ACTUALIDAD  29 de marzo de 2017

Carlos Slim, Presidente de México.

Hablando cinematográficamente, Trump no es un Terminator, es un Negociator. Carlos Slim.

 

 

Donald Trump, aunque suene descabellado llegó a la presidencia de la nación más poderosa del globo terráqueo, así lo decidió la ciudadanía, es quien instala la agenda mundial, el nobel presidente pronuncio su primer discurso ante el Congreso asegurando que el temible muro al sur del país del águila se construirá superando en asombro y espanto a la milenaria muralla china. El presidente Trump no pega una, amago con dar de baja el famoso plan de salud conocido como Obamacare pero se topo con un muro que no construyo, tampoco se lo imagino, pero le enseño el rigor del golpe, los miembros de su propio partido en el congreso le dijeron que no a su avanzada, es que tal vez el presidente no comprende que él está en la Casa Blanca porque los norteamericanos votan y son los votantes de los congresistas los primeros alcanzados por las decisiones presidenciales, la réplica social se verá en las urnas y a los congresistas no les agrada la posibilidad.

La arremetida que emprendió desde la campaña el extravagante magnate de la construcción con México (país que entre otras cosas, es el proveedor de mano de obra barata de EEUU) se profundizo oficialmente, México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos reza un viejo refrán entre los aztecas.

El boom o movimiento de los CEO´s en el ámbito de la cosa pública apenas comienza, lejos de ser sucesos esporádicos por disconformidades sociales o hartazgos de la denominada “clase política” en alguno que otro país, al parecer se ha convertido en una tendencia en los electores. Horacio  Cartes en Paraguay, Sebastián Piñera en Chile, Mauricio Macri en Argentina, Donald Trump en Estados Unidos, Pedro Pablo Kuczynski en Perú, Silvio Berlusconi en Italia, Vicente Fox en México, Petró Poroshenko en Ucrania entre tantos otros, al parecer el vecino Brasil se perfila por ese lado.

La atención los latinos deberíamos ponerla en el país de los riquísimos tacos y el tequila, casualmente se preparan para elegir nuevo presidente el año próximo, los mexicanos saben que ese evento sellara el futuro inmediato y mediato de cada familia conociendo al presente “yanqui”.

A poco menos de 20 meses para las elecciones que colocara a un nuevo hombre o mujer en la máxima magistratura de México en junio de 2018, el rigor de los análisis políticos en tierra azteca centra su atención en los candidatos pero no en el impacto que tendrían hacia adentro sino, que es capaz de mostrar fuera de las fronteras nacionales, los mexicanos de a pie saben que necesitan un presidente que sea capaz de posicionarse frente, no a Estados Unidos, frente al virulento Donald Trump, lo mexicanos ansían un nuevo Pancho Villa.

En este ¿quo vadis México? Algunos grupos de poder político preparan al que creen puede ser el mejor navegante en las aguas turbias de la política internacional, el mega-millonario Carlos Slim Helú se presenta como una opción para batallar contra su colega estadounidense, es que el secreto está en conocer la naturaleza del antagonista, Carlos Slim conoce y descifrar la naturaleza Trump y puede, por qué no, golpear en el lado débil.

La corporación política mexicana tiene clara su realidad y su presente, sabe que la cuestión “ideológica” no tiene sentido en esta época, al menos, mientras dure la administración Trump, para México es una cuestión de supervivencia, ante el presente nebuloso deben optar por elegir entre una actitud de acatamiento, un silencio cómplice, donde el mexicano (y los latinos) se acomodan al ambiente, o pueden ir por una actitud de creatividad, donde los mexicanos apuesten a una transformación, a un juego entre su singularidad y el mundo, Carlos Slim puede ser quien lleve a los mexicanos a la segunda opción.

 

 

Por Carlos A. Coria Garcia.

                                       

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