CULTURA  1 de junio de 2016

La pasión de escribir.

Cynthia Calgaro es una joven literata que rompe con varios moldes preestablecidos por intermedio de lo que piensa y escribe. Lejos de la caracterización de la intelectual poco favorecida estéticamente, le pone el cuerpo a lo que considera es la pasión de escribir.

 

¿Qué significa para vos escribir?

Para mi escribir significa una variedad de cosas. Es como un viaje hacia el interior, en la mochila llevo una cantidad de vivencias, sensaciones e imágenes, uno nunca sabe con qué se puede encontrar pero al final es una liberación. A veces me encuentro escribiendo los consejos que necesito, otras tantas se trata de una observación del mundo exterior, algo así como una mirada crítica y reflexiva. En otras ocasiones escribir es como ingresar en el mundo onírico, concibiendo así cuentos acerca de situaciones que nunca he visto ni vivido.

Escribir es también como un juego, en el cual uno puede fabricar mundos nuevos y disfrutar de vivir en ellos aunque sea por un momento.  Desde pequeña por ejemplo jugaba a traducir canciones en ingles, yo no conocía el idioma, entonces me resultaba entretenido inventarles las letras que me hubiese gustado que tuvieran. Escribir es además algo así como correrse a un costado de la realidad y poder controlar lo que acontece, cosa que en la vida real es muy difícil de lograr.

Es un espacio en el cual se puede ser uno mismo sin tapujos ni prejuicios, un lugar de completa libertad.

En resumen, para mí, escribir es una pasión.

¿Consideras que fue algo que te eligió o que vos elegiste?

Me parece que hablo en nombre de muchos escritores si digo que la literatura me eligió a mí. Es algo que te llega de la nada, me atrevería a decir que es una fuerza superior a uno mismo. Incluso cuando decido tomarme un descanso por un tiempo, me sorprendo a mi misma con ideas que presionan por salir a la luz. Ya cuando tenía once años tenía mis cajones repletos de cuentos y pensamientos, el mundo adulto me parecía un misterio difícil de alcanzar, por lo que todo lo visto y escuchado plasmaba en mis textos.

¿Sos de las intelectuales que cree que uno debe estar comprometido social y políticamente con su comunidad o solamente preocupado en su arte?

No me llamaría a mi misma una persona intelectual, sí tal vez una persona curiosa que pregunta e indaga constantemente. Pero creo hasta los huesos que si lo que hago tiene el poder de llegar a las personas, es mi deber aportar a la comunidad algo que le sea de utilidad. Por ejemplo siempre he creído que un libro que merece ser leído es aquel que te obliga a pensar, reflexionar, aquel que te deja en el tintero alguna que otra pregunta sobre la cual trabajar.

Desde mi humilde posición he tratado de contribuir con una mirada crítica a ciertas cuestiones que nos comprometen a todos como sociedad, desde lo que es la violencia de género hasta lo que es el respeto y cuidado de la niñez.

Me ha pasado recibir devoluciones de lectores diciéndome lo mucho que les han servido mis palabras, esto me ha reconfirmado mi convicción acerca de la responsabilidad que uno debe asumir a partir de que lo se hace, en mi caso, desde lo que escribo.

¿Qué autores correntinos soles recomendar ?

Debo decir que Juan José Roma es el autor predilecto a la hora de recomendar, se debe a la honestidad con la que escribe, la manera de plasmar su alma en el arte me resulta sumamente admirable.

¿Estas a favor o en contra del uso de seudónimos?

A lo largo de la historia muchos han sido los autores que por una u otra razón escogieron usar seudónimo. En mi caso usar seudónimo ha sido una elección que ha tenido diferentes recibimientos por parte de los lectores, gracias a la experiencia puedo decir que cuando lo que uno hace viene desde el corazón, el nombre o la cara no importa, hagamos lo que hagamos siempre habrá alguien que no esté de acuerdo y creo que eso pasa por los conflictos que tiene cada uno. Puede que a unos cuantos les moleste el uso de seudónimos y eso me parece bien en cuanto se respete la libertad de cada uno para hacerlo, siempre que tengamos en cuenta las intenciones de la persona tras el nombre y mientras que éstas no sean reprochables, no le encuentro inconveniente alguno. Hablando de mi experiencia con el seudónimo Ámbar Shall, las únicas personas que han estado en desacuerdo con mi elección han sido aquellas que por cuestiones personales no querían que yo publicara mis textos. Como sucede en muchas otras áreas, los celos y las malas intenciones abundan, por lo que me parece que lo importante es lo que uno tiene para transmitir.

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Comentarios

Walter

Muy buen reportaje Ámbar. Me gusto la definición del personaje como escritor y la idea de que la escritura te busca, te elige. El tema de los celos y las malas intensiones es un hecho real, lo viví en carne propia, y me resulta inverosímil dado que uno trabaja para plasmar un texto. Repito; excelente reportaje mi querida colega.

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