ANÁLISIS  22 de noviembre de 2015

Ganó Macri, ¿Gano Colombi?.

En la chance que ofrecía el paño, entre el rojo y el negro, acertó. Podríamos ser más precisos, en verdad le acertó a la docena, cuando la disputa (desde el año anterior) podía ser entre tres. Pero una vez terminada la elección, en donde sabemos que en los tiempos electorales se hipostasian las promesas y armados colectivos de corto plazo, ¿Podrá constituirse como el principal referente del nuevo faro nacional, nuestro viejo (en el sentido de batallas que acumula) gobernador?. ¿Podrá encajar en los categoriales del Pro (el gobierno tendrá más de esta lógica que de cambiemos) el líder mercedeño, más próximo en estética y en manejo político, a su ex correligionario el gobernador consorte de Santiago del Estero que a la gobernadora electa de la Provincia de Buenos Aires?. ¿Convencerán sus explicaciones a la mesa de consultores, de expertos en política 2.0, barnizados de amarillo furioso, que su vicegobernador, con un puñado de votos prestados, vituperó hasta último minuto una filiación con el FPV, por un extraño sentido de amistad?. Cuando ganando se pierde y viceversa.

En medio de la conmoción nacional que provoca la retirada del poder por parte de una versión del peronismo, Corrientes, por su calendario electoral desajustado (producto de la última intervención federal acuñada por el radicalismo nacional) se constituirá en un laboratorio Macrista del manejo del poder real, contundente y efectivo. Para el momento en que la provincia circule a la elección a gobernador, el Presidente electo, habrá transitado casi la mitad de su período y entre tantas consolidaciones que tendrá que haber demostrado para tal entonces (económicas, sociales y hasta psicológicas) no podrá eludir el amalgamar su espacio político, que salto prácticamente de un armado municipal, más la formación de un equipo de las estrellas (en donde se amucharon personalidades del fútbol, del espectáculo y de los medios) a manejar la nación y tres de los distritos más populosos del país.  

Y esto que se le perdono al Ingeniero, es decir apostar por él (más que por su figura, por lo que no representaba o lo que representaba el otro), por sus tácticas de campaña bajo su asesor estrella, sin exigirle (paradojalmente a un Ingeniero) la construcción de un edificio político, recostado en los pilares del radicalismo nacional y en la trayectoria en solitario de Carrió, será difícil de perdonarle en la próxima elección, cuando Corrientes junto a Santiago del Estero, elijan gobernador.

En este laboratorio en que se constituirá nuestra tierra, es complejo imaginar que el Presidente que arribó al poder, prometiendo voto electrónico, límites a los abusos de poder, a las reelecciones indefinidas, le entregue, bandeja en mano, a su aliado circunstancial, el gobernador, la complicidad para que este, o reforme la constitución para no abandonar el poder tras tres mandatos y un cuarto de su primo hermano más dos de intervención de su signo político, o sin ton ni son, tutele un delfín, un delegado putativo para que le cuide la silla.

Para tratar de ser más gráficos con el ejemplo. Sería como sí el gobernador de Formosa se haga del Pro, para ir por las tres décadas ininterrumpidas en su feudo, perdón, en su provincia. Probablemente no tenga problemas en hacerlo, pero, Macri, sí, debería tener problemas en aceptarlo o en admitirlo.

Insistimos, gran parte de la sociedad voto al Ingeniero, más por horror a la continuidad, que por averiguar realmente que existe detrás del cambio, y por tanto se le perdono en la elección histórica en donde se impuso, que utilizara la estrategia del sicariato político en ciertos bolsones del norte, arrumbado en la pobreza estructural y en los patrones feudales, culturales y reales, que asolan y someten la posibilidad de ciudadanía, como en nuestra provincia.

Empoderado por el voto popular, el Ingeniero, en su dulce diciembre (que podrá transformarse en amargo si no demuestra un rápido y efectivo manejo de la botonera del poder) cuando se encuentre con el gobernador de la provincia, debería entre otras cosas (como por ejemplo hacerlo esperar unos minutos para que no se sienta de paladar negro) preguntarle porque, desde las primarias de agosto, en donde el primer mandatario provincial no trabajo para Macri sino por el candidato de su partido Sanz, a la primera vuelta de octubre, las boletas del Presidente, sumaron un nimio tres (3)% más, cuando si trabajo al punto que le asignaron ingentes recursos para ello ¿Será tan pícaro, como a contrario sensu, dormido el otro, para hacerle creer que su aporte se demostró en la segunda vuelta, cuando sólo existían dos opciones? Tendrá que preguntarle también, el rol, la función de su vicegobernador, que no sólo milito por la causa del FPV, sino que asistió a programas nacionales, como damo de compañía de uno de los hermanos del ex candidato a Presidente, ¿Será tan pícaro, como a contrario sensu, dormido el otro, para hacerle creer que sus socios políticos en su alianza local tienen independencia política, cuando todo el ámbito local sabe, que en este caso, a su segundo, le presto el traje, los votos y la posibilidad para llegar donde esta?. Tendrá que preguntarle, porque en su manejo rígido y absoluto de las listas de las elecciones provinciales de julio, como en las municipales de octubre, no permitió que ningún dirigente amarillo, que sí bien son pocos y casi ninguno depende solamente del Pro Nacional, ligó al menos una concejalía en un pueblito perdido. ¿Será tan pícaro, como a contrario sensu, dormido el otro, para convencerlo que tras casi veinte años en el poder, necesita seguir amarrocando cargos para sus correligionarios, amañando concursos públicos, digitando designaciones en porterías de escuela, pasando a médicos a planta, y consolidando la cultura de la amigocracia, que en un turno, para evitar la constitución, le cedió a su primo la gobernación, para que este, encima se hiciera pasar por opositor, sin que las segundas y terceras líneas se enteraran?.

Tantas preguntas, que a partir de las mismas, seguirán un curso de acción que no se detendrá hasta que elijamos gobernador en 2017, claro que correrá mucha agua debajo del puente y que tras un año agotador en lo electoral, y con un Presidente recientemente electo, todas las hipótesis podrán ser juzgadas, a priori, como apresuradas. De todas maneras, el capital político, es símil al capital que uno puede tener frente a una ruleta, o en otro juego de azar. Es decir, puede escurrirse con presurosidad, en un hazmerreír, en el giro de una bola, en una marcha del destino. Claro que en la político, a diferencia, del juego, el valor del azar es ínfimo, o mucho menor, pero aquí lo que se analiza es la apuesta. El gobernador apostó al Ingeniero y le salió bien. El ingeniero, acepto y no le molesto ser apostado por aquel. Ahora con el poder político en mano, será muy difícil que el ingeniero le devuelva el favor de la apuesta (y dejamos sin mencionar toda esa disputa semántica, bien Kirchnerista por otro lado, que hizo y hace funcional el gobierno provincial de tener sintonía con el gobierno nacional para que lleguen las obras y demás) al gobernador, sí lo hace, quedará en desventaja funcional, el pillo, el pícaro, el vivo, necesita de un dormido o de un tonto y como si fuera poco, perderá la chance de construir su armado político en donde no lo tiene, y le estará enviando un mensaje contradictorio a sus votantes, que entre tantos, seguramente están y de a varios, quiénes lo apoyaron para que jubile a todo una generación política, que trasvaso los partidos y el peronismo, que fue bastante deficitaria y en cierto punto perjudicial para el país y en muchas de las provincias en donde los índices más nefastos continúan imperturbables.

 

     

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