ACTUALIDAD  21 de diciembre de 2016

La rebelión eficiente es la impositiva.

Una sociedad que roba a un individuo el producto de su esfuerzo no es estrictamente hablando una sociedad, sino una revuelta mantenida por violencia institucionalizada. Aquel que produce mientras otros disponen de su producción es un esclavo. Ayn Rand.

 

A duras penas llega Argentina a fin de año, en realidad, los argentinos llegan a duras penas, siendo esquilmados por el Estado arrebatándole de su esfuerzo diario toneladas de dinero traducidos en impuestos. La teoría clásica sostiene que los impuestos son cobrados compulsivamente (de ahí que son impuestos) para la manutención de los servicios básicos al que el Estado, que quien sabe en qué reunión secreta de cuatro o cinco iluminados, decidieron. Los conceptos deben aproximarse a la realidad de otra forma pierden sentido y quedan estancos en la abstracción.

Los servicios básicos a los que alude la teoría clásica son la seguridad, la justicia, la educación y la salud es por ello que se les confisca una parte de los ingresos a cada ciudadano, para asegurar esos cometidos románticos a esta altura de la historia, el Estado y su poderío avasallador utiliza una herramienta que todavía se cree sacrosanta en los tenebroso pasillos legislativos, la ley es el martillo, pero la ley es simplemente una ley y no dice mucho más que quienes la sancionan, un grupúsculo reunido debes en cuando en un amplio recinto lleno de mozos repartiendo altas dosis de cafeína, el poder legisferante del Estado es puesto en marcha por personas que nadie conoce, que llegaron parapetados en las famosas listas sabanas y que responden militarmente a sus propios intereses y de sus facción en una puja de poder interno, poco y nada les interesa la vida cotidiana de quien paga compulsivamente los impuestos porque son los de afuera, los tres poderes del Estado son los de adentro y esa simple línea divisoria describe el fracaso del sistema político, a los de adentro no les falta nada y a los de afuera, que mantienen a los primeros reman en dulce de leche los doce meses del año.

La mentira ya tiene traducibilidad científica, a mayor mentira política mejores resultados electorales, resultado que no tiene traducibilidad en los fines del Estado que propone la teoría clásica, los cuatro pilares fundamentales que el Estado tiene que garantizar son los  inexistentes paradójicamente, a contrario sensu de la buena vida de los que administran y deben asegurar esos pilares, algo mal estamos haciendo o esto era lo que realmente debería pasar pero no tenemos la valentía de asumirlo y preferimos quedarnos en el ámbito del romanticismo.

Los argentinos estamos en condiciones objetivas de emprender una rebelión impositiva, objetivamente y en un acto heroico que cada ciudadano esquilmado por el Estado está en condiciones de rebelarse y negarse a pagar los impuesto, lo objetivo devine en que los recursos depositados son robados por sus administradores o malgastados o, mejor dicho, gastados en la buena vida de la elite que administra y se cree en un peldaño más alto que la media.

Salvo que seamos masoquistas ¿Por qué pagar impuestos si se los roban los políticos impunemente? ¿Por qué pagar impuestos si los fines del Estado no se cumplen, son inexistentes? ¿Por qué razón pagar los impuestos si en lugar de construir viviendas se los utiliza para mentir descaradamente en una campaña electoral? ¿Por qué pagar impuestos si terminan en los contratos de toda la parentela en el Estado?

Es hora que los ciudadanos tomen el toro por las astas y se rebelen impositivamente, la rebelión impositiva es un derecho a levantarse contra la tiranía, la impunidad y la injusticia social.

 

Por Carlos A. Coria Garcia

 

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