ANÁLISIS  9 de noviembre de 2016

Estúpidos, es el poder.

“La mayoría de los bichos, van a parar al farol más grande, al que ilumina más” Julio Romero, último Gobernador Peronista. Probablemente, una de las grandes virtudes del occiso político y actual gobernador, haya sido el no reconocer a los pocos peronistas con ambición de poder y eclipsarlos, con los otros, con todos los que han sido, desde hace casi dos décadas atrás y siguen siendo, entrando y saliendo, claro está, para aumentar el eco y cambiar el aire fresco, sus colaboracionistas, siempre en un segundo y hasta tercer orden. Desde vicegobernadores, ministros, legisladores, supremos y de primera instancia en el judicial, como enfermeros y porteros, con gradación peronista, han pasado a ser parte del “Colombismo” de “Colombilandia” como lo llaman peyorativamente, los que algunos, ahora muerto Colombi, y puestos por él, se descubren como forros de tal proyecto político y buscan redimirse, escribiendo improperios en redes sociales o en blogs, cuando no en mensajitos de whasap.

Son los mismos que nunca entendieron que Tato sirvió para romper el pacto, que mejor fue agacharse en la liberalización del mundo, mediante un Riojano Peronista, antes que un pavo real Porteño y que el Proyecto Nacional y Popular fue en tanto y en cuanto vivió Néstor. Pero que le podes explicar, si tienen el cerebro quemado y el alma vacía. Se dicen anti-imperialistas y mandan a sus hijos o nietos a la escuela Patricia, donde los gurises van dos veces, para ser lo mismo, nada más que una vez en castellano y otra en inglés. Son estos a los que el General, los responsabilizaba por la ausencia de Jesús. Decía que no podía volver a bajar porque no iba a faltar el boludo que le tocara el culo. Acá en Corrientes, lo hubieran, no sólo vejado y ultrajado, también empalado y gacetilleado por los medios locales de comunicación.  

En esta visión de positivismo irresponsable, en este desubique del que peca esta compañerada, que cree estar a un paso de la victoria, tras casi medio siglo de no arribar al poder, porque murió, políticamente, Colombi, es en donde se apoyará el radicalismo, eco, cambiemos o como se llamen. En la ilusión de la borrachera, es en donde empezarán a construir su continuidad, el Ricardismo sin Ricardo. Entender que la muerte de Ricardo, no es la muerte de su proyecto político, es la lección número uno. Y sí plantearlo en términos de lección suena a arrogancia, más lo es, seguir en calidad de dirigentes de un partido que no llega al poder hace cincuenta años y la responsabilidad va desde el legislador más encumbrado hasta el último de los militantes o militontos, que para el caso, sería lo mismo. Poner las barbas en remojo, es como mínimo, indispensable.

En caso de verdaderamente querer arribar al poder, la cuestión de los nombres debe pasar a un segundo plano, pero no por una definición semántica o de discurso populista o demagógico, sino por un aspecto nodal y conceptual. No importa quién del radicalismo o de eco, este enfrente (esta es toda una tarea en sí misma, producto del síndrome de Estocolmo que padece la mayor parte de la dirigencia peronista que fue vejada por Colombi en algún que otro momento de estos 20 años) sino cómo, insistimos, después se verá quién, llegar al sillón de Ferré o de Ricardo.

La manera más “segura” o eficaz, no será llamar a esos encantadores de serpientes que vienen de brindar conferencias en distintas partes del mundo, con títulos de politólogos y aspectos de diseñadores de moda vanguardistas. De los 300 medios que brindaron su apoyo a Clinton, sólo 10 lo hicieron por Trump, a nivel internacional, se habrá dado una proporción semejante. Desde estas columnas en agosto, asestamos un “Armar la mesa promotora Trump Presidente en Argentina” un parlamentario del Mercosur, tomo como propio y lo redacto en las últimas horas. Al menos fue más astuto, que sus compañeros, cuando le explicábamos que dando tratamiento, ni siquiera apoyando, el proyecto de prórroga de mandatos, el gobernante, moriría políticamente, más rápido y sanguinariamente. Pero claro, uno no puede explicar lo obvio, y lo obvio para ellos fue el escuchar a los que con sobredosis de purpurina, los que saltaron de la comparsa a la banca, o del escenario chamamecero a la legislatura, se estaquearon con el no.

Ahora y para que se entienda, en el caso de que les sea dado, sí de algo sirve la experiencia de lo de Trump, es que esa tontería de la imagen, de lo políticamente correcto, es un verso, es una mentira, con la que vivimos, además de los políticos, también los medios. Pero claro, si uno vende una mentira, tiene que saber que no puede creérsela, totalmente. Es como el que vende narcóticos, que no puede ser adicto.

El único camino para el Peronismo, hacia el poder, no es ni con encuestas, ni con imágenes, ni recorriendo barrios, ni poniendo chamameceros, comparseros, deportistas, nudistas, quinieleros o todos quienes tengan éxito, rutilante, pero como tal fugaz en su campo específico.

El camino más cierto, es copiar la fórmula del muerto político. Cuando en 2009 entregó la capital. La ciudad de Corrientes, en términos políticos debe ser Trafalgar. Sí esto no ocurre, lo único que van a hacer es entregarle el gobierno, a cambio de la intendencia, a un Valdés, que como siempre dijimos es el más peronista de los radicales y los libro que leyó, los entendió y comprendió, sin hacer gala, engominada, de sus lecturas, con todo lo que esto implica (es decir tendrá la posibilidad de ser referenciado por el gobernador, sin que se note, sin que le produzca desgaste, y sí logra convencer a Macri o a Cambiemos que tiene que llevar un vice peronista, repitiendo la fórmula ricardista, antes que Jetter, tendrán el sillón casi a perpetuidad).

A contrario de los que muchos pensaban, la gobernación de Corrientes, se definirá en este fin de año. Sí el peronismo no decide entregar la capital (transformarla en un campo de batalla político, en donde se exalten todas las “criminalidades” políticas del gobernador, guerra de guerrillas al mejor estilo Mono 09) tendrá por cierta una nueva derrota electoral, sea quien fuere el candidato, reparte lo que reparta, recorra los barrios que recorra y camine los kilómetros que fuera.   

PD: (¿Entendes Papa, a vos te compraron porque; o nunca tuviste, o renunciaste a tu vocación de poder, por más que tengas algunos pesitos más en el banco, que te sirvan para comprar lo que necesites de los perros de turno, esos que me llaman un librepensador o arrogante, porque no concibo la vida, para estar agachado ante tipos con poder circunstancial que para lo único que lo quieren es para saciar sus pingues ambiciones personales).

 

 

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