al mismo tiempo castiga esta nueva forma de Paideia - lo que
muestra el fracaso de un modelo y una manera de comprender la historia y el
fenómeno hombre en la misma proyección de su dinámica estructural.
 
Al mismo tiempo recordamos la amarga lección de Burgess cuando el chico
malo” es sometido a torturas psicológicas - hasta a llegar a odiar lo bueno
que lleva en sí -su amor a Beethoven- una manera más de gregarizar las
pulsiones que como el magma de los volcanes está en perpetua erupción hasta
el final estallido y la destrucción final.
 
USOS DE LA LIBERTAD NEGATIVA
 
Los usos de la libertad negativa que trajo consigo una sociedad de consumo,
masificada - despersonalizada- se vuelven y volverán cada vez más
insurgentes contra ésta. El o los peligros están ya en manos de púberes que
comienzan a vivir la imaginación de lo virtual antes que las infinitas
posibilidades que ofrece y ofrecerá la cha-existencia creadora con el Otro.
 
De ahí que esta ruta ya probada y solo ahondada en forma sofística en este
momento se mostrará en el futuro como lo que es. Simple contradicción de las
visiones dogmáticas de lo humano que deben ser revisadas cada día más y
deconstruidas para desde este punto de vista plantear nuevas formas de
paideia y pactos sociales de convivencia que hagan a la esencia de una
verdadera comunidad.

Artículo de Oscar Portela intitulado "La violencia está en nosotros" y que fuera publicado hace años atrás por esta agencia de noticias. 

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