ANÁLISIS  28 de noviembre de 2015

Macri ¿Tomará Corrientes como laboratorio político?

De los 100 cargos que deberá reformular el Gobierno, cada vez más Pro y menos Cambiemos, en la Provincia de Corrientes, mientras menos sean sugeridos por el Gobernador Radical, más visible hará el Presidente electo, para demostrar que el cambio que propuso, no sólo tiene que ver con formas, sino también con contenidos. Y en esta arena, los mojones del Kirchnerismo y del progresismo, seguirán siendo fuertes, pues se han apoderado de una dialéctica de la que podrán salirse con más tiempo y paciencia, que con argumentos, por ello, la modificación de contenidos o conceptual, debe estar orientada a que el Presidente, haga llegar, tanto a las provincias del sur como del norte (algo muy sugestivo expreso su designado ministro de comunicaciones con respecto a esto) las insipiencias de lo democrático. No por casualidad dos de las provincias, con sesgos y acendramiento más feudal, elegirán gobernador en 2017, cuando a Macri las urnas le tomen el primer examen.

No sólo que en ambas provincias perdió por amplio margen (En los feudos de la Esposa de, ni siquiera llego al 30%) tampoco pudo armar un equipo propio, una estructura como se diría en los tiempos antes de Macri. En Corrientes, se alquilo por un par de meses al espacio político del actual gobernador, un contrato que deberá dejar caduco lo antes posible, en caso de que tenga aspiraciones de que en 2017, las vidrieras nacionales de las únicas elecciones ejecutivas en las provincias mentadas le sonrían al menos con posibilidad de que sean amarillas.

Colombi no tiene reelección y al menos dialécticamente sostiene una suerte de promesa, que la sigue refrendando, cada vez que le preguntan si irá por una reforma. Le quedará entonces el ominoso camino de romper su promesa (lo que le acarreará un mayor costo político en la vidriera nacional que en el terreno electoral, donde hace casi 20 años que es amo y señor) o en la titánica e infausta tarea de preparar un sucesor. No sería ni inteligente, ni conveniente para el Ingeniero, hacerse cargo de las casi dos décadas de Ricardo en el poder (con todo lo que implica, sus causas, su lógico desgaste) y la representación cabal y manifiesta, que apoyar la continuidad del mismo equipo de gobierno, sería traicionar la esencia de “Cambiemos” esa palabra-eje-concepto, que de alguna manera lo hizo Presidente.

Macri, deberá hacer uso de todas las herramientas políticas, que le sean otorgadas al sentarse en la botonera del poder, en relación a Corrientes, sin intervención, sugerencia o influencia, de quién le alquiló la plataforma electoral para una elección especifica y determinada.

Sí hacemos un repaso a groso modo, Eco y cambiemos, tienen muy poco que ver, pero mucho menos tienen que ver, Macri y Ricardo.

Si pensamos en términos de la política dura o Realpolitik, el ingeniero se llevó puesto a los barones del conurbano, con una mujer, joven y de rostro angelical, a la que nadie le otorgaba chance alguna. ¿Podríamos creer que ya sentado como Presidente, le va a temer políticamente a Ricardo, aceptando todas sus manchas tras años en el poder, negándose a jugar una ficha propia, para que en una de las provincias que será vidriera en 2017, pueda pintar de amarillo un distrito más?  

La respuesta se irá alumbrando al final de este año largo a nivel electoral. Macri deberá consolidar su partido en la Provincia, entendiendo que en la segunda vuelta correntina, todo lo que represente a Ricardo o al Radicalismo gobernante desde hace dos décadas, tendrá casi regalado el 50% de los votos (algo muy parecido al balotaje con Scioli) por tanto, un Pro más vinculado al peronismo, sería la mejor estrategia. Un peronismo correntino que estará debilitado pues dejará de contar con los ingentes recursos que recibía desde hace 12 años y con la acostumbrada falta de brújula, podría no entrar en esa segunda vuelta (le paso en el ´09 con todo el apoyo K) frente al espacio nuevo del Pro-peronismo (de allí que deba tener esa impronta, para que en el balotaje, tenga el apoyo también del peronismo que quedará afuera) y de tal manera tener la batalla final con Ricardo o su delfín.

Uno podrá decir que faltan dos años. Que es una locura trazar estos escenarios. Podría ser, pero los armados políticos se construyen con tiempo, análisis y reflexión. El primer paso se darán con estos famosos cien cargos en la provincia, si de la lista del gobernador, apenas son aceptados el 10% no será porque ya no tienen a quien poner, dado que todos están con cargos desde antaño, sino que será el aviso de caducidad del contrato de sociedad política, y el Ingeniero no tendrá ningún prurito de ofrecerle a la Correntinidad, un candidato como la gobernadora electa de Buenos Aires, alguien a quién hasta hace muy poco tiempo atrás nadie imaginaba en el poder.

Sí Macri lograse esto, le servirá mucho más que el zócalo en un medio de comunicación de que gano en una Provincia del norte con candidato Propio. El ingeniero le habrá ganado la batalla dialéctica a los revolucionarios de Puerto Madero, esos que hablan de derechas e izquierdas, mirando a Europa, sin saber que en muchas provincias de lo que desconocen de Argentina, la democracia aún no alumbro.

Sí Macri consigue, lo que no quisieron o no pudieron, sus predecesores (encima peronistas) de hacer llegar valores democráticos a Provincias como Corrientes, logrará en la siempre unitaria Buenos Aires, correrse de ese eje euroncentrista en que lo apresan, de neoliberal o derechista, o al menos tendrá miles de provincianos que le ganaran los foros de debate e intelectuales, a los que liberará del sistema feudal de la que son víctimas, y que obviamente no puede ni comprender, ni asimilar, ni mucho menos optar, entre derechas e izquierdas.

 

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